El ajuste que aplica macri socava su propio liderazgo

"Cristina de vice no implicará un cambio de programa político"
Artemio López opinó que "es absurdo" pensar que Alberto Ferández pueda ser un presidente títere.

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Artemio López recibió a La Capital en su bar preferido de Las Heras y Pueyrredón, en la ciudad de Buenos Aires. Agudo, preciso y apasionado (al cabo, un militante con más de 40 años en el peronismo), tiene mucho para decir del kirchnerismo y sus derivaciones. Como el ahora designado candidato a presidente Alberto Fernández, tuvo gran cercanía con Néstor Kirchner en los tiempos fundacionales del movimiento.


López analizó el momento político clave, horas después de la sorpresiva decisión de Cristina Kirchner de dar a conocer la fórmula presidencial del peronismo, donde la líder fundadora se coloca en un inesperado segundo lugar. "El elemento distintivo de la elección será la declinación de Cambiemos", aseguró.

—¿Por qué CFK se corrió a un segundo lugar?

—Seguramente atiende a una vocación de ampliar el espacio de representación, pero no implicará un cambio de programa político.

—¿Hay un cambio político ideológico?

—Irá por el camino ideológico del movimiento nacional popular. Ahora, ¿será igual? Nadie es igual en las distintas etapas. Perón del 46 no fue igual al del 55 ni al del 73. Y lo digo sin juzgar cada etapa. Néstor tomó el camino de la transversalidad y luego, en 2009, retomó una instancia pejotista. ¿Fue otro Néstor?, para nada. Fueron otras circunstancias de la Argentina.

—¿Cuánta importancia tiene ampliar el espacio para peronismo kirchnerista?

—Un requerimiento clave del momento. Se trata de una decisión que tiende a desdibujar los niveles de desacuerdo de un sector de votantes. Claramente, el sector de Alternativa Federal se complica con esta decisión.

—¿El votante kirchnerista podría sentir frustración por no tener a la líder en la cabeza de la fórmula?

—Creo que la presencia de Cristina en la fórmula será muy fuerte, y eso satisface a los sectores más cristinistas.

—Tampoco faltará el que diga que Fernández podría ser un presidente títere...

—Es absurdo. La Argentina que viene tendrá una complejidad inédita. Sobre todo en los primeros años, que nadie imagina momentos vistosos. En todo caso, lo único para celebrar será el cambio de rumbo, pero no habrá resultados para mostrar de manera inmediata. Tal vez será un tiempo parecido al primer gobierno de Néstor, luego de 2001, aunque más difícil por los niveles de endeudamiento.

—Un dilema clásico de los líderes políticos es transferir votos a otro dirigente. En este caso, aparece una solución intermedia, inédita.

—La posibilidad de que Cristina transfiera votos a otros candidatos es compleja. Porque el votante mayoritario no vota de acuerdo a una racionalidad descifrable como podemos tener vos y yo. A Cristina la votan porque la quieren, y eso no es transferible. Sin embargo, esta solución de colocarse en segundo lugar en la fórmula fideliza de manera directa el voto a Fernández. El votante va a encontrar claramente el nombre y la foto de Cristina en el cuarto oscuro.

—¿Nace una nueva Cristina, que se corre del protagonismo principal?

—Cristina es la que todos conocen, no hay ninguna posibilidad de un marketing político para abuenarla. Sus características están, para bien y para mal, su liderazgo se constituyó sobre esa situación. El intento de decir que es otra no tiene sentido. Sin embargo, su análisis de la situación política de la etapa obviamente es distinta. Si alguien cree que habrá otra Cristina, que vaya a renegar de su política contra el endeudamiento, contra los medios hegemónicos y de promover políticas activas a favor de la base de la pirámide la base social. Se equivocará por completo.

—¿Qué ocurrirá con los votantes frente al nuevo escenario?

—No podemos aventurar. Sin embargo, sí podemos decir que Cambiemos, a diferencia de 2017, perdió su condición de primera minoría. Hoy la figura que predomina es Cristina, luego veremos por cuántos puntos. Los que imaginan un escenario de ballottage para noviembre, diría que es un verso. Para eso faltan seis meses, una eternidad para la Argentina.

—¿Cambiemos confía en su idea de cambio y sus técnicas publicitarias?

—La tesis de que son buenos para ganar elecciones es relativa. Pensá que tienen un apoyo nunca visto de todos los factores de poder, falta sólo que sumen a la Otan (risas). Creo que más que la big data, tienen un big garrote detrás. No son tan buenos para esas cosas como algunos suponen.

—Luego de la definición Alberto-Cristina, ¿se espera el reacomodamiento de otros dirigentes del espacio peronista?

—Los acoples de dirigentes no siempre implican la suma de votos. Creo que Cristina lo entiende así. La incorporación de Fernández pone claramente en crisis a la patria encuestadora. Resulta que Alberto mide menos que vos y que yo, pero tiene una virtud en el sentido de articular con otros sectores, eso que hoy necesita el espacio. Por supuesto que en la boleta estará Alberto y también Cristina, con su foto. Así que el voto de Cristina no necesita ser redireccionado.

—¿Qué cambió para Alternativa Federal?

—Alternativa Federal se tensa aún más con la fórmula Alberto-Cristina. Y eso, más allá de lo que hagan los dirigentes. La fórmula descomprime a algún sector que podría estar incómodo y, a la vez, contiene plenamente todo el voto kirchnerista.

—¿Alberto-Cristina será la marca distintiva de lo que viene?

—El elemento distintivo de la elección que viene será el rechazo a Cambiemos, cuyo líder desperdició increíblemente el tiempo. Gobernó para cuatro personas, no se enteró del liderazgo que supo constituir en 2015, cuando consiguió cerca de 13 millones de votos. Había conseguido una contundente mayoría electoral de derecha y por primera vez en la historia.

—¿Los planes de algunos de sacar a Macri de la fórmula tienen algún destino?

—No habrá planteos de sustituir a Macri, quien incluso golpeado será la alternativa electoral más consistente para el oficialismo.

—¿ Sergio Massa y Roberto Lavagna qué tienen para ofrecer?

—Lo de Massa y Lavagna tiene un problema estructural: no penetran los terceros espacios. En octubre, y eventualmente en noviembre, se van a dirimir los dos espacios antagónicos que surgieron después de la crisis de 2001. Se cerrará ese ciclo en 2019.

—¿Por qué fue tan rápida de caída de la imagen presidencial?

—Macri irrita porque había conseguido el concurso de amplios sectores medios y bajos, había conseguido un amplio liderazgo. El ajuste que aplica socava su propio liderazgo. Macri nunca entendió que había conseguido un sitio de representación masiva y se siguió pensando como líder de la ciudad de Buenos Aires. Perdió la oportunidad de constituirse en líder de la Nación y termina siendo un representante de pequeños sectores, sin satisfacer las demandas nacionales de un país muy heterogéneo y complejo a la vez.


Artemio López

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