Una charla


No se sabe exactamente de qué hablaron la semana pasada la canciller alemana Angela Merkel y el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin. Probablemente hayan hecho un balance de situación frente a las últimas embestidas del Imperio en contra de los intereses comunes a ambos países. Entre ellos, la construcción del Nord Stream 2, el segundo de los gasoductos submarinos que, atravesando el Báltico, llegan a Alemania desde el extremo noroeste de Rusia. La primera de las dos notas que siguen es de Enrique Müller para el diario español El País:


Título: Merkel y Putin coinciden en la necesidad de resolver las crisis en Ucrania y Siria

Subtítulo: El líder ruso pide reforzar la ayuda humanitaria para que los refugiados sirios regresen a su país

Texto: La canciller Angela Merkel ha recibido este sábado al presidente ruso, Vladímir Putin. Ambos han coincidido en calificar los acuerdos de Minsk de base para resolver el conflicto en Ucrania y en la prioridad de evitar una catástrofe humanitaria en Siria. El encuentro entre los dos mandatarios, el segundo en menos de tres meses, constituye una posibilidad de "retomar el diálogo" después de la reunión a mitad de mayo en el balneario ruso de Sochi, dijo la canciller.

En una comparecencia previa a la reunión, celebrada en el palacio Mesenberg (a 60 kilómetros de Berlín), de la que no se esperan resultados concretos, Merkel subrayó la responsabilidad de ambos países para encontrar soluciones a los muchos conflictos graves en el mundo. “Tenemos responsabilidades, sobre todo Rusia como miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Así que debemos trabajar para buscar soluciones“, dijo Merkel al resumir la importancia del encuentro. La canciller señaló asimismo que la crisis de Ucrania, la guerra en Siria y el suministro de gas ruso a Alemania serían los temas que marcarían la reunión. 

Vladímir Putin, en cambio, resaltó la importancia de las relaciones bilateral de su país con Alemania. “Es importante seguir apoyando a Siria“, dijo Putin, quien dio la primera señal de que su encuentro con Merkel podría tener un resultado positivo cuando enfatizó que la construcción del gasoducto Nord Stream 2 era exclusivamente un proyecto económico y no amenazaba la ruta de tránsito de gas a través de Ucrania. 

Ambos mandatarios tienen interés en solucionar la grave crisis que vive Siria desde hace siete años. Putin dijo que hay que hacer todo lo posible para que los refugiados regresen a su país. “Siria necesita ayuda para reconstruir y garantizar que los refugiados que han huido del país puedan volver a sus hogares en condiciones de seguridad“ resaltó. "Le recuerdo que hay un millón de refugiados en Jordania y un millón en el Líbano. Hay 3 millones de refugiados en Turquía. Esto es potencialmente una gran carga para Europa, así que es mejor hacer todo lo posible para que puedan volver a casa". Putin también destacó la importancia de ampliar la ayuda humanitaria en Siria y de apoyar sobre todo a aquellas zonas a las que están regresando las personas que habían huido al extranjero, y pidió que la Union Europea participe financieramente en la reconstrucción del país. 

Tanto Putin como Merkel insistieron en sus respectivas declaraciones sobre la necesidad de preservar el acuerdo nuclear con Irán. "Discutiremos la situación en torno al Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) para la solución del programa nuclear iraní. Es sumamente importante preservar este acuerdo multilateral aprobado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y destinado a fortalecer la seguridad regional y mundial y el régimen de no proliferación nuclear", dijo Putin. "Nosotros, por supuesto, hablaremos sobre Irán, queremos preservar el JCPOA, pero estamos siguiendo las actividades de Irán con preocupación, ya sea el programa de misiles o la situación en Siria", añadió Merkel.

Con respecto a Ucrania, la canciller dijo que esperaba buscar el apoyo de Putin para negociar el envío de una misión de paz de Naciones Unidas al este del país, cuya tarea principal seria supervisar un alto al fuego en esa región. Merkel está intentando, junto con Francia, que el proceso de mediación entre Rusia y Ucrania vuelva a ponerse en marcha, una medida que podría acabar con las sanciones que aprobó la UE contra Rusia. 

El controvertido gasoducto Nord Stream 2 a través del mar Báltico entre Rusia y Alemania sigue ocupando la agenda de los dos mandatarios. Berlín y Moscú se aferran al proyecto a pesar de las criticas y amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que llegó a calificar a Alemania de “rehén de Moscú”. Para evitar una nueva crisis, Alemania insiste en que Moscú siga transportando gas natural a través de Ucrania y proporcione a ese país ingresos procedentes del tránsito. 


