A 45 años: "hijos del luche y vuelve"



Los jóvenes lucharon y Perón volvió. Nuevo aniversario del triunfo electoral que de la mano del protagonismo juvenil de entonces promovió el tercer gobierno peronista. dos recuerdos personales:

La noche del 24 de mayo de 1973, fuimos al teatro --no recuerdo exactamente si era el Auditorio Luz y Fuerza--, donde un grupo numeroso de artistas iniciaba la noche en las vísperas, en espera del glorioso 25 y el muy naif "se van, se van, se van y nunca volverán!". Fuimos al teatro en representación de la JP Regional 1, éramos un grupo de diez compañeros.

Lleno el auditorio, de repente cae el Tío a la sala!! Eso fue un descontrol. Teníamos 17 , 20 años el más jovato, copamos la segunda fila de butacas del salón, todos con el pelo bien abajo de los hombros, vinchas, brazaletes de la JP negros y rojos, estábamos muy sacados, además.

El espectáculo que dábamos debería ser preocupante, y el Tío nos miraba desde el escenario. Se larga la marchita de rigor, y en medio del Perón Perón qué grande sos..., zas..!, con el inolvidable Patán --un compañero de Parque Avellaneda que después comandó una banda de contrabandistas de wisky y licores en general, muy buenos todos, en los inicios de los años ochenta-- , arrancamos de cuajo el respaldo de la butaca de adelante y lo agitábamos como un banderín al grito de mi generaaal cuánto valéees!!!

El Tío nos miró, levantó sus manos tipo pochito, las movió de adelante hacia atrás varias veces mientras nos gritaba, tranquilos muchachos, tranquilos! 

Diecisiete años de edad y el Tío delante nuestro, horas antes de asumir como Presidente. Para los nietos!

Otra sobre el Tío, esta vez de mi viejo que en el 73 tenía una heladería en Avellaneda y Bolivia, abajo del complejo de torres. El Tío ya Presidente, viene a saludar a un amigo muy enfermo que vivía en los departamentos. 

Mi viejo Aldo --ya no era gorila, estaba amortizado, diría más bien un pionero recorriendo "la ancha avenida del medio" y hasta casi simpatizaba con "la JP" , aunque no daba un mango por "la patria socialista", jejeje. 

Llega el Tío a las torres, Aldo cholulo en primera fila a saludar al Presidente. Diálogo a la noche, en casa:

  • Che, vino Cámpora a las torres...
  • Cómo...? Cámpora a las torres ?
  • Sí sí, el Presidente, vino Cámpora a vistar a un amigo en el edificio de la heladería...
  • No me digas, y lo viste?
  • Claro , se bajó del auto y lo saludé, me dió la mano...
  • Y...?
  • No, no va...
  • Cómo que no va, qué no va..?
  • Me dio la mano así así..., parecía un flan Ravanna, no tiene carácter el hombre..., se nota.
  • Tomátela..!
  • Bueno, vas a ver, vas a ver...

Se equivocó mi viejo, Héctor Cámpora tuvo carácter, fue leal, soportó la traición, lo persiguieron sin piedad añn cuando estaba muriendo de cáncer y se bancó el exilio hasta el final.  

Como era de esperar, en este tiempo de macriato se recreó uno de los clásicos del odio oligárquico que en su momento cayó como rayo sobre Héctor Cámpora : La relación despojada y amorosa con el cáncer del opositor como método de exterminio, en este caso, el cáncer de Héctor Timerman

El salieri más expuesto en este nuevo ciclo de odiadores fue el psicólogo Andahazi, que aunque no el único en utilizar el clásico dispositivo de odio, resultó el más atolondrado y explícito cancerómano.

Su ya célebre uso del cáncer como castigo e inducción a la muerte del opositor lo rememoramos?

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En fin. No es esta (ya lo vimos) la primera ni será la última vez en que la oligarquía - y el masivo coro de ortivas del que siempre dispone - cuente con el cáncer como realización del odio y el castigo a los opositores.

Un uso emblemático del cáncer como castigo al adversario es el que narra Abal Mefima padre en el video de cierre, rememorando el momento en que Héctor Cámpora, ya exilado en la embajada mexicana en Bs.As. y enfermo de cáncer de laringe, pide su salvoconducto por razones humanitarias , pedido al que los dictadores oponen severas objeciones antes de concretarlo con un doble argumento no por curioso menos aleccionador sobre el temperamento asesino de las clases poderosas que nos advertía Walsh: "querían comprobar no solo la existencia del cáncer , sino la de una sobrevida corta"


Artemio López

Ramble Tamble