Como persuadir a ese hato de bestias que vota al pro

No es posible dice un estudio que publica la Universidad de Columbia de EE.UU (aunque participaron varios sociólogos de distintas universidades).
El estudio se hizo sobre 1220 cuentas de twitter identificadas con simpatizantes demócratas y republicanos revelo que la exposición a ideas contrarias a las nuestras solo refuerzan la polarización. La pregunta en la que se resume la hipótesis es simple ¿Escuchar al otro nos hace mas o menos polarizados? 
Y la respuesta es aun mas simple: La tendencia es a aumentar la polarización.
“Encontramos que los republicanos que siguieron un bot liberal de Twitter se volvieron sustancialmente más conservadores después del tratamiento”, escriben los autores.
“Los demócratas mostraron un ligero aumento en las actitudes liberales después de seguir un bot conservador de Twitter, aunque estos efectos no son estadísticamente significativos”.
La diferencia entre las respuestas demócratas y republicanas es interesante y merece más estudio. Pero el hallazgo clave es que ninguno de los grupos respondió a la exposición a la otra parte moderando sus propios puntos de vista.
En ambos casos, escuchar opiniones contrarias llevó a los partidarios a posturas más polarizadas: los republicanos se volvieron más conservadores en lugar de más liberales, y los demócratas, si es que algo sucedió, se volvieron más liberales en lugar de más conservadores.
Christopher Bail, uno de los autores del estudio y jefe del laboratorio de polarización (si, tienen un laboratorio de polarización) de la Universidad de Duke, dijo: “Durante mucho tiempo, la gente ha estado asumiendo que exponer a las personas a puntos de vista opuestos crea la oportunidad para la moderación. Si pudiera afirmar humildemente que he resuelto una cosa, es que no es un proceso simple. Si Twitter ajusta sus algoritmos para colocar a un republicano por cada nueve demócratas en tu cuenta de Twitter, eso no aumentará la moderación”.
Bail ofrece tres teorías acerca de porque sucede esto.
La primera posibilidad, dijo es la fascinación de la contraargumentacion.
Si sos un liberal navegando por Twitter y de repente te enfrentás a un tweet de Mitch McConnell que promociona los beneficios de los recortes de impuestos y los perjuicios del Obamacare, tu respuesta mental no será pensar, “Hmm, creo que McConnell tiene algunos buenos argumentos”, sino inmediatamente encontrar un argumento de por qué está equivocado.
Otra posibilidad gira sobre los diferentes valores de demócratas y republicanos.
Una línea de investigación llamada teoría de fundamentos morales muestra que los demócratas tienden a construir sus vidas morales sobre valores como la diversidad, el cambio y la justicia, mientras que los republicanos construyen sus marcos morales sobre valores como la autoridad, la tradición y la certeza.
Quizás la razón por la que los republicanos reaccionaron más enérgicamente al enfrentarse a puntos de vista contrarios, es que se sienten más ofendidos por los desafíos a la autoridad, mientras que los demócratas han construido una identidad más en torno a la apertura al cambio.
El problema con esa explicación, es que parece predecir que los demócratas cambiarán sus opiniones, lo que no sucedió.
Una tercera posibilidad es que los participantes estaban tomando las señales de las élites, incluidas las señales negativas. Cuando inicias sesión en Twitter y leés a alguien atacando a la gente que admirás, a la gente con la que te alias, a la gente que ves como tu grupo, te ponés a la defensiva con los de tu lado, y te enojas con los críticos.
Un problema en todo esto es que la mayoría de los medios políticos no están diseñados para la persuasión. Los medios políticos más críticos están escritos para el sector que ya está de acuerdo con el autor. Del mismo modo, la mayoría de los funcionarios electos están tuiteando a sus partidarios, quienes los siguen y recaudan fondos para ellos (bueno, es EE.UU.), en lugar de a sus críticos, quienes no lo hacen.

Marcelo Pascualino

El Magma