Otro informe CESO Septiembre

A 4 meses de firmarse el primer acuerdo stand-by con el FMI, el gobierno debió solicitar un pedido de waiver al incumplir las metas de reservas y de inflación que habían sido pactadas con el organismo.
La inviabilidad de las metas fijadas en el primer acuerdo y la inevitable renegociación del mismo habían sido anticipadas por el CESO en su informe de junio titulado “Rumbo al formal waiver”.
El nuevo acuerdo implicó una renegociación del monto de los créditos, el cronograma de entregas y del manejo de la política monetaria y cambiaria. A cambio, el gobierno implementó un brusco ajuste de las cuentas públicas que incluyó el cierre de 10 ministerios y la elaboración de un proyecto de presupuesto con déficit cero para 2019.
El crédito tomado con el FMI se eleva a USD57.000 millones, de los cuáles casi USD52.000 M serán otorgados a la actual administración, dejando un sobrante de apenas algo más de USD5.000 M a quien la reemplace.
En cuanto al cronograma de entregas, este año se sumarán unos USD13.400 M a los USD15.000 M otorgados en junio. El próximo año se otorgarán algo menos de USD23.000 M.
Los USD7.000 M agregados al acuerdo inicial intentan despejar las dudas de un posible default, al cerrar el faltante para cubrir el cronograma de compromisos de deuda que debe enfrentar el Estado hasta el final del mandato de Mauricio Macri.
Sin embargo, y tal como advertimos en el informe pasado titulado “Hay riesgo de default”, no toma en cuenta el déficit externo del sector privado que, en una estimación conservadora, requiere unos USD50.000 M adicionales de acá hasta diciembre de 2019 de los cuales, el nuevo cronograma de cuotas del FMI apenas cubriría unos USD12.000 M.

Una tablita cambiaria de madera balsa

 Respecto a la nueva política cambiaria, el establecimiento de bandas móviles donde la única relevante es la banda superior, implica el establecimiento de una “tablita cambiaria” similar a la implementada por Martínez de Hoz en tiempos de la última dictadura militar.
La evolución del dólar sería en torno a los $44 pesos en septiembre, $45,3 en octubre, $46,7 en noviembre hasta los $48 hacia fin de año.
La evolución en 2019 dependerá de si se mantiene la tasa de devaluación del 3% mensual proyectada para este año. El establecimiento de un límite a la devaluación diaria y mensual, busca dar una mayor certidumbre al rendimiento que generan las inversiones en pesos a los inversores internacionales.
Así, si una LECAP tiene un rendimiento del 4% mensual, quien la suscribe tendría asegurado un rendimiento en dólares de, por lo menos, el 1% mensual.
El objetivo de dicha política cambiaria es disminuir el ritmo de la corrida cambiaria, al incentivar las inversiones financieras en pesos tanto de los locales como de los fondos de inversión internacionales.
Para mantener la tasa de depreciación en torno al 3% mensual, el BCRA pone a disposición del mercado unos USD150 M por día. La cifra luce baja en relación a los USD250 M diarios que viene perdiendo en promedio el BCRA desde que el FMI desembolsó el primer tramo del crédito.
De esa manera, la tablita cambiaria parece sostenerse en bases endebles que difícilmente puedan restablecer la bicicleta financiera y aminorar el ritmo de la corrida cambiaria.
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Marcelo Pascualino

El Magma