Gatopardismo, o sea gato, o sea…

Jorge Capitanich| “El oficialismo quiere debilitar la construcción de una alternativa para el 2019

Por Jorge Capitanich
Ex Jefe de Gabinete 
y actual intendente de Resistencia, Chaco

Hacia finales de la década de 1980, en el marco de los crecientes problemas de inestabilidad económica y política en varios países de América Latina, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial lograrían cristalizar por ¨consenso¨ (en la Ciudad de Washington) muchas de las medidas de política que habían sido ensayadas en parte de la región durante la década de 1970, en medio de violentas rupturas del órden democrático. Se abría entonces una segunda forma neoliberal de Estado que reeditaba en democracia la liberalización económica de Martínez de Hoz, el “sinceramiento” de precios en las tarifas de servicios públicos y la apertura y desregulación de los mercados, arrastrando tras de sí a miles de pequeñas y medianas industrias, capacidades y empleo. La historia es bien conocida. Y terminó para la Argentina con un desempleo superior al 22%, una informalidad laboral de casi el 50%, más de la mitad de la población bajo la línea de la pobreza y casi un 25% en la indigencia.

Te hablan de empleo y lo que más crece es la informalidad laboral y el monotributo. Muestran la baja de la pobreza comparando con un techo que ellos mismos generaron, a partir de la brutal transferencia de ingresos que hicieron en 2016

¿Qué cambió Cambiemos? Repasemos. Devaluación de la moneda, quita de retenciones a las exportaciones, ajuste del gasto, metas de inflación, suba en las tasas de interés, liberalización al movimiento de capitales, apertura económica, desregulación de mercados, ajuste tarifario y endeudamiento externo. En todos los casos, medidas que por acción u omisión apuntan nuevamente a transformar la naturaleza del Estado, subsumiendo la política a los mismos intereses económicos de siempre.

Para muestra sobra un botón. Te hablan de empleo y lo que más crece es la informalidad laboral y el monotributo. Muestran la baja de la pobreza comparando con un techo que ellos mismos generaron, a partir de la brutal transferencia de ingresos que hicieron en 2016. Ajustan los ingresos laborales, las jubilaciones, el gasto en educación, industria o ciencia y tecnología, y se les va el esfuerzo de quienes menos tienen por la canaleta de los intereses de deuda y la fuga de capitales, sobre la base de un endeudamiento que – prometen – irá frenando entre ¡el 2020 y el 2022!

La agenda pos neoliberal: El día después de mañana.

En este marco, nuestra responsabilidad histórica como oposición no es sólo resistir sino pensar al mismo tiempo una agenda para el pos neoliberalismo, como decía Néstor, con nuestra verdad relativa y la firmeza de nuestras convicciones. Y esa verdad nos dice que no hay país desarrollado de más de 25 millones de habitantes que no sea industrial. Que eso requiere sostener una demanda efectiva pujante, distribución del ingreso, empleo, salario y un Estado presente.

Nuestra responsabilidad histórica como oposición no es sólo resistir sino pensar al mismo tiempo una agenda para el pos neoliberalismo

El escenario político nacional está enmarcado en un sistema internacional de grandes mutaciones y de líneas estratégicas de estabilidad política de las grandes potencias.

El triunfo contundente de Putín en Rusia y la continuidad histórica en la administración por 20 años, la reforma impulsada por Xi Jimping en la República Popular China para sostener la continuidad en el poder sin la limitación de dos mandatos, la perspectiva de una elección de medio término en Estados Unidos con la inexorable necesidad de una victoria para Trump, so pena de incursionar en una crisis política en virtud de la debilidad de su respaldo institucional, y la reciente ratificación de Angela Merkel en base a una reformulación de la coalición gobernante en Alemania permite visualizar al mismo tiempo el indicio y la aparición de nuevos actores de derecha en Austria, Italia y la reorganización del socialismo francés devenido en un centrismo militante de Macrón ponen al descubierto cambios permanentes en un escenario dinámico.

Una figura ecuménica cubre el horizonte. Es el Papa Francisco con sus repetidas frases y discursos apelando a las denuncias duras y plausibles de la exclusión y la desigualdad planetaria

Nuestra Patria Grande latinoamericana contempla las próximas elecciones de México con una ventaja de López Obrador, la disputa feroz desde el punto de vista político y judicial en Brasil (con una estrategia del establishment para impugnar la candidatura de Lula mediante el osado uso del lawfare), indica un camino sinuoso del progresismo que ha sufrido una dura embestida en Ecuador, que persiste en una lucha sin cuartel en Bolivia y trasunta una cadena de dificultades en la República Bolivariana de Venezuela, como así también el protagonismo de la izquierda en Colombia.

Una figura ecuménica cubre el horizonte. Es el Papa Francisco con sus repetidas frases y discursos apelando a las denuncias duras y plausibles de la exclusión y la desigualdad planetaria.

La República Argentina no constituye una excepción. La política se rige por el principio de contradicción, en consecuencia, la lógica binaria permite separar las aguas entre oficialismo y oposición.

