Cosquín Rock '19: Un sol para los chicos

Con un presupuesto de 80 millones de pesos la reciente edición cargaba con la difícil misión de doblarle el brazo a una coyuntura económica muy complicada. Así y todo, se convirtió en una de las de mayor convocatoria en sus diecinueve años de historia. Crónica y fotos.


COBERTURA ESPECIAL
 
Texto: Néstor Pousa / Fotos: Facundo Pousa

“Creo que es una de las más exitosas que hemos hecho, pasamos las 110.000 personas el fin de semana en el predio, los que han venido todos los años (dirigiéndose a los periodistas) seguramente lo han visto mucho más lleno que otras veces, fue impresionante”, comenzaba enunciando José Palazzo en la habitual conferencia de prensa que el productor ofrece a modo de balance previo, cuando cada nueva edición empieza a languidecer. Al padre de esa criatura llamada Cosquín Rock se lo notaba muy satisfecho, casi eufórico, con los resultados obtenidos, por ejemplo, el sábado se batió el record histórico para un solo día cuando el control magnético de todos los accesos acusó la sorprendente cifra de 67.000 personas. Inesperada, teniendo en cuenta el contexto económico nacional que redunda en una floja temporada estival. De fondo llegaban en ondas expansivas las canciones del show que Ciro y Los Persas ofrecían en el escenario norte, y Palazzo seguía manifestando su sorpresa. “Fue increíble, es impresionante lo que sucedió con un festival argentino, que somos nosotros, en una época de crisis tan complicada como esta en la que el 80% del espectáculo en vivo ha caído dramáticamente y escandalosamente, diría”, para seguir subrayando lo contentos que estaban.
A diferencia de años anteriores el grueso del público fue ingresando en horas muy tempranas al aeródromo, a pleno sol y desafiando las altas temperaturas dominantes que invitaban al río o a la pileta, más que a pisar el campo en horario de la siesta. Al respecto el productor expresó que la gente va entendiendo el concepto que le quieren imprimir al evento, de aprovechar todas las atracciones que ofrece además de la música. Asimismo confió que el presupuesto de la presente edición fue de 80 millones de pesos y confirmó que Santa María de Punilla sigue más firme que nunca como sede del festival que el año próximo celebrará su 20º aniversario. “Estamos muy cómodos aquí”, aseguró.

Al lado de la columna donde se desglosan los datos técnicos y cuantitativos, Cosquín Rock ofrece en la faz artística un menú cada vez más ancho en estilos musicales. Con sus seis escenarios funcionando en simultáneo se presenta ante el espectador como un gran banquete del cual uno se puede servir a gusto. Algunos prefieren devorar shows completos de sus artistas favoritos, otros más ansiosos e inquietos, van “picando” a placer. La patada inicial de esta edición la dio el grupo indie cordobés Telescopios, a las 14.10 en el escenario sur, ubicado en ese extremo geográfico del predio, enfrentado al escenario norte, separados por una gran extensión de terreno de un kilómetro de largo, distancia que era necesario transitar a pie varias veces por día. En el trayecto una variedad de estímulos visuales y sonoros impactaban los sentidos. Sobre el costado oeste aparecía el escenario Cba X que programaba a las bandas de la escena cordobesa como: De la gran piñata, Pvlso, Cuatro al Hilo, Los Ustedes, Smoke Sellers, Los Frenéticos, Juan Terrenal y Los Navarros, entre otros; reforzados por los referentes nacionales: Massacre, Boom Boom Kid y La Que Faltaba (Miki Rodríguez). Era también el lugar para ver a los ganadores de los certámenes Pre Cosquín de sus ocho subsedes.

