Expectativas : mirando vidrieras, comparando precios ....

Expectativas económicas a la carta

porSergio Chouza*





El tipo de cambio registra una suba cercana al 25% desde el inicio del año. Las reservas disminuyeron casi u$s5.000 millones en igual lapso. Los precios aumentaron un 6,7% acumulado en un trimestre. Estos resultados, entre otros, conjugan un escenario de fuerte inestabilidad económica en el primer cuatrimestre de 2018. No obstante, los "economistas profesionales" que constituyen el faro que orienta la política pública oficial lejos estuvieron de anticipar estos resultados.

Parte del desacierto en el manejo de la economía se explica por un oficialismo que se guía por el canto de sirena de los representantes del poder económico. Desde junio de 2016, el Banco Central lleva adelante un reporte conocido como REM (relevamiento de expectativas de mercado). Este informe no es más que una encuesta sobre diferentes variables de la economía como inflación, tasa de interés, crecimiento de la economía y tipo de cambio. Se realiza todos los meses sobre un panel de 60 participantes, que son siempre los mismos y fueron originalmente seleccionados por la autoridad monetaria que conduce Federico Sturzenegger. El relevamiento tiene el propósito de "fijar expectativas". Esto es, establecer parámetros de consenso de los diferentes actores del mercado sobre la evolución de los agregados macroeconómico. A partir de esta herramienta, supuestamente técnica y despolitizada, el Banco Central lograría alinear su accionar de la mejor manera, en pos de alcanzar el único objetivo que se plantea: el combate de la inflación.

El gran problema de este esquema, y lo cual genera un ruido mayúsculo sobre las decisiones de manejo monetario, es el diseño del REM. Ocurre que, de las 60 entidades que responden la encuesta mensualmente, la enorme proporción (por no decir todas), son afines ideológicamente al Gobierno.

Bancos, financieras, grandes consultoras y un par de universidades de perfil oficialista; todos concurren en el REM a contarle a Sturzenegger el diario de Yrigoyen sobre la evolución de la economía.

Algunos números son suficientes para graficar el optimismo descomedido de los analistas del establishment que conforman el REM. Apenas comenzó el relevamiento, pronosticaban una inflación para 2017 del orden del 18,5%. Ya comenzado el año pasado, la estimación promedio subió al 20%.


Nuevas rondas de tarifazos, aumento de combustibles y prepagas mediante, la estimación del REM a mitad de 2017 ya posicionaba la inflación en 21,5%. Con el transcurso de los siguientes meses su proyección siguió aumentando, pero nunca alcanzó el 24,8% que marcó la traza inflacionaria a nivel nacional. Es sustantivo señalar que las consultoras que forman parte del relevamientos siempre "corren la liebre desde atrás". El sesgo sistemático de sus estimaciones es el salvavidas ideal para que el gabinete económico negocie paritarias a la baja, sustentados en un hipotético "consenso de mercado" que nunca se termina cumpliendo, pero es funcional a los objetivos de reducir salario real.

Para este año la situación es idéntica. Remontándonos a enero, preveían una inflación anual del 19,4%. En febrero el promedio del REM arrojó un 19,9%, en marzo trepó al 20,3% y en el último reporte -el de abril- la proyección para 2018 ya alcanzó el 22%. A la luz del salto cambiario, los tarifazos y la inercia, nada hace pensar que la curva se estabilice o caiga en los próximos meses. No obstante el trabajo ya está hecho: las expectativas más bajas de meses anteriores permitieron que muchos gremios subestimen el desvío que se presentrá este año entre la inflación y las metas oficiales, y cierren paritarias en torno al objetivo del 15%. La gran mayoría de esos sectores de actividad verán la capacidad de compra de sus trabajadores ampliamente disminuída este año.

Mientras prevalezca un diseño de encuesta espurio donde la elección de los participantes del REM se compone sólo de los amigos del Poder Ejecutivo, el único resultado posible es la continuidad de las "profecías autocumplidas". Sturzenegger va a seguir escuchando lo que originalmente conocía que las diferentes usinas de pensamiento ortodoxas le iban a decir.

*Economista y docente Undav e Integrante de EPPA

Artemio López

Ramble Tamble