Crisis en la eurozona: rosa luxemburgo y la cuestión nacional

Perspectivas sobre Rosa Luxemburg

Esta entrevista de Filippo Menozzi con Evelin Wittich sitúa a Rosa Luxemburg como pensadora europea y global. 
¿Cuáles son las implicaciones de considerar a Rosa Luxemburg como pensadora europea, teniendo en cuenta la contundente crítica de la izquierda a la UE como institución neoliberal, desigual y colonizadora?
Si bien vivió y lucho hace cien años, Rosa Luxemburg es, desde la perspectiva de hoy, una pensadora europea, moderna y fuente de inspiración. Ella pensaba en Europa como un todo, con una historia común e intereses comunes entre las clases trabajadoras y los oprimidos. En su obra, La cuestión nacional y la autonomía, desarrolla un concepto positivo de nacionalidad que se basa en un detallado análisis de la composición nacional de Lituania y la región del  Cáucaso. Su punto de partida es la declaración de que el capitalismo altera la vida social ‘desde sus fundamentos materiales hasta lo más alto, sus manifestaciones culturales’.[1]
Su conclusión es que "El capitalismo, con todo, no crea esta cultura en el aire o en el vacío teórico de la abstracción, sino en un territorio particular, en un medio social particular, en el marco de tradiciones particulares, en una palabra, dentro de formas nacionales particulares” (íbid, pág. 159). De este modo configura una población particular en una totalidad cultural y nacional en un territorio particular. El resultado de ello es la cultura nacional, que comparte características comunes en todos los países burgueses. Luxemburg considera esto como una tendencia encaminada al desarrollo de una comunidad cultural internacional, algo que ve también como meta de una política socialista. Pero a fin de alcanzar este punto, Luxemburg desarrolla un concepto de autonomía sobre la tierra y el autogobierno que sólo es posible ‘allí donde la nacionalidad en cuestión posee su propio desarrollo burgués, vida urbana, inteligentsia, su propia vida literaria y académica’ (íbid, pág. 168). Esta autonomía está, al igual que el Estado burgués, entrelazada con su propio territorio. ¿Cómo se determina, sin embargo, este territorio? Rosa Luxemburg investiga la cuestión de la autonomía lituana y, recurriendo al censo de 1897, capta las diversas nacionalidades con meticuloso detalle. Hace notar que la proporción de lituanos en la población total es sólo del 23%, y que estos lituanos, además, viven en diferentes zonas, y concluye que “todo proyecto de lituano de autonomía nacional es utópico y, por lo tanto irrelevante, a la vista de las relaciones numéricas y sociales de las nacionalidades implicadas" (íbid, pág. 178). Su repaso de la región del Cáucaso lleva a un resultado semejante: después de muchas páginas de análisis, Luxemburg ve la solución a la cuestión nacional en "garantizar democráticamente la libertad de existencia cultural de todas las nacionalidades, sin que ninguna de ellas domine a las restantes, y satisfacer a la vez sus necesidades concretas de desarrollo moderno…sin definir esto de acuerdo con límites etnográficos, mediante la puesta en práctica de un amplio autogobierno local…sin otorgar privilegios a ninguna nacionalidad" (íbid). Por poner un ejemplo, la cuestión de qué idiomas se hablarán o cómo será el sistema escolar, etc., debe decidirse democráticamente. Luxemburg considera la igualdad de las nacionalidades como condición de su coexistencia, antes que su aislamiento dentro de los límites de la autonomía nacional (cf. pág. 179). Aboga claramente por la autonomía territorial y rechaza la autonomía nacional
Un estudio intensivo de los enfoques de Luxemburg sobre la cuestión de cómo interactúan las nacionalidades resulta, en mi opinión, extremadamente estimulante en la búsqueda de soluciones socialistas en la Unión Europea.  