En la siguiente parada estaba La Casita del Blues, un pintoresco espacio dedicado a este género, por donde pasaron Jimmy Rip, Viejo Motor, Dapper Dan Band, Los Mentidores (la banda de Palazzo), Chris Cain, Deborah Dixon & Patán Vidal, César Valdomir, Iván Singh, Lorena Gómez and The Mojo Boogie’s, y el DJ Diego Florio que se lució con sus bandejas durante las dos jornadas.
El clásico Hangar fue acaparado por el heavy metal, sus seguidores se apostaron allí y no se movieron, para alentar a O’Connor, Horcas, S7N, Habeas Pornus, Eterna Agonía, Drenaje, A.N.I.M.A.L., Tren Loco, Los Antiguos, Cirse, GTX, Hammer y Led Ladies (Tributo femenino a Led Zeppelin) y más.
En el lateral este, dos enormes carpas de circo agitaban el Espacio Naranja (auspiciado por la tarjeta de crédito) dedicado a los artistas alternativos, en donde se lucieron Los Auténticos Decadentes presentando durante las dos noches su MTV Unplugged “Fiesta Nacional”, con carpa propia y desbordada de fanáticos, algunos vieron el mismo show las dos veces. Bajo la cubierta opuesta pasaron: la rapera Dakillah, Soy Rada and The Colibriquis y el impactante set de Wos (Valentín Oliva), el freestyler argentino actual campeón internacional en Batalla de Gallos. Sobre el mismo tablado defendería su prestigio Emanero (Federico Andrés Giannoni) otro de los referentes del hip hop nacional, disparando sus rimas y canciones sobre realidad social y conflictos existenciales. La cantante y activista Miss Bolivia la rompió un rato después con un show de alto voltage y su hit Tomate el palo, en la misma noche que cerraban ese espacio la reconocida banda de pop rock rosarina Indios.

Todos con el celu

La del sábado fue una jornada muy extensa que empezó temprano y culminaría a las 7 de la mañana del día siguiente con una gran fiesta electrónica en el escenario sur con la presencia estelar del DJ y productor británico Nick Warren. Antes, alrededor de las 17.30, mientras que en el extremo norte Guasones despachaban su rock clásico de origen platense, una buena cantidad de gente apuraba el paso hacia el otro extremo, quien convocaba era Louta. Destinado a ser la renovación de la escena nacional, Louta clavó al ángulo sus canciones en un set audaz y electrizante, coreadas por un público que reconoce todos los tics y códigos que despliega en vivo. Secundado por una pareja de dancers, sumó dos músicos que en vivo tocan alternadamente percusión, batería, guitarra o bajo, sumado al notable uso de las bases programadas. Zoe Gotusso (Salvapantallas) lo acompañó en el dueto de Ayer te vi, uno de los hits de Enchastre, su segundo disco, lanzado en 2018. Bienvenidas las ideas raras, no les tengas miedo, no nos hacen nada, trapea en Palmeras, otro clásico del mencionado álbum.
Mismo escenario para Usted Señálemelo, la nueva sensación del indiemendocino con claras influencias del rock nacional de los ‘80 (Soda Stereo, Virus), basta con chequear su versión de Sintonía Americana de Los Abuelos de la Nada. Ellos le suman una cuota de power con pasajes que remiten a la psicodelia y el punk. Es una de las nuevas bandas a las que hay que atender.
Patricio Santos Fontanet y su banda Don Osvaldo (proyecto derivado de Callejeros) volvió a la grilla de Cosquín Rock en este 2019 con lo que parece ser la nueva misa del rock vernáculo por la fidelidad de sus seguidores. Aunque un poco disminuida en cantidad, no resignan sus banderas de lealtad hacia la figura de Fontanet que se despachó con un show de más de 2 horas.
Mientras tanto en el escenario norte, que mudó su anterior nombre de “escenario principal”, por sus mayores dimensiones y porque por allí transitan las bandas insignes de este festival. Este año dieron el presente: La Vela Puerca, No Te Va Gustar, Las Pastillas del Abuelo, Las Pelotas (mantienen su asistencia perfecta al ciclo), Carajo, Attaque 77 y los españoles de Ska-P. Mención especial para Skay, el guitarrista de Los Redondos presentó en su banda a Richard Coleman quien asumió el rol de segunda guitarra, en lo que Skay tituló como “noche mágica” por la presencia del ex Fricción y Los 7 Delfines. Título destacado también para Ciro y Los Persas, otro de los shows extra large, invitó a su banda a Julieta Rada que la rompió en su dúo con Ciro en el tema Por Cel, incluido en el segundo volumen de Naranja Persa. Si alguien planteó alguna duda sobre el talento femenino en el rock, sugiero que escuchen las cualidades vocales y expresivas de la hija menor del Negro Rada y las dudas se esfumarán por completo.

Néstor Pousa

Prensa Rock