“La soledad y yo hicimos una pareja terrible”


Asegura Andrés Calamaro, en esta entrevista en la que se explaya sobre “Cargar la suerte”, su flamante disco con doce canciones estreno de reciente lanzamiento. Precisamente la soledad fue una de las claves del nuevo trabajo.


ENTREVISTA A ANDRÉS CALAMARO

Por Néstor Pousa

Andrés Calamaro está de estreno. Fin de año lo tuvo en plena faena de difusión de Cargar la suerte, su flamante disco con doce nuevas canciones que ya nos encargamos de reseñar ("una cosecha de canciones"). El nuevo disco se encontró con una muy buena recepción en la prensa especializada de habla hispana, por considerar que supera la medianía que en general prevalece en las producciones de música pop de estos tiempos. Era oportuno entonces conocer la opinión del autor a través de esta entrevista lograda durante los primeros días del nuevo año, en la cual se explaya sobre su nueva obra.
A Andrés se lo nota muy entusiasmado con el resultado, tanto que llegó a afirmar que estábamos frente su mejor disco en 40 años de profesión. Nada mal, considerando que registró obras muy influyentes. Por eso la primera pregunta fue: ¿Qué atributos considerás que acredita Cargar la suerte para superar a Alta suciedad, Honestidad Brutal o Bohemio?
Caramba, fui imprudente cuando hablé de “mejores discos” -reflexiona- No es un ejercicio habitual discernir discos “malos” y “buenos”… Fue una grabación extraordinaria y la hicimos en equipo, como si un cinco titular de básquet, o un once de fútbol (más el entrenador) hubieran grabado este disco que firmo con mi nombre. No me consta que haya superado a Honestidad Brutal que fue una grabación terrible, ni al encanto del sonido y el tejido instrumental de Alta Suciedad”.

-Vivís entre dos universos paralelos como son Buenos Aires y Madrid. En dónde encontraste mayor inspiración para las letras ¿en la capital española o en tu retiro en Benavidez?
“Mayormente escribí en Provincia de Buenos Aires. Algunas letras las había escrito en Madrid, meses antes. Probablemente “Verdades Afiladas” y “Mi Ranchera”, los escritos madrileños”.

-Algunas de las letras hablan sobre amores rotos (Verdades afiladas, por ejemplo) y también sobre la soledad. ¿Cuáles son tus claves para vivir solo sin sucumbir en el intento? ¿el mate amargo es un buen antídoto contra eso?   “Probé con otros antídotos, pero entonces, la soledad y yo, hicimos una pareja terrible. Los amores rotos duelen, como los amores que matan que nunca mueren (Nota: cita a su amigo Sabina). Pero conseguí apartarme del eje del macho narcisista herido para encontrar otros registros quizás más reflexivos. Lo cierto es que la soledad es una buena compañía. La mía soledad. “La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes” (Schopenhauer)”.

-Con el tema Diego Armando Canciones descubriste un nuevo alter ego o lo pensaste como un título homenaje al 10?   “El nombre remata la canción con cierta picardía criolla. Elegir el nombre fue una segunda picardía. Son mis señales de humo para saludar a Diego. Diego Armando Canciones es el alter ego de Gardel, de Cobián y Cadícamo. Además es mi amigo querido. Respeto las jerarquías”.

-En Falso LV abordás la actualidad política, tal vez como nunca antes lo habías hecho. Por otra parte, no es una letra panfletaria, ni bajás línea, más bien suena a que te tomás desquite, con estilo, por tanto bombardeo mediático al que nos somete la clase dirigente. ¿Va por ahí?
Falso Luis Vuitton es una letra que fue cambiando. Al principio era una letra anti protesta, más bien reaccionaria pero con elegancia (?) Pero la lectura resultaba confusa fuera de España… El original era una letra más larga y en la edición para conformar una letra (para cantar) limé asperezas. Entonces quedó chistosa, había perdido cierta rabia. Un buen amigo me aconsejó que intente esquivar ripios cómicos, en Los Ángeles fue Gustavo (Borner, coproductor del disco) el que, en pocas palabras, me reclamó lo mismo. Entonces re escribí una letra que pueda entenderse en todo nuestro continente, por lo menos en nuestro país y por otras generaciones de ciudadanos más jóvenes que yo”.

-Sabiendo que ya no te divierte pasar largas jornadas en los estudios de grabación ¿cómo se consigue un disco de alto standard en tan solo cuatro días de grabación?
“Grabando en cuatro días es imposible aburrirse, no tuve momentos de ocio o pausas en esta grabación, apenas parábamos para almorzar todos juntos en el estudio. En los primeros cuatro días de grabaciones, grabamos la totalidad de los instrumentos: no doblamos, no corregimos. Acaso repetíamos la toma como es natural, tres o cuatro veces. En aquellos cuatro días estaba cantando con los músicos. Cuatro veces doce canciones es un volumen respetable de tomas vocales. Algunas de aquellas tomas conjuntas quedaron intactas en el disco. Pero seguí cantando cinco días más. Para corregir letras, para las armonías y para cantar bien todas las voces del disco. Digamos que fui un soldado, o un jugador en un equipo de fútbol”.

-Grabaste en Los Ángeles; los textos tienen el espesor de una letra de Bob Dylan; la banda suena con la elegancia de Tom Petty y el pedal steel le aporta un toque Harrison a las canciones. ¿Es este acaso el disco perfecto?   “Hay cincuenta maneras posibles de grabar un disco. Espero haber colaborado con grabar un disco muy bueno. Soy un oyente de música y reconozco algunos discos que resultan perfectos o rozan la perfección divina. Pero ya abandoné el barco cuando terminamos las mezclas, cuando escuché los master definitivos, cuando filmamos los videos. No tengo la costumbre de escuchar mis discos “a toro pasado”… A veces la historia pone las cosas en su lugar”.

¿Estás ansioso por mostrar las nuevas canciones en vivo?   “Ya siento que estoy radiante por volver. Girar es sacrificado pero es nuestro trabajo y nuestro deber. Un servicio a la música y al pueblo. Vamos a ensayar en Madrid dentro de dos meses”.

Bonus track. En el tráiler de difusión se te ve muy feliz en el estudio, seguramente el equipo que formaste fue la clave. ¿Cómo seleccionaste a los músicos y al productor?  “Con Gustavo nos elegimos. Grabamos juntos el Unplugged de Los Tigres del Norte. Una producción compleja, en vivo y con muchos invitados y agregados musicales. Me gusta mucho Gustavo, tiene un humor ácido que marca muy bien el ritmo de una grabación. Gustavo y Germán (Wiedemer, piano, teclados, arreglos y dirección) me facilitaron mucho todas las etapas de la composición, producción y mezclas. Los músicos los eligió Gustavo habiendo escuchado nuestros “demos bien presentados”… Los estudié un poco, son músicos contrastados que nacieron para grabar discos. Es difícil equivocarse cuando todo está saliendo bien.

Néstor Pousa

Prensa Rock