Luxemburg estaría desde luego de acuerdo con la crítica que hace la izquierda del estado de la Unión Europea hoy. Y los movimientos de izquierda en la Europa contemporánea podrían asimismo coincidir con su crítica cuando se abordan las pocas soluciones tentativas de la izquierda política para Europa, para una Europa culturalmente interconectada con justicia social y solidaridad. Pero esto no son más que juegos mentales. Los problemas de hoy los ha de resolver la izquierda de hoy. Rosa Luxemburg, sin embargo, ofrece ideas fundacionales para estas soluciones.  
¿Cuál es la ubicación de Rosa Luxemburg en el canon de los marxistas del siglo XX?
Después de su muerte en 1919, las opiniones de Luxemburg quedaron suprimidas en el curso de la bolchevización de los partidos comunistas, se consideraron falsas, incluso dañinas, muy especialmente cuando Stalin motejó sus puntos de vista de "luxemburguismo", un marchamo utilizado para imputar a los acusados en las purgas soviéticas de 1939.
Sólo tras la segunda mitad del siglo XX volvieron las obras de Luxemburg al debate académico y político, gracias, por ejemplo, a los especialistas de la International Rosa Luxemburg Society (IRLG), con el profesor Narihiko Ito. La lucha por publicar sus obras completas en la RDA en el centenario de su nacimiento, preparadas bajo la guía de Günter Radczun y Annelies Laschitza en una edición de cinco volúmenes, contribuyó a la reconsideración de Luxemburg como pensadora marxista. El debate acerca de su importancia ha ido creciendo en intensidad en los últimos treinta años. A esto se han añadido numerosas obras artísticas, como ha sido el caso de la película Rosa Luxemburg, de Margarethe von Trotta.
¿Qué posiciones de Rosa Luxemburg resultan pertinentes para nuestros debates de hoy?
La Fundación Rosa Luxemburg Foundation (RLS) ha organizado congresos sobre Luxemburg en Moscú, Johannesburgo, Guangzhou, Wuhan, en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, en Berlin, Erfurt, Buenos Aires, Nueva York, Londres y muchas otras ciudades en colaboración con la IRLG, pero también en colaboración con otras fundaciones regionales y oficinas exteriores. Los debates que tienen lugar en estos congresos van al corazón de los problemas de desarrollo de la izquierda socialista de hoy.
Luxemburg no se encontró nunca en situación de debatir sus ideas en el contexto de una apuesta concreta de gobierno. Hoy en día es distinto. Los partidos socialistas, de izquierda, se han visto cada vez más en situación de aceptar responsabilidades de gobierno. En nuestros congresos y seminarios se han registrado, en cierta medida, feroces críticas a la forma en la que realmente se administra la responsabilidad de gobierno de la izquierda.
Resulta sorprendente cuántos aspectos del pensamiento de Luxemburg resultan todavía de interés hoy en día; su comprensión de la política, sus opiniones sobre la democracia, su visión de la revolución, su relación con el credo feminista, su modo de entender los partidos y el papel agentes políticos amplios – las masas –, pero también su labor sobre la economía, sus pareceres sobre nacionalidades y nacionalismo, así como su relación con el militarismo y la guerra.
¿Tiene sentido el internacionalismo de Luxemburg todavía hoy? ¿Cómo pueden verse reflejados los activistas políticos en las posturas de Luxemburg en lo que toca a las luchas sociales de hoy en día en Europa? ¿Cuál es su opinión acerca de la forma en que Luxemburg entendía la autonomía y la independencia nacional en la era del Brexit y los movimientos nacional-populistas en Europe?
El internacionalismo de Rosa Luxemburg es de la máxima pertinencia en un momento de movimientos nacionalistas populistas, algunos de los cuales defienden posiciones de extrema derecha recurriendo a una retórica ofensiva, a veces inhumana. Para ella, la cuestión de las nacionalidades ocupaba el asiento trasero en la lucha por la justicia social, pero tenía su papel cuando se trataba de la explotación y supresión de las nacionalidades. No albergaba simpatías por el nacionalismo y la lucha de un partido socialdemócrata por el Estado nacional como meta política primordial. Esa es la razón por la cual escribió en La cuestión de las nacionalidades y la autonomía que:
“No podemos permitir que la cuestión de las nacionalidades constituya una excepción a todas las demás cuestiones políticas, sociales y morales que se analizan mediante el socialismo moderno, y resulta inaceptable diferenciarla de las demás con alguna plantilla general, aunque se trate de una formulación que suene bien como ‘el derecho de autodeterminación de todas las naciones’. Pues esta fórmula, o no significa nada en absoluto, y es una frase falsa que no entraña obligaciones por nuestra parte, o bien afirma el deber incondicional de los socialistas de apoyar todo empeño nacional, en cuyo caso es sencillamente falsa” (páginas 52-53).
