A horas del regreso de Charly García a los escenarios, declaraciones del Zorrito Quintiero y Toño Silva, tecladista y percusionista respectivamente de su banda.


Charly García vuelve a tocar. La cita será hoy en el porteño Teatro Coliseo, con entradas agotadas y el plus de que hay un disco a presentar. Por supuesto, como cada vez que García mueve las piezas, ahí está Fabián “Zorrito” Quintiero como ladero artístico y emocional. “El Coliseo se hace porque Charly tiene ganas. Si él no se enciende, nada puede suceder”, dijo al atender el llamado de VOS, el diario Cordobés.
“Soy ladero de Charly hace 30 años y tengo el know how de cómo tocar teclados en su música. Soy su apoyo en el escenario y fuera de él mantenemos una relación de amistad muy divertida y basada en la confianza. Lo apoyo siempre y cultivo nuestra cercanía. Sin embargo, no me adjudicaría algo así… Después de un año sin tocar, sobran ganas”, añade el músico, puntal en una banda que se completa con Rosario Ortega en coros y el trío chileno formado por Kiuge Hayashida (guitarra), Carlos González (bajo) y Toño Silva (batería).
“Se está produciendo una sintonía total entre lo que demanda la gente y lo que sentimos quienes estamos cerca de Charly. Y está bueno que esto pase cuando es tan necesaria la música de Charly García. Porque espiritualmente es muy necesaria”, completa.

–¿Te costó asimilar el repertorio de Random?
–En el disco no grabé, porque mientras él lo hacía yo estaba trabajando mucho en televisión. Por otro lado, fue un disco que él hizo casi en soledad. En fin, lo escuché y hoy lo toco como si lo hubiera grabado. Lo tengo re incorporado. Es que por haber acompañado a Charly tantos años, ya sé por dónde irá. Sé hasta las posiciones de sus manos al momento de su composición. Sé cuando vuela y cuando vuelve a sí mismo.


Disparador

El nombre del nuevo show de Charly García es “La Torre de Tesla”, en referencia a una de las tantas invenciones del ingeniero de origen serbio que, presa de su narcisismo, terminó subestimado como “científico loco”, a pesar de sus enormes contribuciones en el campo de electromagnetismo y la transmisión de la energía eléctrica. “Charly está copado con Tesla, con su historia personal y con cómo la robaron algunas ideas. Él siempre se agrupa detrás de un concepto. Y ahora se copó con Tesla y vamos con esa. Son disparadores que usa para motivarse. Tocar por tocar no le va. La interesa que la gente descubra e investigue al personaje homenajeado”, apunta.

–Sos el único músico de la “vieja guardia” que sigue con Charly, un artista intenso al que resulta difícil seguirle el tren. ¿Cómo hiciste para perdurar a su lado?
–Tuvimos distintas épocas con distintas intensidades. Hoy no hay una intensidad física sino emocional. No hay 20 horas de ensayo, es más agradable, está más aceitada la forma de trabajar y es menos caótica que en otras épocas. ¿Cómo hice para perdurar? Toco teclados, algo que está en relación directa con lo que Charly toca, y eso generó una conexión especial. Pasé de ser audiencia de García a estar en el escenario con él, y por más que llevamos años compartiendo experiencias, aún me asombro y festejo su música. En serio, cuando toco un arreglo, me asombra intuir cómo creó ciertas armonías y melodías. Yo repaso mucho esa creación y se la llevo a los ensayos para que él la recuerde. Lo obligo a repasar su propia obra. Seguramente, él siente que sigo conectado con su legado, a pesar de que hago muchísimas otras cosas.

–¿Sos imprescindible en su banda?
–Si no estuviera yo, a Charly le resultaría difícil relacionarse con otro músico. Y esto es así por más que hay excelentes pianistas y tecladistas en el país. El know how de cómo interpretarlo, eso me mantuvo en el puesto. Aparte, está la confianza, sabe que siempre que me necesita, estoy. Para mí es un honor. Podría perder la perspectiva y naturalizar el hecho de tener la credencial para entrar a su camarín. Honestamente, eso para mí sigue siendo un flash muy grande.

