Movimiento obrero: hacia una conducción unificada

El 2018 para el movimiento obrero

Por Juan Manuel Morena, Director de Mundo Gremial
CGT reforma laboral y previsional


Después de un año complejo para la CGT, donde con mucha dificultad termina un triunvirato en funcionamiento,asoma un año difícil y con un final incierto.

En el primer semestre del 2017, la CGT tuvo un acto histórico, en diagonal Sur, un escenario tomado, la tribuna que le marcó la agenda, un paro imponente y un triunvirato que empezó a caminar. La política despistó y los dejó al descubierto. Su marco de referencia conceptual, el PJ, voló por los aires y entró en la crisis más importante de su historia.

En ese marco, sacando algunos casos menores, el movimiento obrero no tuvo participación relevante en el armado de listas en las elecciones: de los dos triunviros que tenían cargos, y la intención de Schmid en Santa Fe, ninguno mojó.

En esos primeros seis meses, las paritarias para muchas organizaciones fueron importantes y las pudieron acomodar; para otros, no tanto. Además pudieron financiar las obras sociales con el aporte que les adeudaba el gobierno desde el gobierno pasado.

El esperado segundo semestre transcurrió con el mismo escenario político. La aparición del proyecto de reforma laboral, con cierta tensión, mucho humo, y saliendo del codo una reforma previsional, de la cual no pudieron ni opinar, y eso generó muchas fisuras internas. Todos lo vimos.

Pero el 2018 tiene dos grandes batallas en los primeros meses: la reforma laboral, que el gobierno quiere debatirla en febrero, y las paritarias, que el tope del gobierno es el 19% y más cerca del 17% en lo posible.

La confirmación de que la reforma laboral se trate en febrero con un llamado a extraordinarias, pone a las organizaciones sindicales en tapa en las próximas semanas. Las definiciones esenciales ya las dio el triunvirato, pero lo que pueda pasar en el recinto, nadie lo sabe. El cuadro en la calle puede ser muy parecido a lo que pasó con la reforma previsional.

Por su parte, las paritarias tienen un escenario complejo, y viendo las pautas que se puso el mismo gobierno que rondaría el 16%. El tema se va a poner difícil para el sector sindical: los gremios vienen hablando de un 24% en general.

Desde el gobierno vienen presionando sobre el control a las obras sociales, y se habla de una gran auditoria que tendrían todas las prestaciones que vienen realizando las organizaciones sindicales.

También está pendiente la cautelar sobre la baja de 500 sindicatos que quiso realizar el Ministerio de Trabajo y que genera mucha incertidumbre en la CTA y los sectores ligados al kirchnerismo.

Sobre todo este escenario, se juega la futura conducción de la CGT, con el fin del triunvirato, con una conducción unificada, con el final del MASA y la 62, incorporándose a la nueva conducción de Azopardo. La reforma en febrero, seguro que reconfigure las alianzas, pero los palcos ya empiezan a alquilarse.

Artemio López

Ramble Tamble