Gato Peceto: fórmula por default


¿Dónde reinó la algarabía con la nominación de peceto como candidato a vice macrista? En los mercados, que parecen seguir los vaivenes de la política argentina a través de los medios corporativos y sus inmensos recursos propagandísticos, más bien rústicos. Como tuiteó @lacorrientek en un post notable: "Efecto Pichetto: el riesgo país se hunde al doble de la cifra en que lo dejó Cristina". La fuente de la que emana la algarabía, entonces, son los grupos mediáticos que apuntalan al régimen desde su llegada al poder y mucho antes aún. 

La sensación que esta tarde se quiso trasmitir, dirigida a sujetos de atención volátil, es que el remplazo de michetti por peceto fue una movida estratégica deslumbrante, que incorpora al régimen a uno de los líderes populares más venerables de los últimos 70 años -que en realidad viene colaborando con ellos desde que asumieron. El esmerado diseño intenta espejar la conmoción que hace unas semanas produjo el anuncio que hizo Cristina de la precandidatura de la fórmula FF. En realidad, el ofrecimiento a peceto es un eslabón más en la cadena de reacomodamientos que inició Cristina cuando alteró todas las previsiones que se hacían desde hace un año y medio sobre el escenario electoral. Los damnificados de la jugada de Cristina fueron:

- Schiaretti, que en pocas horas vio esfumarse su relevancia como jugador de las grandes ligas, luego de lograr una excelente elección del cordobesismo.

- Alternativa Federal: un experimento fallido en el que el establishment empeñó 6 meses, para diseñar un peronismo peronoico, es decir: haciendo de cuenta que el kirchnerismo nunca sucedió y que el liderazgo popular de Cristina está liquidado.

- Massa: que de tan astuto terminó negociando desesperadamente la derrota de su tacticismo de embajada, mientras los cuadros más valiosos que lo acompañaron en su aventura se fueron alejando uno tras otro. Su negociación infinita lo encuentra vacilando entre defender con uñas y dientes la simbólica intendencia de Tigre o desgastar al frente popular, exigiéndole unas PASO que perdería, pero que también le haría perder tiempo y energía electoral a la fórmula FF. 

- El pro antiperonista, que estuvo dos años intentando instalar el cuento de los 70 años de decadencia peronista y terminó cediéndole un estrellato crepuscular a un peronista decadente de 70 años que fue parte del plantel estable de todo el período que ellos dijeron aborrecer. The last picture show: cambiaron pasado por pasado.

- El duranbarbismo y el marcospeñismo, que durmieron confiados en atravesar una campaña con Cristina acosada en los estrados judiciales y una revolución cultural que restaurara el orden de la década infame con fachada de lánguida postmodernidad.

¿Cuánto durará la algarabía inducida por la fórmula política más desangelada que los argentinos hayan tenido que considerar jamás entre sus ofertas electorales? Si tenemos en cuenta el carácter espasmódico de este período de breaking news efímeras, muy pronto el régimen deberá acudir a operaciones más cruentas, porque peceto hablando contra los inmigrantes en estudios de televisión con bajo rating no brinda atractivos perdurables cuando reina el zapping. Peceto puede bolsonarizar la campaña con una articulación discursiva de la que macri no es capaz y esto haría correr aún más al PRO hacia la derecha dura, consolidando al núcleo social más retrógrado, un repliegue de los cavernícolas sobre sí mismos. 

Peceto no porta un gramo de peronismo a la fórmula, ni siquiera arrastra a un centenar de peronistas. Concediendo que lo hiciera, no tendría espacio para practicarlo en un gobierno que solo puede ofrecer más violencia y penuria social. La malaria es grande y al régimen le hará falta en esta campaña algo más: algún cadáver notorio, un fraude a gran escala, algún exabrupto de Comodoro Pis, de final incierto, alguna escaramuza anti-institucional que intente evitar las elecciones libres. 

Una certeza: a diferencia de la fórmula FF, en la que quien tiene los votos aceptó ocupar un segundo lugar para favorecer acuerdos más amplios, en el caso de macri/peceto estamos ante una fórmula por default. macri no consiguió un vice mejor y peceto no tenía otra forma de sobrevivir en la escena más que aceptando esta oferta. En el mejor de los escenarios para ellos, si los argentinos terminaran votándolos, asistiríamos a un período de disolución nacional en el que ambos quedarían como las caras visibles de la catástrofe.

Pero la sociedad argentina no parece tener muchas ganas de suicidarse.

Oscar Cuervo

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