MMLPQTP: El límite de la manipulación ante la fuerza incontenible de la lengua popular


"Empezaron a sonar timbres de alarma. Uno de esos timbres fue activado por la reiteración de cánticos contra Macri en espectáculos públicos. No sólo en estadios de fútbol. El macrismo, por las dudas, comenzó a poner en práctica nuevas fórmulas dentro de sus laboratorios. Por caso, se prestará mayor atención a una de las tantas segmentaciones que incluyen los estudios de opinión pública. No se trata del sexo, la edad o el nivel educativo, las tradicionales. Habrá indagación en las simpatías futboleras de los ciudadanos consultados. Y un desmenuzamiento sobre la hipotética derivación en las urnas de tales identidades. El seguimiento se venía realizando, aunque sin profundidad. Porque no hacía falta. El último registro de una influencia de ese tipo sobre la orientación del voto había sido detectado en 2007 cuando Macri disputó la jefatura porteña. Por entonces, el porcentaje de votantes de Boca resultaba muy superior al del resto de los clubes. [Completo acá
Eduardo van der Kooy, Clarín

Esta semana no hubo grandes acontecimientos políticos como la masiva movilización sindical de la semana anterior. Este jueves la apertura de sesiones del Congreso, con su discurso anodino  sobre los accidentes de tránsito, el turismo y el wifi, descaradamente negador sobre el estado calamitoso de la economía, es tratado por los medios oficialistas como un salto hacia los derechos de tercera generación. La autoparodia de esta estupidez -vaciadora del rito institucional de la Asamblea Legislativa- se pudo leer ayer en una columna de Fernández Díaz en La Nación, comparando la banalidad de este discurso macrista con la política de estado de Derechos Humanos impulsada por Néstor en su primer gobierno o la Ley de Matrimonio Igualitario sancionada durante el gobierno de Cristina. Cuando las plumas que blindan al oficialismo tienen que apelar a semejante grado de disparate se convierten en síntoma de la debilidad que pretenden disimular.

La semana que hoy empieza se juegan al menos dos acontecimientos políticamente importantes: la protesta docente en rechazo a la ofensiva política oficial contra la educación pública el lunes y el martes y el paro y marcha de mujeres del 8M.

Pero la semana que terminó fue el turno de la sociedad civil: la propagación del Hit del Verano: "mauricio macri, la puta que te parió" se expandió por los más diversos contextos, la mayoría de las veces distantes de los sectores más explícitamente politizados de la sociedad. Desde la cancha de San Lorenzo donde todo esto empezó hasta la estruendosa puteada colectiva del público cool que escuchaba a Patti Smith en el Centro Cultural Kirchner, ante las narices del canalla de Lombardi, quien se retiró avergonzado cuando se desbarató su intento de revestir su gestión opaca con una pincelada de prestigio contracultural. Aunque el cantito sea entonado por sectores habitualmente despolitizados (en un sentido estrecho), o precisamente por eso mismo, es que adquiere un peso político mayúsculo. La liebre salta por donde no se la espera. No puede traducirse linealmente este reguero de puteadas veraniegas en un resultado electoral para el año próximo: la reconstitución del campo popular responde a una temporalidad distinta tanto la de la puteadas espontáneas como de la secuancia de los turnos electorales. Incide otra temporalidad: la del deterioro socio-económico que va desgarrando los lazos sociales y despierta resistencias impensadas desde el campo popular. El deterioro no baila al ritmo de los tiempos electorales pero es indetenible, y se conecta más fácilmente con las puteadas que con la instalación de candidaturas ganadoras.