CRITICA | A Ghost Story


La mayoría de las veces vamos al cine para entretenernos, juzgar si la actuación de aquel actor famoso es de verdad merecedora de tanto aplauso, pasar un rato con nuestros allegados o - seamos francos - comer palomitas delante de una pantalla grande. Sin embargo, en muy pocas ocasiones entramos en una sala dispuestos a dar rienda suelta a nuestras emociones. Nos parece incomprensible que haya gente que llore o se desviva en el cine. Nos avergüenza porque creemos que eso es cosa de niños, de remilgados. Y, sin embargo, a veces fijamos la mirada en la pantalla - intrigados - preguntándonos cómo algo tan artificial como es una película puede llegar a despertar algo tan real como son las emociones... Cómo es que existen películas capaces de embarcarnos en viajes emocionales tan sinceros como es el de A Ghost Story, lo nuevo de David Lowery. 

Si bien es cierto que, a la vista de lo dicho de A Ghost Story tras su paso por Sundance - y teniendo en cuenta que su distribuidora no es otra que A24 -, todo espectador debe ir mentalizado de que lo nuevo del responsable de Peter y el Dragón (2016) está ahí para conmover, toda expectativa es poca. Y es que el filme protagonizado por Mara y Affleck no sólo funciona por lo arriesgada que es su propuesta, lo compleja que puede llegar a ser su visualización o lo estéticamente única que resulta, sino porque esta historia sobre el amor y la muerte tiene un corazón que no le cabe a nadie en el pecho.

A Ghost Story es una película tan pesimista como esperanzadora. Valiéndose de una rudimentaria estética y un más que destacable lenguaje visual, Lowery ha dado forma a una oda a la complejidad de la vida que juega con el concepto del tiempo para hacernos reflexionar sobre lo fugaz, volátil e insignificante que es nuestro paso por la Tierra. Sin embargo, en un golpe tan maestro como extraño, A Ghost Story también aprovecha para ensalzar el poder de los sentimientos, ofreciendo así un poco de luz sobre ese pesimismo existencial que repercute sobre la figura de nuestro protagonista: el fantasma de Affleck. Un fantasma que, envuelto en una ridícula sábana blanca, se limita a ser testigo de cómo el paso del tiempo se acompaña de un doloroso olvido mientras nos recuerda cómo, por muy insignificantes que sean nuestras vidas, quizás lo que mueve el universo sean los sentimientos, los corazones de la gente.

Y el de este fantasma late más fuerte que el de nadie.  


Jerry
Imagen vía Screen Rant

Jerry F.

Malditas criticas de cine