Centro de Carlos Sánchez con curva hacia adentro, al corazón del área. Se eleva Juan Manuel Díaz, cabecea y la pelota viaja con velocidad ascendente hacia la red del arco de Chacarita. Uno a cero. Primer gol de River en la B Nacional, construcción colectiva, jugada iniciada en un córner, celebrada ayer, hoy y mañana. Porque desde el 30 de abril que no se festejaba, cuando el equipo aún estaba en Primera, con el 1-0 sobre Racing. Ahora la historia es otra, en la segunda categoría, por más que duela, Matías Almeyda deberá trabajar muchísimo para que la casa esté en orden. Por el momento, no es poco, comenzó el durísimo camino de la reconstrucción con un triunfo. “Ante un golpe tan fuerte, esta mancha la vamos a llevar siempre”, asumió con hidalguía y sinceridad el Pelado entrenador. Porque, al margen del crecimiento futbolístico del equipo, de los vaivenes que atravesará, de las canchas difíciles que visitará, en la tardecita de ayer River se sacó una enorme mochila de encima. Quebró el estigma con un triunfo justo. No le sobró nada, por momentos sufrió y por otros mereció un poco más. Deberá pulir su identidad, pero se notó a un grupo comprometido con la causa, sobre todo con Alejandro Domínguez como estandarte. Chori la rompió, jugó suelto, con la camiseta del hincha. El 1-0 sobre Chacarita le permitió a los fanáticos recuperar sensaciones archivadas, aunque es cierto que se trata de emociones clasificadas bajo la incómoda sentencia del descenso. Igual, desde la tribuna, bajó en formato de pedido: “Te queremos ver campeón”.
¿Puntos altos? Chori, como se detalló, que incluso mereció el gol que Pena le sacó en la línea. Y Carlos Sánchez la movió en el centro y al costado derecho -terminó casi como un defensor lateral-. Agustín Alayes le dio prestancia al fondo, Chichizola se mostró seguro y Cavenaghi exigió, aunque le faltó contar con una limpia frente al arco. Claro que es el primer partido y que son días -Díaz- de felicidad. E históricos, porque el morbo de los rivales comenzará a decaer a medida que lo vean más seguido en las canchas de la segunda categoría del fútbol argentino.
River tiene una a favor: un plantel largo, que sacará diferencias. Habrá que esperar para hacer una evaluación más a fondo. Al menos anoche, en su mítico Monumental, en donde volaron sillas, se rompieron vidrios y hubo fuego en las tribunas cuando descendió ante Belgrano, los sueños fueron otros.