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La segunda nota es de Peter Korzun para el sitio web Strategic Culture Foundation


Título: President Putin Visits Germany

Texto: Russian President Vladimir Putin has wound up his European trip to include the Austrian FM’s wedding ceremony and talks with German Chancellor Angela Merkel. The drop-in visit to Austria showed that Putin enjoys good personal relations with the representatives of Europe’s political beau monde. They see nothing odd in inviting him to social events, such as the wedding of Austrian FM Karin Kneissl, especially if the organizers want to grab the media spotlight.

This was followed by a summit with the German chancellor — the second time the two leaders have met in just over three months. The previous meeting took place in the Black Sea city of Sochi in May. The chancellor has visited Russia several times.

The “Meseberg Castle talks” in Germany were substantive and detailed, as Kremlin spokesman Dmitry Peskov has noted, but evidently important enough that few details were made public. For some time the leaders talked tête-à-tête without interpreters. They compared notes on Ukraine (including the prospects for a UN-sponsored peace mission and the EU’s new role of mediator), Syria (and the problems of its reconstruction), the US sanctions on Iran, and the future of the Nord Stream 2 undersea gas-pipeline project.

There were no agreements planned for the meeting, but the “America First” policy is pushing these two countries that are divided by their different views on international issues toward a closer cooperation. Russia can play a very important role in creating the right conditions under which the Syrian refugees could leave Germany and return home, thus mitigating that pressing problem. Syria’s reconstruction is opening up new opportunities for Russian-German cooperation.

President Putin and Chancellor Merkel discussed the idea of a meeting on Syria involving the leaders of France and Turkey as well as Russia and Germany. They agreed to launch new talks under this format. No date for that four-nation summit was set.

Some time ago, such a visit to Germany and Austria was hardly conceivable and any hope of reviving a dialog would have seemed far-fetched. The times are changing, reflecting the need to get that relationship back to normal. Conflicts and negative emotions are giving way to cool-headed, constructive approaches. Besides, Russia has demonstrated its ability to resist pressure.

Right on the eve of the Putin-Merkel summit, the Wall Street Journal published an article about the sanctions being prepared by the US to stop Nord Stream 2. It’s time for Germany to stand tall and continue to pursue that project. During the talks with President Putin, Chancellor Merkel said that’s exactly what she is going to do. A cursory look at history supports her position.

In the early 1980s the administration of US President Ronald Reagan was trying to prevent Western Europe and the Soviet Union from working together over energy. Sanctions were used as an instrument to force them into submission. Despite that, the “Brotherhood” pipeline (Urengoy-Pomary-Uzhgorod), also dubbed the Siberian pipeline or the Yamal project, was born in the heat of the Cold War. The framework agreement between West Germany and the USSR was signed in July 1981. Chancellor Willy Brandt’s Ostpolitik policy was continued, to everyone’s benefit. In November 1982, the sanctions were lifted, and on January 1, 1984, natural gas started to flow. The similarity between Yamal and Nord Stream 2 is obvious. Resisting pressure benefits the one who refuses to kneel.

Germany is not alone. Austrian Chancellor Sebastian Kurz is a strong supporter of Nord Stream 2. The Republic of Austria became the first country in Western Europe to sign a gas contract with the Soviet Union in 1968. In 2017, a new record for Russian gas exports to Austria was set at 9.1 billion cubic meters, an increase of 50.3% (3 billion cubic meters) from 2016 (6.1 billion cubic meters) and 33.8% (2.3 billion cubic meters) from 2005, when the previous record had been reached (6.8 billion cubic meters).

Donald Trump is very critical of the German chancellor, whose government is not as strong as it used to be. The idea to withdraw American forces from Germany has recently been floated. The ongoing rift between the US and its European NATO allies opens up the question of the continent’s security.

Before the July NATO summit, the chancellor came out in support of President Macron’s initiative to create a European expeditionary force. It was Frank-Walter Steinmeier, the current German president and then foreign minister, who launched a European arms-control initiative in 2016. And it was West Germany who signed the Treaty of Moscow with the USSR in August, 1970 which contributed to détente. During the meeting with Vladimir Putin, Angela Merkel emphasized that disagreements with Moscow must be resolved through dialog. She feels that there are many conflicts that can be settled if the two nations cooperate.

Indeed, Russia and Germany historically have had a special relationship. They began cooperating economically and working to ease political tensions against the backdrop of confrontation between the West and East. They can do so again. The Meseberg meeting showed that both sides realize the importance of dialog and the need to avoid at all costs any return to the Cold War. 


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