CRITICA | Cómo Entrenar a Tu Dragón 3


Los nombres de Dean DeBlois (Canadá, 1970) y Chris Sanders (Estados Unidos, 1962) comenzaron a escucharse a partir de su debut como directores en Lilo & Stitch (2002), un clásico Disney que, pese a no alcanzar la fama de otros títulos de la compañía, introdujo a un personaje que con el tiempo se convirtió en uno de los más populares de la casa del ratón. Y es que ese pequeño alienígena de color azul, voz gangosa y lenguaje ininteligible que Sanders comenzó a dar forma allá por 1985, no sólo consiguió su propia serie de televisión y alguna secuela que fue estrenada directamente en formato DVD, sino también una indecente cantidad de merchandising que - todavía hoy - Disney sigue explotando. Por lo tanto, y en vistas a lo muy acertados que estuvieron Sanders y DeBlois dando vida a las aventuras de Stitch, a nadie debería extrañarle que el siguiente gran proyecto de este dúo de cineastas consiguiese dar forma a un personaje igual o más apasionante que aquel alienígena: un dragón llamado Desdentado. 

Varios años después del estreno de Lilo & Stitch, DeBlois y Sanders se embarcaron en la adaptación a la gran pantalla de la serie de libros infantiles titulados Cómo Entrenar a tu Dragón, en los que un vikingo llamado Hipo decide renegar de las tradiciones de su aldea y aprender a convivir con los dragones después de conocer a Desdentado, un misterioso Furia Nocturna al que él mismo intentó dar caza. Contra todo pronóstico, y a pesar de lo poco atractivo que resultaba el título, lo forzada que parecía su historia y la muy mala campaña de marketing que lanzó Dreamworks, tanto la primera como la segunda entrega de estas aventuras de vikingos y dragones fueron dos éxitos en taquilla, alzándose cada una con 494 y 621 millones de dólares respectivamente y despertando una generalizada fascinación por la amistad que se forjaba, película a película, entre Hipo y Desdentado. 

Fue precisamente esta amistad la que hizo que la película que prometía dar cierre a la trilogía - en la que Sanders ocupó la silla de productor ejecutivo desde su segunda entrega - despertase una enorme expectación entre el público, tanto infantil como adulto. Y aunque DeBlois no ha defraudado con su última aventura, en la que Hipo intenta encontrar una solución para asegurar la supervivencia de los dragones mientras Desdentado conoce a una Furia Luminosa de la que se enamora perdidamente, no sería justo equiparar a Cómo Entrenar a tu Dragón 3 (Dean DeBlois, 2019) a sus entregas anteriores.

Ya pudo notarse en el filme de 2014 que tanto el frescor de la original como su historia comenzaban a perderse en esa fiebre de secuelitis que tanto nubla la vista a los estudios de Hollywood, pero la fuerza que transmiten estas películas es tan asombrosa, que no hay traspié que eche al público para atrás. No sé si esto será resultado del glorioso diseño artístico de Pierre-Olivier Vincent, la emocionante banda sonora de John Powell, la dirección de DeBlois o la propia evolución de sus protagonistas, pero la verdad es que ir al cine a ver un filme titulado Cómo Entrenar a tu Dragón es una experiencia inolvidable. Y El Mundo Oculto no es una excepción.


Jerry
Imagen vía Screenrant

Jerry F.

Malditas criticas de cine