Esta contradicción principal implica coherencia, convicción y un desafío inédito para el encuadramiento político de los actores del sistema pues no es lo mismo identificar una clasificación de los sujetos políticos entre centroderecha neoliberal conservadora y centroizquierda progresista y/o populista o entre una polarización ideológica cuyo clivaje bipartidista se expresa en movimientos populares de características fundacionales diferentes.

El oficialismo promueve la contradicción con el “kirchnerismo” con el objetivo de descolgar otras expresiones opositoras a los efectos de debilitar la construcción de una alternativa para el año 2019

Hoy, el escenario no se percibe con claridad en términos de clivaje político y en cuanto a la organización de un modelo de construcción de poder político que redefina la posición de los actores. En el enfoque de Antonio Gramsci se trata de una “guerra de posiciones” aún no definida en términos de hegemonía discursiva y operacional.

El oficialismo promueve la contradicción con el “kirchnerismo” con el objetivo de descolgar otras expresiones opositoras a los efectos de debilitar la construcción de una alternativa para el año 2019.

La oposición hoy representa más del 60 % de los argentinos que se oponen a este gobierno

Pero la construcción de “Hay 2019” es independiente de la unidad del peronismo. Es mucho más extendida y representa la unidad del campo popular, democrático y nacional que con sus contradicciones secundarias marca un sendero en la lucha popular.

El falso dilema de macrismo versus kirchnerismo debe ser correspondido como la contradicción entre oficialismo y oposición.

La oposición hoy representa más del 60 % de los argentinos que se oponen a este gobierno.

Se trata de hacer una lectura correcta del modelo de construcción política para integrar el arco opositor en una propuesta programática cuya síntesis debe ser UNIDAD EN LA DIVERSIDAD y cuya identidad debe expresarse en el plurilingüismo, la plurireligiosidad y la multiculturalidad del pueblo argentino.

No cabe la menor duda que el programa económico ha significado una transferencia de riqueza equivalente a 25000 M de dólares de pobres a ricos, y tampoco existen dudas que este megaendeudamiento de 72000 M de dólares entre Nación y Provincias sumados a reprogramaciones por una cifra similar incrementa la relación deuda/PIB y restringe autonomía y grados de libertad para el ejercicio de una política económica soberana.

La combinación de apertura indiscriminada, destrucción de 70000 empleos industriales, aumento de pobreza e indigencia, reducción de ingresos efectivos del sistema de seguridad social –en especial jubilados, pensionados y AUH-, la flexibilización laboral, la reducción del salario real, la sistemática destrucción de aparato productivo con economías regionales con crecientes dificultades marcan un panorama cada vez más difícil y complejo.

Necesitamos unir a la oposición y construir un acuerdo programático con tres ejes, tres reglas y tres políticas. Los tres ejes tienen que ser autoabastecimiento energético, industrialización acelerada sustitutiva de importaciones, aumento y diversificación de exportacionesLos tres ejes tienen que ser autoabastecimiento energético, industrialización acelerada sustitutiva de importaciones, aumento y diversificación de exportacionesconjuntamente con una logística integrada que prioricen inversiones estratégicas tendientes a lograr mayor competitividad sistémica de nuestra economía.

Necesitamos una regla fiscal que tienda al equilibrio, una regla monetaria que tienda a la estabilidad y una regla cambiaria que tienda a la competitividad.

Pero también es inexorable construir una política industrial agresiva, una política de estímulos a las economías regionales para privilegiar la cultura de la producción en detrimento de la cultura especulativa y de manera sustantiva es necesario ejecutar una política de empleo activa, de calidad y del mismo modo sustentable.

El gobierno de Macri hizo todo lo contrario. Priorizó una política energética a favor de las empresas multinacionales, desactivó YPF, produjo un declino de la producción hidrocarburífera e hipoteca progresivamente el futuro de los argentinos. En vez de propender a energía barata para aumentar el ingreso de las familias promueve tarifazos frecuentes que destruyen el consumo popular, afectan la rentabilidad de las empresas e impiden agregación de valor para aumentar exportaciones estratégicas.

La apertura indiscriminada destruye el aparato industrial, las economías regionales y la estrategia de creación de empleos productivos y de buena calidad privilegiando acuerdos multilaterales absolutamente incongruentes con las necesidades del país.

Este modelo neoliberal conservador es el mismo de siempre con sofisticados mecanismos que permiten disimular desregulaciones sistemáticas, privatizaciones encubiertas, acuerdos bilaterales de inversión que favorecen la concentración económica y políticas públicas que no resuelven ni la inflación, ni el déficit fiscal, ni el endeudamiento ni los compromisos de campaña.

El mundo será cada vez más difícil. Guerra de monedas, guerra económica, proteccionismo, guerras en cuotas. La estabilidad política será la clave para lograr estabilidad económica y sustentabilidad. Nada de esto parece percibirse por parte del gobierno nacional que sigue apostando a alianzas tradicionales que piden todo a cambio de nada.

Cambiemos para que nada cambie. De eso se trata. Es gatopardismo, o sea gato, o sea….

Relacionado

Para Capitanich, es "imposible" que Macri saque más del 37% en octubre de 2019

Artemio López

Ramble Tamble