Caída del poder adquisitivo del salario, y del salario en dólares. Mayo 2018

Como puede ver en estos gráficos no sólo cae el poder adquisitivo del salario, además, tal como históricamente pide Paolo Rocca en cada discurso que da (o sea, no hay ningún secreto acá), medido en dólares. En efecto entre abril y mayo, producto de la devaluación el salario en dólares cayó 17,2%. A su vez comparado con noviembre pasado, ha caído en dólares alrededor de 22,8%. O sea casi un cuarto de su valor en dólares.

Para las empresas que tienen cierta transnacionalización de su negocios, y que cuenta con dólares, esto ayudó mucho a mejorar sus ganancias. No termina ahí, en el contraste con el mejor momento de 2015, la caída a mayo ya refleja 28,2% de caída. Es una barbaridad.

Sin embargo, cabe señalar que los niveles de 2015 fueron inauditos producto de la apreciación cambiaria, que de ningún modo es una situación productiva positiva. El problema es que una vez llegado ahí, deben cuidarse los niveles de bienestar social, porque ello es un bien en sí mismo. Y en todo caso moderar los cambios y siempre apalancarlos con crecimiento económico. Nada de esto ocurrió con fuerza. Los niveles actuales apenas si superan los acontecidos con la devaluación de 2015, siendo febrero de 2016 su peor momento, y su posición en dólares actual, equivale a un punto entre 2010 y 2011.



Como se puede observar a continuación el poder adquisitivo del salario viene sufriendo mucho en los últimos meses, sobre todo el del salario mínimo que en este momento está en su peor nivel desde 2005. Impresionante.

A su vez algunas referencias a contemplar son que entre mayo de 2017 y mayo de 2018 el salario privado registrado retrocedió en términos reales frente a la inflación en 3,7% (ver último gráfico).

Además en lo que va del año dicho indicador del salario privado cayó 3,23% en su capacidad de compra. Mostrando una merma en mayo de 2018, respecto de diciembre de 2015 de 7,1% abajo. Mucho.





Como se puede ver la situación de los trabajadores es cada vez más angustiante. Mientras los intereses de deuda subieron 57% entre enero y abril de 2018, o mientras se quemaron 13.000 millones de dólares de reservas en lo que va de este año, para cuidar a los especuladores, el salario real sigue bajando. Esto es definitivamente un problema, sobre todo porque ocurre en el marco de un proyecto de concentración y extranjerización, sin ningún plan produtivo o indiustrial que nos ayude a ser optimistas en el futuro.




Si fuera fácil, seríamos Noruega.



Hérnan Herrera

Hache