En su tesis doctoral sobre la industrialización de Polonia, Luxemburg analizó también el entrelazamiento de la industria polaca y rusa, y de los intereses comunes del proletariado polaco y ruso, que era inevitable resultado de ello. En la revolución de 1905-6, estos intereses comunes les llevaron también a una lucha común. Fue entonces, inspirada por esto, cuando formula su famosa máxima: ¡Es magnífica la revolución, todo lo demás es una sandez!
En La cuestión de las nacionalidades y la autonomía (escrito en 1908-9), analizaba Europa tal cual era, y argüía que un estado nacional polaco no resultaba, sencillamente, realista. Por supuesto, Luxemburg no podía haber previsto de qué modo cambiaría esta situación el resultado de la I Guerra Mundial. En general, el apoyo de los socialdemócratas a los créditos de guerra supuso para ella una conmoción y una traición a la solidaridad internacional de la clase trabajadora.   
Sin embargo, para el Reino de Polonia – a saber, la parte del "Congreso polaco" que pertenecía al Imperio ruso - Luxemburg veía cumplidas todas las condiciones para la autonomía. Apoyó la lucha del proletariado polaco en favor de una legislación de autonomía, y abogó de modo consistente por la eliminación de las restricciones arancelarias y comerciales entre diversas partes del territorio de un Estado. También reflexionó, desde luego, sobre el hecho de que estas medidas políticas podrían servir también para el desarrollo moderno del capitalismo. Sin embargo, ofrecían la oportunidad de proporcionar mejores condiciones al proletariado internacional que actuaba con un espíritu de solidaridad.
Esas posiciones suyas podrían servir, no obstante, de inspiración a movimientos de izquierda en Europa en el desarrollo de concepciones de autonomía en las que sea posible una solidaridad internacional común. La cuestión estriba en contemplar de modo positivo la cuestión de las nacionalidades en el sentido del término que le da Luxemburg, contemplarla de un modo que resulte alentador para la lucha internacional común y la oposición a las fuerzas del egoísmo nacional.
Hay diferencia entre Luxemburg como intelectual continental, europea y como pensadora universal que se interesa por sociedades pre-capitalistas y no capitalistas fuera de Europa?
Luxemburg, como intelectual europea y pensadora global, no tenía una personalidad dividida. Analizó la brutal explotación colonial igual que había analizado la explotación capitalista en los países europeos:
“La producción capitalista, como genuina producción masiva, depende de compradores de las esferas de producción campesina y artesanal en los países viejos, así como de consumidores de todos los demás países, y al mismo tiempo, en términos técnicos, no puede ser compatible en absoluto con los productos de esos otros países y estratos sociales (no importa que los productos sean medios de subsistencia o medios de producción). Así pues, desde el principio mismo, tenía que desarrollarse una relación de intercambio entre la producción capitalista y su medio no capitalista, y en esta relación el capital vio posible realizar su propia plusvalía en relucientes piezas de oro con el propósito de una mayor capitalización, así como para suministrarse toda suerte de mercancías necesarias para la expansión de su propia producción y, por añadidura, para obtener reclutas siempre nuevos para su fuerza de trabajo proletarizada”.[2]
El ciclo del capital habría flaqueado de no haber acertado a hacerse con el ‘Tercer Mundo’ no capitalista como fuente de materias primas baratas y mercado de productos industriales caros de la "madre patria" capitalista – pero por medio de esto acabaron a degüello unos con otros: la competencia por estas colonias empujaría en última instancia a estas “madres patrias” capitalistas a una guerra mundial.
