HOSPITAL POSADAS...LA REPRESION ENTRA SIN PEDIR TURNO




Al menos 60 trabajadores de distintas áreas del Hospital Posadas, en Morón, fueron cesanteados sin más aviso que no encontrar sus nombres en la lista en la que figuraban los trabajadores cuyos contratos temporales serían renovados. El director médico del centro de salud reconoció que los despedidos podrían ser 120. En medio de un fuerte operativo de la Policía Federal y la Gendarmería, que blindó las salidas y el piso donde se encuentran las autoridades, los trabajadores realizaron una asamblea tras la que consiguieron una reunión con el director médico del hospital, quien confirmó la rescisión de los contratos. El viernes a las 11 se realizará una nueva asamblea convocada por la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (Ciccop) y el Sindicato Trabajadores de la Salud (STS).








Centro Clandestino de Detención
El 28 de marzo de 1976, cuatro días después del Golpe de Estado, el hospital fue ocupado militarmente en un gran operativo del Ejército, con apoyo de la Policía Federal; el objetivo de esta intervención brutal fue desmantelar la organización sindical y la participación social en el Hospital y dar vuelta atrás con un proyecto de Hospital Abierto llevado adelante por los trabajadores, para así adaptar el Hospital a las políticas neoliberales de los mentores económicos de la dictadura. El Dr. Rodríguez Otero fue detenido ilegalmente y torturado. Su familia tuvo que abandonar El Chalet, y la casa en que los trabajadores se habían reunido a compartir momentos de distensión se transformó en un lugar de horror, tortura y desaparición.
Un grupo paramilitar (autodenominado SWAT), que consistía de ex policías y militares exonerados de las Fuerzas, se apropió del Chalet bajo la tutela de las nuevas autoridades del hospital impuestas por la Junta Militar. Trabajadores y vecinos del hospital fueron detenidos ilegalmente y llevados allí, a metros del hospital y dentro de su predio, donde fueron privados de su libertad en pésimas condiciones y torturados; en algunos casos no se los volvió a ver. Dentro de los límites de un centro de vida, funcionó un centro de muerte: los SWAT, abiertamente hostiles, se adueñaron de los pasillos, cargando armas dentro del hospital, hostigando, deteniendo y torturando a trabajadores y vecinos, muchos de los cuales siguen desaparecidos.



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¿ Es casual entonces la presencia de fuerza policiales en el Hospital emblema al momento de echar trabajadores de la salud?
Puede que los lugares guarden memoria del pasado , ante la ausencia de exorcistas se asoman los demonios, reaparecen los instrumentos del terror.


Hoy la Macridura,que expresa los mismos intereses de aquella dictadura abierta que tanto nos costó desterrar,sin freno y sin vergüenza , agrandada por quienes ceden ante ella sin rastros de dignidad,repite hábitos automáticos, reflejos,.como perros de Pavlov,ante la presunción de protestas ,la policía entre los pacientes y los trabajadores de la salud.-

Nando Bonatto

Poesía y ramos generales