La iglesia y la ginebra

Límites de la ciudad de Nutbush - Ike y Tina Turner


Casa de iglesia, casa de ginebra
casa de escuela y de letrina
en la carretera 19
la gente tiene limpia la ciudad
la llaman Nutbush
oh, Nutbush
digamos, los límites de la ciudad de Nutbush.

Veinticinco era el máximo de velocidad
no se permitían las motos
ibas a la tienda los viernes
ibas a la iglesia los domingos
la llaman Nutbush
la pequeña Nutbush
oh, Nutbush
digamos, los límites de la ciudad de Nutbush.

Vas al campo los días de semana
y hacés un picnic en día laborable
vas al centro los sábados
pero andá a la iglesia los domingos
la llaman Nutbush
oh, Nutbush
digamos, los límites de la ciudad de Nutbush.

No vnden whisky
no podés pagar la fianza
cerdo salado y melaza
es lo único que te dan en la cárcel
la llaman Nutbush
oh, Nutbush
digamos, los límites de la ciudad de Nutbush.

Un pueblito viejo de Tennessee
dicen que es un pueblito tranquilo
pueblo de un solo caballo
lo tenés que ver
qué decís del viejo Nutbush
lo llaman Nutbush
oh, Nutbush
digamos, los límites de la ciudad de Nutbush.

¿Cómo no extrañar esa energía cruda que tenía la música popular de principios de los 70?

Creo que alguna vez ya lo dije: en el terreno musical, soy setentista a rabiar. Después de la disolución de los Beatles la música se había abierto en miles de direcciones, sin ese pernicioso concepto actual de la segmentación de mercado. La interacción entre los diversos estilos y tradiciones estallaba en posibilidades vertiginosas. Además, el audio no había sufrido todavía el efecto de la sobreproducción que empezó a mandar en los 80, con sus baterías insoportablemente latosas y ese barniz auditivo tan de laboratorio. Ni hablar del tuneo que en la actualidad vuelve homogéneas y plásticas todas las voces. En los mejores exponentes de los 70, el sonido de los discos y del vivo no difería. Los discos sonaban salvajes y el vivo sonaba potente y preciso.

Un ejemplo eminente es la flamígera "Nutbush city limits" por el dúo Ike and Tina Turner. Por entonces un matrimonio, después se supo que en esa época Tina sufría un feroz maltrato de Ike. Se dice que particularmente en la grabación de este temazo la violencia que Tina sufrió fue feroz. Parece mentira que detrás de esta creación artística excepcional se escondiera un infierno humano. Pero ¡cómo sonaban! 

Tina logró liberarse en 1976 de los maltratos de Ike y él se hundió en el consumo de alcohol y drogas, estuvo varios años en cana y murió en 2007 por sobredosis de cocaína. En los 80 Tina vivió ya como solista un renacimiento de su carrera. Sus nuevos discos vendieron millones y llenó estadios en todo el mundo, también en Buenos Aires. Pero el sonido de los discos de Tina en los 80 jamás volvió a tener esa irresistible crudeza de principios de los 70.

Acá tenemos dos versiones de la canción. La primera es una curiosa coreografía televisiva en la que el componente rabiosamente negro de la música se ve atenuado por un ballet con demasiadas rubias. Aún así es una joya. El segundo es una actuación en vivo de Ike y Tina y nos da una idea de lo que sonaban en vivo.




Oscar Cuervo

La otra