Sector externo, deuda y país sin gobernabilidad... se acerca 2001... Es triste

Las proyecciones de deuda externa en % del PBI para fines de 2018 está en el orden del 46% del PBI, mientras el PBI per cápita se calcula a la baja. La deuda total pública podría llegar a 80% del PBI o más a fin de año.

Como se puede ver en el gráfico siguiente, la devaluación tiene un efecto sobre el peso de la deuda en el PBI porque baja el PBI en dólares, y porque cada vez hay más deuda externa. Lo cual es más grave si se tiene en cuenta que ya no se puede rolear deuda con el sector privado sin negociar con el FMI. Lógicamente, también tiene un efecto sobre el PBI per cápita a la baja.





 Además, según el balance cambiario del BCRA cada vez es mayor la salida por intereses (que incluye sector público nacional y subnacional y privado) al mismo tiempo que la decisión es no establecer ninguna regulación para evitar la fuga.

Este conjunto de cuestiones hace a medida que pasa el tiempo nuestro país sea menos sustentable, y menos fuerte en referencia a la estabilidad de su sector externo. Como única idea que presenta Cambiemos figura el ajuste inmenso que permitiría achicar la economía hasta que la necesidad de dólares de la economía real (balanza comercial, servicios, etc), se ajuste a efectos de poder atender las necesidades crecientes de divisas para atender estas salidas.

Todo el modelo es de ajuste permanente, y así será hasta que se decida apuntar a la producción conteniendo las presioens financieras.

“Sin Cambiemos en el Gobierno, esta tormenta hubiese terminado como el 2001” dijo Macri. Pero pusieron la deuda a 200km/h contra una pared: +USD 140.000 millones de corto plazo (sin contar FMI), 54.150M de fuga, en comercio, servicios e intereses: -43.377M. El resto fue buitres y algo de crecimiento de reservas. Ellos mismos apuntan a recrear un 2001.

La única idea que tiene el gobierno entonces para pagar los intereses que ellos generaron con 140.000 millones de dólares de deuda de corto plazo, es cobrar más impuestos a la gente, o bajar jubilaciones, mientras no tocan la renta energética ni promueven producción nacional. Si no hubieran atrasado el tipo de cambio entre febrero de 2016 y abril de 2018, con 140.000 millones de dólares de deuda, y si no hubieran permitido la fuga de más de 54.150 millones de dólares en 33 meses, estaríamos hablando de un gobierno, no de un cambalache de negocios. Es grave. Ya no se sabe cómo decirlo para que se genere un balanceo que permita aflojar estas líneas de gestión. Reina la imprudencia.




Hérnan Herrera

Hache