CRITICA | Los Increibles 2


Además de que Los Increíbles (Brad Bird, 2004) fue una película conceptualmente revolucionaria por haber llegado a las pantallas en un momento en el que Marvel y DC aún no habían hecho enloquecer al mercado cinematográfico con el género de superhéroes, la primera película de Pixar protagonizada por personajes humanos supuso un éxito de taquilla arrollador que, hasta la llegada de Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010), le confirió el puesto de título de la compañía del flexo con mayor recaudación durante el fin de semana de su estreno. Por lo tanto, era de esperar que, en plena pandemia de secuelitis, los mandamases de Pixar decidiesen resucitar a estos personajes para hacer caja y, ya de paso, seguir desarrollando un estilo de animación cada vez más impresionante.

Sin embargo, la nueva aventura de Mr. Increíble, Elastigirl y compañía, pese a ser visualmente espectacular y rezumar la esencia que hizo a la obra de hace catorce años tan famosa, no sólo no consigue alcanzar la calidad impuesta por su predecesora, sino que tampoco se alza por encima de otras secuelas de la casa como Toy Story 2 (John Lasseter, 1999). Y es que, aunque lo nuevo de Brad Bird supera con creces a segundas partes tan pobres como Monsters University (Dan Scanlon, 2013), Los Increíbles 2 se comporta como un mero "copia-pega" de la cinta de 2004. 

Independientemente de que en esta entrega el contexto de sea distinto y de que se introduzcan nuevos personajes, la historia que propone Bird con su nuevo trabajo es - a rasgos generales - exactamente la misma que la de su predecesora: uno de los cabezas de la familia Parr es contratado por una misteriosa compañía para llevar a cabo una misión secreta mientras el otro se queda a cargo de los niños para que, más tarde, todos tengan que ir a salvar al primero. Y eso no es lo que estábamos buscando.

Podríamos argumentar que la principal razón por la que los realizadores de la película se han visto con las manos atadas - en cuanto a innovación, originalidad o cambio de registro se refiere - ha sido, además del año entero que se recortó de producción, la quizás desafortunada decisión de situar su arranque segundos después del desenlace de Los Increíbles, convirtiendo así a Los Increíbles 2 en una secuela que, en lugar de comportarse como tal, funciona más como epílogo de la cinta original, limitando así su trama y dejando como única novedad posible el desarrollo del personaje que apenas conocimos en su primera parte: Jack-Jack.

A pesar de todo, hay que reconocer que Los Increíbles 2 es una película de animación entretenidísima. Puede que al salir de la sala del cine me quedase frío por lo poco que aporta la película a esta gran familia de superhéroes, pero sería hipócrita no reconocer cómo, durante toda la proyección de la misma, estuve sonriendo como un crío, reí con prácticamente todos sus gags (y con - por supuesto - Jack-Jack) y, en definitiva, disfruté por la indiscutible calidad técnica que tiene esta segunda parte... Sin embargo, no deja de ser una lástima que no Brad Bird y compañía no hayan superado la originalidad de su primera parte y se hayan ceñido a la apuesta segura, tal y como hizo J.J.Abrams con su Episodio VII. Aunque eso no me molestó tanto por culpa de la nostalgia y de lo muy bien que estaban tratados todos sus personajes... pero eso es otra historia.


Jerry
Imagen vía Collider

Jerry F.

Malditas criticas de cine