OPINION | En defensa de la última temporada de Juego de Tronos


Si alguno de nosotros va a un restaurante y no le gusta el postre que ha pedido, a ninguno se nos ocurriría pedirle al chef que lo retire de la carta o que cambie la receta. Lo que todos haríamos sería, o comerlo para no tirar el dinero, o dejarlo y volver a casa con un disgusto que, dentro de unas horas, se nos habría pasado a todos. Sin embargo, desde que el "fenómeno fan" ha llegado a nuestras pantallas (ya sea grande o pequeña), cuando una película o serie de televisión no alcanza las expectativas de un sector más o menos grande de ese colectivo fan, enseguida aparece una petición en Internet con la que los usuarios solicitan a la productora o cadena de televisión que retire "la aberración" y rectifique. Esto no deja de ser respetable por eso de que todos expresamos nuestra opinión de distintas maneras, pero eso no quita que sea bastante caprichoso que, con cada disgusto que nos llevemos con nuestras películas o series favoritas, nos enrabietemos como críos de siete años y empecemos a hacer pucheros y a echar piedras sobre un tejado que previamente venerábamos a través de peticiones que, al final, son muy infantiles. Asumámoslo: ni la petición que defendía que Star Wars: Los Últimos Jedi (Rian Johnson, 2017) debía ser retirada del canon de la saga por lo mucho que "rompía" con sus predecesoras, ni la reciente petición con la que se pide a HBO que vuelva a rodar toda la octava temporada de Juego de Tronos (D. Benioff & D.B. Weiss, 2011-2019) porque "no está gustando lo que está ocurriendo", son del todo maduras. Porque, como las lentejas, si éstas te gustan, las tomas. Y si no, las dejas.

[Spoilers] Todo este revuelo que se ha organizado desde la emisión de The Bells (S08xE05), a pesar de que está justificándose con ataques a muchas de las subtramas de la serie (que si la relevancia de Euron Greyjoy, el fuego Valyrio de Desembarco del Rey, el duelo de los Clegane...), tiene su origen en el revés que los creadores de la serie le han dado a los amantes de Daenerys. Y aunque no seré yo quien entre en si esto venía cociéndose - o no - desde hace mucho (podéis leer más en esta entrada de Fotogramas), no puedo dejar de defender que estaba bastante claro que algo iba a pasar con Daenerys y que, si ella no consigue el trono, no pasa absolutamente nada. Porque Juego de Tronos nunca ha girado exclusivamente en torno a ella (sino mas bien en torno a la familia Stark), y, como muy bien están defendiendo los responsables de la serie episodio tras episodio, la khaleesi no iba a despertar ninguna simpatía si tenemos en cuenta que ha llegado a una tierra extraña sin amigos, con un ejército descomunal y con unos antecedentes familiares que le restan mucha credibilidad.

Si de verdad alguien esperaba que lo justo - o mejor dicho: lo narrativamente más lógico - era que el pueblo de Poniente sonriese a Daenerys y le recibiese con los brazos abiertos, eso significa que el público no ha sido capaz de darse cuenta de que nadie en los Siete Reinos sabe en realidad cómo es - o era - esta aspirante al Trono de Hierro: porque ni el panadero de Invernalia ni el herrero de Aguasdulces han visto lo que ha ocurrido en el otro lado del Mar Angosto en las anteriores temporadas. Ellos sólo saben que es la hija del Rey Loco y que ha llegado a Poniente con un ejército, tres dragones y muchas pretensiones. Por lo tanto, hay que figurarse que tanto la frustración de Daenerys al ver que el pueblo no la quiere, como la asunción de que su enfermizo - sí, enfermizo - deseo por sentarse en el trono se está derrumbando, son razones lo suficientemente importantes como para justificar su ira. Pensémoslo bien: sus dragones están cayendo como moscas, ha descubierto que ella no es la legítima heredera, sus principales apoyos o están desapareciendo o no quieren saber mucho más de ella porque lo único que les unía era su deseo por quitarse a Cersei o al Rey de la Noche de en medio... ¿Acaso Daenerys no es humana?

Además de eso, intentar argumentar que esta temporada debería ser rodada de nuevo porque no está cumpliendo las expectativas de los espectadores, no deja de ser un atentado contra la serie en sí misma. No sólo estamos presenciando un producción televisiva sin precedentes, sino que además echar por tierra episodios tan inmaculados como Winterfell (S08xE01) o A Knight of the Seven Kingdoms (S08xE02), o intentar defender que las actitudes de personajes como Jamie Lannister o Daenerys no tienen sentido en una serie en la que los buenos valores o los finales felices nunca han sido la norma, es ya un sinsentido. Como muy bien ha dicho Stephen King, está claro que el problema es que nadie quiere que termine Juego de Tronos. Porque, termine como termine, siempre habrá un colectivo del público que, en vez de dejarse las lentejas, reclamará al chef que cambie la receta.


Jerry
Imagen vía The New York Times

Jerry F.

Malditas criticas de cine