HISTORIAS DEL DEPORTE QUE MERECEN SER CONTADAS


EL DIA QUE MARADONA JUGO EN LA VISERA DE CEMENTO:


¿En qué lejano lugar de la Argentina estaba Diego Maradona el 8 de abril de 1977? Más aún, ¿qué hacía Diego en ese lejano lugar aquel día? Estaba en la “Visera de Cemento” de Cipolletti, Diego Maradona marcaba su primer gol con una camiseta de la selección nacional. Como un cuento de los años felices en los que Diego era ‘Pelusa’.





Así de caprichoso y extraño es el destino. Y así también es cada presente que nos toca vivir: uno nunca sabe a quién tiene delante de sus ojos en ese momento, que es irrepetible e irreversible. Y ahí, delante de los ojos de miles de cipoleños estaba él, Diego Maradona, apenas debutante en selecciones nacionales, marcando el primer gol de su historia con la camiseta celeste y blanca.




El 3 de abril, de gira con el Juvenil, le ganaba 3 a 2 a un combinado de Chascomús. Cinco días después, en Cipolletti, ante los “albinegros”, Diego marcaba su primer gol en una selección. Fue el segundo del equipo, el del triunfo sobre ‘Cipo’ por 2 a 1. Lo hizo en el arco que da al pasaje Kleppe. El local ganaba con gol de Juárez . Canedo había empatado, cinco del final.





El local formó con Dalmás, Murillo, Ledesma, Machado Gómez, J. Flores, García, Strack, Juárez (Villarruel), Dorado (Calderón), Franco y R. Flores, D.T.: V. C. Rodríguez.




La Selección Juvenil lo hizo con Vijandre, Alves, Fussani (Olarticoechea), Bauza, Romero, Gáspari (Candedo), González (López), Luna, Delgado, Maradona y Pérez, D.T.: Rogelio Poncini.





Aquella visita de Diego fue la primera, pero no la última. Un mes antes del inicio del Mundial’78, la selección mayor salió de gira por el interior del país. Y llegó hasta Cipolletti, con Maradona en el plantel, para enfrentar a Cipolletti.



A las 8.30 de la muy fría mañana del 29 de abril de 1978, vestida por Thompson y Williams, bajó la delegación, que incluía a Diego. Fue el último en bajar de las escalerillas del avión, delante de Menotti. Pocos repararon en su presencia. Del aeropuerto de Neuquén, se movieron hasta el Hotel Nogaró de Cipolletti. De ‘Pelusa’, poco y nada. Es que aún no se había jugado el partido. Dentro de la cancha todo sería distinto. Todo sería de ‘Pelusa’.





Con una ‘Visera’ repleta, a las 15.30, la selección de Cipolletti -reforzada para la ocasión- y la selección argentina jugaron. Los locales, vestidos de blanco, formaron con Dalmás, Zucarini, Yanani, Amorone, Juan Flores, Bucarey (Díaz), Strack (Di Meola), García, Dorado (Calderón), Sansini (Paganucci) y Rubén Flores, DT Vicente C. Rodríguez.






Argentina, de azul, lo hizo con Fillol, Pagnanini, Galván, Killer, Bottaniz, Oviedo (Ardiles), Gallego, Valencia (Maradona), Houseman, Bravo y Bertoni (Ortiz), DT César Menotti.




El juego fue mediocre durante el primer tiempo, pero todo cambió en la segunda etapa. Apareció el fútbol de la mano de Ardiles y de Diego -reemplazando a Valencia-, que saltaron desde el banco. El ‘Pitón’ y ‘Pelusa’ se asociaron y hubo magia en la ‘Visera’. Y de la magia llegaron los goles: el primero, Bertoni, de penal; el segundo, Gallego. Más fútbol, más magia, más ‘Pelusa’. El juego terminó 2 a 0 a favor de Argentina. Simple anécdota.





Hace unos días recorrí el estadio buscando algún rastro de ‘Pelusa’. La huella de alguna gambeta o un pase gol. No había nada tal cosa, pero sí música. El sonido más maravilloso para los oídos del hincha: “¡Maradooo, Maradooo!





VENI PIBE: YO TE ACERCO AL HOTEL

CIPOLLETTI (AC).- Mediodía de un domingo de abril de 1978. La dictadura militar en su apogeo. Llega el avión con los jugadores de la selección nacional de fútbol al aeropuerto de Neuquén. No hay micro ni remise. Los principales dirigentes del club Cipolletti se peleaban por subir a su auto a Daniel Pasarella, al “Pato” Fillol, al “Conejo” Tarantini, al “Tolo” Gallego y al “Flaco” Menotti para llevarlos hasta la ciudad. En el fondo del grupo quedó a la deriva un chico lleno de rulos. “Vení, yo te llevo”, le dijo Omar Perales, ex jugador de Cipolletti. No era otro que el mismísimo Diego Maradona.




Se subieron al flamante Renault 12 blanco, custodiados por un gendarme, y emprendieron el viaje hacia Cipolletti. Diego ya había estado el año anterior, pero igual le preguntaba cosas de la zona al héroe albinegro en la recordada clasificación para el Nacional del ‘73.




En el camino Perales lo reconoció como la futura estrella del fútbol mundial, y como no podía ser de otra manera le pidió una foto, pero le puso una condición.
“Como ninguno de éstos te quiso traer, cuando lleguemos a Cipolletti, con el único que te sacás una foto es conmigo”, le pidió Perales.



Lejos de cualquier rapto de soberbia y con la humildad de un chico que recién está empezando a ver el mundo y a conocer verdaderamente lo que es la fama, Diego aceptó y en el salón de fiestas de club quedó inmortalizado el recuerdo. Si fue la única foto que se sacó ese día, no se sabe, pero hasta ahora la única foto que hay de ese momento es la que tiene Perales.



A la tarde desplegó magia y dejó un poquito de todo su talento en el césped de la “Visera de Cemento”.



FUENTE: DIARIO RIO NEGRO



Jorge Omar Barrera

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