“Es como llevar adelante la economía de un hogar”. Sentada en un banco del Parque San Martín, complejo en que entrena el Canalla, Cisneros define su gestión en la institución, destacando la personalidad de la mujer a la hora de convertirse en dirigente.
Si bien su pasión por el fútbol se inició de la mano de Chacarita, sus amigos lograron que cambiara la camiseta rojinegra por los colores de Central Ballester y, luego de colaborar con las Divisiones Inferiores del club consiguiéndoles el traslado a diferentes estadios, los socios del Canalla la invitaron a formar parte de la dirigencia.
La presidente de Central reconoce que la sorprendieron con la propuesta de estar al frente del club y que en ningún momento se imaginó en ese rol, pero agrega que lo consultó con su familia y que, como no tenía oposición, decidió hacerse cargo de la institución sanmartinense.
Embarazada de ocho meses y medio, admite que se siente más cansada de lo habitual y que trata de estar presente en todo momento, pero que igualmente siente un gran apoyo por parte de hinchas, jugadores y cuerpo técnico, quienes colaboran con ella para sacar el club adelante.
El apoyo no es solamente de la gente del Canalla, sino que en la Asociación del Fútbol Argentino contó con la ayuda de sus colegas de la Primera D y del dirigente Armando Capriotti, representante de Guillermo Brown de Puerto Madryn: “Cuando fui a la reunión de la AFA, me aplaudieron, se presentaron y me dijeron que cualquier duda que tuviera los llamara”.
Valeria es actualmente la única mujer presidente de un club directamente afiliado a la AFA, y opina que, a la hora de llevar las riendas de una institución deportiva, la mujer le imprime rasgos típicos de su género: “Las mujeres somos mejores administradoras. Además, somos sensibles a la hora de mimar al plantel”.
Cisneros, quien espera por la llegada de Cora, su segunda hija, piensa en el futuro inmediato del club de San Martín: “Tratar de sumar puntos de acá a diciembre y después replantearse un montón de cosas, como traer refuerzos para la segunda mitad del torneo, tener la cancha propia y un lugar para entrenar, porque hasta ahora son todos alquileres y este es un club que no tiene presupuesto”.
Por Santiago Albasi y Diego Canale