CRITICA | Jurassic World: El Reino Caído


Antes de ir al cine a ver Jurassic World: El Reino Caído (J.A. Bayona, 2018) repasé su predecesora y me di cuenta de cómo el entusiasmo que sentí - hace ya tres años - al sentarme en una butaca y contemplar la versión mejorada del parque de John Hammond a pleno rendimiento, me nubló muchísimo el juicio. A pesar de que el fenómeno de Trevorrow consiguió embolsarse más de 1.500 millones de dólares y destrozó incontables récords de taquilla, hay que reconocer que el reboot de la saga jurásica no fue todo lo que podría haber sido: su historia era perezosa, sus personajes apestaban a cliché y, al final, la nostalgia era la que asumía - casi en su totalidad - el atractivo de la misma. Por lo tanto, la secuela de aquel éxito no sólo necesitaba prescindir de la nostalgia como ya hizo Los Últimos Jedi (Rian Johnson, 2017), sino ofrecer algo novedoso que siguiese estando a la altura de la original sin pisar el terreno que las anteriores películas ya habían explorado. Y Juan Antonio Bayona lo ha conseguido.

Hay quienes dicen que con El Reino Caído la saga ha vuelto a pecar de simple en cuanto a trama se refiere y ha seguido apoyándose demasiado en el muy recurrido CGI. Sin embargo, además de que lo nuevo de J.A. Bayona cuenta con escenas que se valen de espectaculares efectos prácticos para acercarnos a los dinosaurios, la historia de esta entrega es inesperada, valiente y agradecida.

En esta ocasión, ante la inminente erupción del volcán de Isla Nublar, Claire (Dallas Howard) y Owen (Pratt) tendrán que volver a la isla para encontrar a Blue y salvar a los dinosaurios de su segunda extinción, rompiendo así con la dinámica establecida en los cuatro títulos anteriores por la que los humanos se dedicaban a rescatarse los unos a los otros de las fauces de las bestias. De esta forma, los dinosaurios no sólo han dejado de ser meros obstáculos a los que tienen que hacer frente los protagonistas, sino que se han convertido en las co-estrellas de su propia historia.

Por todo esto, por mucho cliché y giro de guión cuestionable que de vez en cuando asome en El Reino Caído, la dirección en la que Trevorrow (co-guionista de esta entrega) ha embarcado a esta saga, ni tiene precedentes, ni se le puede restar mérito alguno. Porque aunque es cierto que su explosivo primer acto se merienda al segundo, el estilo con el que Bayona ha sabido combinar su destreza tras las cámaras en el campo de las catástrofes naturales (Lo Imposible) con el pulso que mantiene en sus filmes de terror (El Orfanato), es tan original y emocionante, que Jurassic World: El Reino Caído de inmediato se convierte no sólo en una de las entregas de la saga más originales de todas, sino una de las mejores desde el clásico original de 1993.



Jerry
Imagen vía ScreenRant

Jerry F.

Malditas criticas de cine