–¿Recordás la primera vez que Charly te dirigió la palabra?
–Cuando era adolescente, con mi primo Hoby Defino lo fuimos a buscar a un hotel para conocerlo, luego de que los Serú Girán tocaran en la costa. Años después, yo tocaba con Suéter cuando él produjo el disco 20 caras bonitas… No me daba ni bola. Y llegó el año en el que se subió a tocar con Soda en La Falda, cuando yo era el tecladista. Esa vez, él vino corriendo desde un costado y me corrió. Era totalmente ignorado hasta que fuimos con los Soda a una fiesta en una mansión, en la que él estaba. Entonces lo encaré y le dije “che, quiero tocar con vos”. Me miro y me dijo “OK, yo te aviso”. Y llegó la oportunidad en abril de 1987, para presentar el disco Parte de la religión. En febrero de 1987 toqué con Soda por última vez, en Viña del Mar, y ya se rumoreaba que pasaba a la banda de García. Ese rumor me permitió apurar la salida. Y el hecho de que los Soda no querían poner a un cuarto miembro en las fotos oficiales. Pensé que era una oportunidad y me la jugué.

–¿Qué dirías de Charly como jefe?
-No le perdona la vida a nadie, pero es el mejor jefe que podés tener. Es el que mejor paga y el más leal. No hay manera de que te garque. A este mundo lo conozco perfecto y, te digo, eso no existe.


El verdadero regreso es hoy

También en la previa del concierto, Toño Silva, quien lleva más de 15 años como baterista de García, se tomó un tiempo y conversó con Futuro, la radio trasandina.
Charly García lleva más de 15 años tocando de forma regular con los chilenos Kiuge Hayashida y Toño Silva. Los músicos no sólo han sonado con él en vivo, sino también en sus discos de estudio, y son parte de un selecto grupo de músicos que, junto al eterno escudero de Charly, Zorrito Von Quintiero, se han afianzado como la banda estable de uno de los actos más relevantes de la escena rock latinoamericana.
Para Toño “La Torre de Tesla” es el regreso de Charly a los escenarios desde marzo del 2014 en el Cosquín Rock ya que prefiere no contar los shows pequeños y espontáneos que el ícono hizo el 2017. Para el concierto de, la gente va a escuchar tanto clásicos como también temas más recientes de la última placa de Charly, Random (2017). Y no faltó convocatoria, porque pese a haberse anunciado con 48 horas de anticipación, en menos de una hora todos los tickets ya tenían dueño.
Se han preparado intensamente, han sido dos semanas de ensayos diarios en los que han estado trabajando en nuevos arreglos de la música, según indica Silva. “Todo muy meticuloso, viendo todos los detalles de sonido… han sido muy rigurosos los ensayos”.
Según el chileno, baterista de Charly García, la elección del nombre podría interpretarse como una analogía entre lo que hizo Nikola Tesla con sus inventos y lo que pretende hacer Charly con su música. Además, estima que “Tesla es como un John Lennon”, y que en esa línea iría el concepto tras bautizar el recital como “La Torre de Tesla”.
No es novedad para Charly anunciar conciertos con poca anticipación. El año pasado hizo lo mismo cuando presentó su último registro “Random”. “Fue en un teatro muy chico y anunciado prácticamente el mismo día… fue como la pre-presentación de Random”, detalla Toño. “Este es el primer concierto de Charly anunciado, grande, después de muchos años”. Y sobre la permanencia (casi 16 años) que llevan con García como su banda de apoyo, Toño la tiene clara: “Acá todos los músicos quieren tocar con Charly García, y sin embargo él nos sigue eligiendo a nosotros. Hay una fila larga de músicos que quieren tocar”.

Con informaciòn de Voz Futuro.

Liman

Charly García en Cinema Verite