OPINION | Whedon vs. Russo: la valía del MCU


Poco después de que La Liga de la Justicia (Zack Snyder, 2017) haya debutado en cines, con todo el aluvión de críticas que la ocasión - como era de esperar - ha despertado, Marvel ha decidido lanzar el primer avance publicitario de la esperadísima conclusión de su tercera - y muy rentable - fase cinematográfica: la de la llamada Guerra del Infinito, un enfrentamiento que, al parecer, reunirá a los héroes de Stan Lee en la batalla definitiva contra Thanos, aquel supervillano que aguardaba con paciencia la llegada de su momento en las sombras de todas las entregas anteriores de la franquicia. Y oye, aunque la espera haya sido larga, el resultado parece prometedor.

Sin embargo, a pesar de que el nuevo trailer de Los Vengadores: Infinity War (Hnos. Russo, 2018) le abra a uno el apetito, no termino de sentir un verdadero interés por los títulos del llamado Marvel Cinematic Universe (MCU). Reconozco que me cuesta identificar la aparente valía de sus películas y  que he aprendido a vivir defendiendo que sólo dos o tres de ellas me parecen verdaderamente meritorias. Concretamente Capitán América: El Soldado de Invierno (2014) y Capitán América: Civil War (2016), las dos incursiones de los Hermanos Russo.

Tras muchos - pero muchos - desencuentros con las aventuras de los Vengadores, he llegado a la conclusión de que uno de los grandes problemas de estos filmes yace en la figura de Joss Whedon. Este cineasta, colaborador de Marvel desde Capitán América: El Primer Vengador (Joe Johnston, 2011) y responsable de la fiebre producida por Los Vengadores (Joss Whedon, 2012), siempre me ha inspirado simpatía por, o bien su papel detrás del guión de Toy Story (John Lasseter, 1995), o bien su labor de producción en La Cabaña del Bosque (Drew Goddard, 2012). Sin embargo, con el paso del tiempo me he dado cuenta de que para mí el peculiar, simplón y condescendiente toque que aporta Whedon a sus películas funciona como repelente para mi aparentemente muy alterado gusto. 

Pero no puedo evitarlo. Para mí, la prueba de que Whedon ha intoxicado el MCU no es otra que el indiscutible cambio de dirección que los Hermanos Russo han inducido sobre los últimos estrenos, todos ellos nacidos en una época en la que Whedon ya no estaba tan involucrado en los proyectos de la casa. Siendo consciente de que la asunción peca de simplista, no soy incapaz de obviar que desde Capitán América: El Soldado de Invierno, Marvel ha comenzado a ofrecer productos más auténticos, variopintos y accesibles para aquel público que no ha crecido entre montañas de cómics... Ahí está la divertida gamberrada que supuso Guardianes de la Galaxia (James Gunn, 2014), la para mí imprescindible Spider-Man: Homecoming (Jon Watts, 2017) o incluso la menospreciada, pero muy original, Ant-Man (Peyton Reed, 2015). Marvel ha cambiado. Y aunque muchos defenderán que la responsabilidad en realidad no nace de otra fuente que la del material gráfico, alguien ajeno a la religión marvelita puede reconocer un cambio de rumbo. La casa de Stan Lee se ha alejado de su estándar inicial y se ha aventurado a explorar nuevas fronteras que, aunque me puedan gustar más o menos, son - indiscutiblemente - infinitamente mejores que la para mí nada excepcional era de Los Vengadores (2012).

Por eso mismo creo - y espero - que Los Vengadores: Infinity War siga cumpliendo. 


Los Vengadores: Infinity War Parte 1 se estrenará en Mayo de 2018.

Jerry
Imagen vía YouTube

Jerry F.

Malditas criticas de cine