CRITICA | Ready Player One


Así como Los Archivos del Pentágono (Steven Spielberg, 2017) consiguió recaudar diecinueve millones de dólares el fin de semana de su estreno y cerca de 169 durante las quince semanas que estuvo proyectándose en las salas de todo el mundo, el nuevo trabajo de Spielberg, estrenado hace poco en cines, se hizo con cuarenta y un millones de dólares durante su primer fin de semana en cartelera y, llevando tan sólo siete días, con doscientos dólares más. Así que, independientemente de la opinión que se tenga sobre Ready Player One, hay que reconocer que a Spielberg no se le ha olvidado una cosa: cómo hacer un buen blockbuster.

Después de haber dedicado los últimos años de su carrera a títulos más solemnes y con menos aspiraciones a convertirse en crowd-pleasers, Spielberg decidió embarcarse en la adaptación de Ready Player One (Ernest Cline, 2011), una novela de ciencia ficción en la que los lectores seguían los pasos de Wade Watts a través de una plataforma de realidad virtual llamada "el Oasis". Tras la muerte de su creador, esta plataforma, inicialmente concebida como una herramienta de entretenimiento que - con el tiempo - fue ganando un inmenso poder comercial y económico, el Oasis terminó convirtiéndose en el objetivo de grandes empresas y en la pasión de todo un colectivo de gamers que intentarán evitar que la esencia de su - digamos - joya de la corona sea corrompida por figuras como la de Nolan Sorrento.

Infestada de referencias a la cultura pop de los años ochenta, Ready Player One es, sin duda, una de las películas de ciencia ficción más originales y entretenidas de los últimos años. Habiendo pasado por una muy compleja post-producción, que además se solapó con el rodaje de Los Archivos del Pentágono, lo nuevo de Spielberg está consiguiendo atraer a un sinfín de espectadores a los cines: tanto a aquellos nostálgicos que recuerdan con cariño a Mazinger Z, como a los jóvenes que no conciben jugar a un videojuego sin estar conectados - a través de internet - con sus amigos. Y es que, aunque los más pequeños quizás no entiendan por qué la secuencia en el Hotel Overlook es tan divertida, lo que sí apreciarán será que los protagonistas sean avatares, que éstos canjeen su dinero por mejoras de equipamiento, o que la comunidad virtual tenga tanta importancia en la trama, convirtiendo así a la película en un fenómeno "ageneracional" que, pese a no ser perfecto, es tan efectivo que se ha ganado todas las papeletas para tener una secuela y seguir haciendo caja.



Jerry
Imagen vía Entertainment Weekly

Jerry F.

Malditas criticas de cine