La memoria es la lengua que siempre va a dar a la muela que más duele

La otra.-radio del 10/6/2019, para descargar clickeando acá

Ilustración: Carmen Cuervo

Con la frase que da título a este post dimos por terminada la reciente emisión de La otra, en la que pasamos por cosas que nos gustan mucho, cosas que nos llenan de amor y gracias y otras que nos dan rabia. Habíamos empezado escuchando a Karina, la Princesita, "Corazón mentiroso", que dice

Ya no vuelvas
contigo corro yo peligro
el corazón lo tienes frío
eres un ladrón de amor
se acabó tu mentira, se acabó
se acabó y te digo
basta, basta, basta.


Mentiroso, corazón mentiroso

No tienes perdón, estás muy loco...


Que puede que esté dedicada al sátrapa que nos gobierna, esperemos que por poco tiempo más, haremos lo posible, o a massa, con el que parece que vamos a ir aliados pero igual no le creemos nada y sabemos que en cualquier momento se puede mandar alguna como saludar al perseguidor político de Milagro Sala, el miserable Gerardo Morales. Como un entrevero de amores y odios este programa. Por ejemplo, nos extasía recordar la primera vez que vimos Juan Moreira y algunos pudimos darnos cuenta ahí que el cine puede ser una experiencia gloriosa, algo que se renueva cuando acabamos de ver Dolor y gloria, la última obra maestra de Almodóvar. Vamos a ampliar muy pronto la sensación de júbilo en que nos coloca Pedro en sus mejores momentos -y este es uno de ellos. No es un buen momento, en cambio, para Guillermo Moreno, a quien en una nota dura pero justa Horacio Verbistsky ha defenestrado, como por otra parte lo viene haciendo desde que Moreno empezó a destruir la credibilidad de las estadísticas públicas en su paso por el INDEC, un instrumento que es imprescindible para calibrar las políticas de un estado más justo, que precisamente Moreno se encargó de arruinar, lo que a la larga ocasionó una ventaja para el enemigo, que puede mentir ahora sobre los pobres o los índices de inflación con el pretexto de que en la época de Moreno se dibujaba cualquier cifra. Puede que en algún momento Néstor dio poder e instrucciones a Moreno para que deformara las estadísticas, pero su irrupción en el INDEC fue tan brutal que aún estamos pagando sus consecuencias. Moreno se autonomizó y durante buena parte del gobierno, ya muerto Néstor, nadie podía manejarlo, hasta que Kicillof se hizo cargo del Ministerio de Economía y planteó que el descrédito que Moreno causó a las estadísticas públicas eran incompatibles con el manejo de la economía de un gobierno popular. Y Cristina optó por Kicillof y Moreno tuvo que irse con la música a otra parte. Y su condición de peronoico old style cada vez cuaja menos con las necesidades de un frente popular que aspire a recobrar el manejo del estado. Moreno es un personaje bizarro que sigue gozando de las simpatías de parte del campo popular, pero más por motivo de su retórica pintoresca y su machilrulismo kitsch que por sus horribles posiciones políticas actuales. Es al campo popular lo que puede ser Ricardo Iorio al rock. Incluso entre algunos integrantes del staff despierta sentimientos encontrados, aunque para quien esto escribe bien se le podría aplicar lo que dice la canción de la Princesita con la que comenzamos el programa. Ahora que estamos emprendiendo el camino de reconstruir una mayoría muy amplia para recobrar el poder, cuando tenemos que convivir con personajes que nos resultan francamente sospechos como massa, el socio político de Morales, una nota como la que Verbitsky publicó el domingo sobre Moreno nos interpela acerca de si acallar las críticas a algunos integrantes o aspectos de un movimiento político tan heterogéneo no es una manera de ayudar a que todo se arruine y, en cambio, si levantar la voz cuando nos parece que algo está haciéndose mal no puede ser una manera para volver mejores. Si ganamos, la cosa igual va a ser difícil, no solo por los enemigos que estarán conspirando desde el primer minuto, sino por algunos de los aliados que pronto podrían volver a mostrar que su compañía era peligrosa.

Lo anterior es todo un párrafo.


"La memoria es la lengua que siempre va a dar a la muela que más duele" escribió Guillermo Saccomanno.

Pero si nos pasó algo muy bueno en la trasnoche del domingo fue descucbrir a un músico que nos trajo Santiago Segura, el inglés Martin Newell, que quizás ninguna otra radio del universo pasa aparte de La otra. Newell hace la música más maravillosa pero nunca se puso las pilas para ser famoso. Hay muchas cosas buenas que nos falta conocer. Y eso puede ser bueno o malo, según como se lo mire.



You would live so fast
'Til your time was past
Lonely runner
With a look so fine
You could turn dark time
Into colour.

And a gallant just for a day
'Til the cheers have faded away
To the opium world
Of the green-gold girl of the summer.


Oscar Cuervo

La otra