Principalmente en lo referido al estatuto del peón rural o a la contradicción entre la inserción social de los no-insertos y el avance en la distribución funcional del ingreso.
Dice Uno que mis posturas sobre eso se parecen bastante a los argumentos para defender la flexibilización laboral.
Algunas reflexiones, entonces, que me surgen:
Más allá de la flexibilización laboral, algo que nadie puede dejar de aceptar es que el proceso hacia el desarrollo industrial y la consecución de competitividad industrial tiene convivencia conflictiva con el alto nivel salarial. Denle la vuelta que quieran. Es así.
Es más. Ese es el problema de los 90!!! Los salarios registrados en los 90 eran altos. Los bancos, las privatizadas, pagaban salarios altos en dólares en relación al promedio de productividad de la economía argentina.
La "solución" que encontraron quienes no querían devaluar (licuar salarios y ahorros y activos financieros) fue la flexibilización laboral. Que no fue solución de nada, porque el aparato productivo argentino se destruyó igual.
Sobre lo que hay que trabajar son las distorsiones que provocan distintos niveles de competitividad en la economía argentina.
Operar contra los márgenes de rentabilidad extraordinarios de empresas que serían competitivas con un tipo de cambio más bajo incluso que el actual.
Y también trabajar sobre las diferencias extravagantes que se dan en los ingresos de distintos grupos de trabajadores.
Y esto no es solamente registrados vs. no registrados. Porque Moyano representa también a tipos que cobran dos lucas por mes. Hay trabajadores bajo convenio con sueldos de dos mil pesos.
Cerrar paritarias por debajo de la expectativa inflacionaria durante un par de años también va a golpear a esos trabajadores que no tienen el colchón que tienen los que cobran 15 lucas (a estos últimos, además, con modificar el mínimo no imponible de ganancias los compensás).
Las cosas son complejas, si no nos ponemos a analizar los costos de las decisiones que se tomen no vamos a poder darle ninguna solución a nada.
Justamente, si hay que empezar a combatir la inflación no se puede hacer con la fórmula del 91. Tengo una mala noticia: el problema de la inflación, aunque te la quieran vender cambiada, es que genera salarios altos. Sí, sí. El problema de la inflación en un contexto de crecimiento de la economía como el de estos años es que provoca en el mediano plazo un alza de costos laborales que les resta rentabilidad y competitividad a las empresas, que no pueden mantener precios competitivos con lo que producen sus competidoras en países de mano de obra esclava. Es así. Alabar el desarrollo industrial chino, por ejemplo, es avalar la precarización del salario.
La fórmula del 91 es la de la sobre apreciación cambiaria. O sea, adelantar la llegada de las consecuencias de la inflación a futuro. Peor.
Son cosas que hay que saber. Y los equilibrios a transitar son difíciles de sostener.
A veces me da la idea que todos pretenden encontrar una fórmula, un ¿qué hacer? definitivo. Es más difícil que eso.
El pragmatismo puede ser un arte. El arte de conciliar las contradicciones. Algunas contradicciones.
Otra cosa sobre la que Uno me llama la atención es sobre mi idea de que el modo de producción capitalista ha sido aceptado mayoritariamente por la sociedad argentina.
A mí me parece clarísimo. La legitimación que tiene el modo de producción capitalista en inmensa. ¿Alguien pone en cuestión ese modo de producción? ¿Qué plafond encontraría la idea de subvertir ese orden? ¿Alguien pone en duda "el derecho del rico a hacer con su plata lo que quiera"? Un país que no tolera los "aprietes" de Moreno a tipos que si quieren, de un día para el otro y por defender su propiedad privada conseguida dentro de la para mí dudosa legitimidad que otorga el capitalismo, mandan a la calle a miles de personas, es un país que acepta el capitalismo con profundidad. Expropiar una empresa es una decisión con malísima prensa. Es claramente así, me parece.