En el párrafo que acabamos de citar analizaba también la crisis marroquí de 1911 como complejo conflicto de intereses entre las potencias coloniales de Francia, Inglaterra, España, Alemania, viendo en ello las posibles repercusiones de la guerra y la decadencia económica para todas las partes: para la población europea, así como para los pueblos de las colonias.  
Luxemburg estaba muy interesada en las sociedades pre-capitalistas. En sus conferencias y escritos de economía analizó, por ejemplo, las sociedades esclavistas o la sociedad de los incas, buscando enfoques interesantes que resultaran útiles para una sociedad socialista. Esto resulta hoy especialmente interesante, porque no hay, en mi opinión, suficiente interés en soluciones experimentales a problemas sociales de pasadas sociedades y su posible pertinencia para las alternativas de nuestra propia época.   
¿Qué relevancia tiene el interés de Luxemburg en plantas y animales, sus estudios botánicos, para entrar en contacto hoy con ella? ¿Qué relación existe entre estos intereses y sus opiniones políticas y filosóficas?  
La íntima relación de Luxemburg con plantas y animales fue de importancia personal para ella, así como para su sentido de la justicia, de la democracia y todo su compromiso político. Su perspectiva de la naturaleza y la sociedad humana tenía el mismo origen; un profundo humanismo que ella extendía también a las creaciones de la naturaleza. Mantuvo los mismos criterios para tratar con la naturaleza que con la sociedad humana. Este sigue siendo un aspecto esencial y fascinante de su personalidad.    
A la edad de 17 años, Luxemburg se marchó a Zurich a estudiar ciencias, algo que sólo en Suiza era posible para las mujeres. Gracias a Leo Jogiches, emigrante ruso en Zurich y amante suyo durante largo tiempo, se pasó a la política y las ciencias políticas. Su amor por la ciencia, sin embargo, perduró.
¿Son proyectos comparables Das Herbarium (la reciente publicación alemana de los cuadernos botánicos de Luxemburg) y la historieta de Kate Even, Red Rosa?
El Herbarium, de Luxemburg, publicado por Karl Dietz Verlag Berlin, tiene una historia peculiar. Los historiadores que trabajaban sobre Luxemburg sabían gracias a sus cartas que ella había trabajado en este herbario en varios cuadernos. Pero se desconocía si existía, y en ese caso, dónde. Holger Politt, gerente de la Fundación Rosa Luxemburg en Varsovia, lo encontró tras una búsqueda intensiva en el Archiwum Akt Nowych. Es un trabajo impresionante, que tiene su importancia para comprender su personalidad. Por esta razón se ha publicado.
La maravillosa novela gráfica de Kate Evan, Red Rosa constituye una introducción a Rosa Luxemburg llena de empatía para un público joven hoy en día. Mostrando un compromiso contemporáneo con la obra de Luxemburg, la impresión que causa su personalidad desempeña un papel extraordinariamente importante a la hora de acercar a la gente a sus opiniones políticas. 
[1] Rosa Luxemburg, Nationalitätenfrage und Autonomie ["La cuestión de las The Question of Nationality and Autonomy"], edición y traducción de Holger Pollit, Berlin: Karl Dietz Verlag, 2012, pág. 158.
[2] Rosa Luxemburg, The Complete Works of Rosa Luxemburg, Vol. 2, edición de Peter Hudis y Paul Le Blanc, Verso, Londres y Nueva York, 2015, pág. 360.
 
contribuyó a establecer la Rosa Luxemburg Stiftung a principios de los años 1990 y trabajó durante años como directora de educación política. Lleva estudiando la vida y obra de Rosa Luxemburg desde hace varios lustros. Esta entrevista apareció originalmente en New Formations núm. 94: "Rosa Luxemburg: Capitalism, Imperialism and the Post-Colonial".
Fuente:
Rosa Luxemburg Stiftung, diciembre 2018

Artemio López

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