Pero los comentarios adquieren distintos niveles.
Por ejemplo:
Uno de los primeros en abrir la boca fue Maradona.
Que no puede hablar de nada. Porque fue el técnico de la derrota más deshonrosa en la historia de la selección argentina. 6 a 1 con Bolivia por eliminatorias. Todo bien con el show de Maradona, pero no merece que se lo tome en serio.
Otro que habló fue Almeyda. Dijo que la camiseta de la selección "se la pone cualquiera". Y que quiere que le armen un sub-38 así puede jugar él (irónico). Un alcahuete, antes que nada. Porque en lugar de cubrir a los muchachos a los que les tocó perder estos partidos en los que, en algunos casos, hicieron su primera experiencia seleccionada, los incendió, haciendo uso de su voz autorizada.
Autorizada por quién, me preguntaría yo. Un jugador del montón, que pasó por la selección con poca pena y casi ninguna gloria. Exagero con el casi.
Pero es común que se vaya de boca este señor. Alguna vez dijo que si le va bien a River le va bien al país (?).
El otro fue Grondona. Que sin haber objetado antes la formación de un sub-25, con los resultados puestos (negativos) protestó. Habló del "prestigio" de la selección argentina.
Tenemos que entenderlo como el prestigio de los contratos de AFA con World Eleven (la empresa que organiza los amistosos de la selección) y con TYC (la empresa que tiene los derechos de televisación de los amistosos). Lógico que el presidente de AFA cuide las inversiones de quienes financian al futbol argentino. Pero pongamos la cuestión en su lugar. No son comentarios "futbolísitcos" de los que puedan agarrarse algunos que despotrican contra los "negocios de Grondona", hasta que coinciden con los negocios de ellos (o de quienes aprovechan sus opiniones para llevar agua para su molino).
Yendo al punto meramente futbolístico, la idea de Batista no es mala. Pero por ahí no es todo lo buena que se necesita. Para el show.
No está del todo mal que jugadores de segunda línea consigan espacios para mostrarse. No coincido en que estas formaciones irregulares impidan que los jugadores convocados desarrollen sus cualidades plenamente. Si tiene continuidad, hay que entenderlo como un equipo de reserva. De los varios que se pueden armar con la selección (como la del fútbol local, por ejemplo). Que pueden servir para abastecer a la mayor ante una necesidad, con jugadores que llegado el caso ya sabrán de qué los quiere hacer jugar el técnico, y habiéndose ya sacado los nervios de la primera vez. En estos partidos, por caso, debutan jóvenes como "Tino" Costa, que nunca jugó en la Argentina, y que ya había sido tentado para integrar la selección española.
En alguna época Menotti había ideado la conformación de un seleccionado del interior, con la misma finalidad. Eran tiempos en que se elogiaba (a Menotti) por la reorganización de las selecciones nacionales.
Sería bueno no caer tan torpemente en el resultadismo (al pedo). Está bien ser un poco resultadista en medio de una competencia como el Mundial, las Eliminatorias, o la Copa América.
Pero descalificar y poner en cuestión la gestión de un entrenador por el resultado de dos amistosos poco significativos es una torpeza.