Comenzó con su predica xenófoba, y sectaria a explicarnos, poco menos que en San Martín deberíamos ser todos rubios y de ojos celestes, ¿no será mucho Siminian? desde un sillón, con una soberbia y un desparpajo, realmente, llamativo, este señor se pregunta indignado, ¿Qué San Martín queremos? Y entonces se lanza contra emigrantes y trabajadores “pobres” y oscuros; ¿sabe que? queremos un San Martín con todos trabajando, estudiando, viviendo en paz, hasta usted puede estar en este San Martín.
Quién va a usar al hospital Thompson? Se pregunta Roberto Siminian.
Que le pasa a Siminian, para quien cree que es la salud, usted?... porque usted se cree mejor que cualquier vecino, usted nos recuerda a la jueza Parrilli, con esa soberbia propia de los mezquinos espirituales.
Esperamos que sus dichos xenófobos tengan el mismo castigo que los de aquella señora, y esperamos que se de a conocer a todos los vecinos de San Martín que nos hemos sentido humillados por sus dichos.
Este concejal del vecinalismo de San Martín aclara ”los mal intencionados dirán que soy elitista” (…) No para nada!
Manuela Sorrentino