"Mercedes Sosa, la voz de Latinoamérica", es el documental dirigido por Rodrigo Vila que se estrena el 6 de junio en las salas locales y que propone un recorrido por la vida de la cantante tucumana, atravesada por la soledad, la lucha, el amor y el exilio.En la película, que condensa un invaluable material de archivo compilado en tres años de trabajo, la voz de Mercedes Sosa conduce desde el canto, sus reflexiones y recuerdos, este viaje por "una historia extraordinaria y de superación personal", como definió en charla con Télam el realizador Rodrigo Vila.Fabián Matus, hijo de la cantante, es el impulsor de este documental en donde oficia como una suerte de interlocutor entre el espectador y los entrevistados -familiares y amigos como Chico  Buarque, Charly García, David Byrne, Fito Páez, Isabel Parra y Milton Nascimento-, con quienes mantiene charlas íntimas captadas por el lente del director."Cuando Fabián me propuso que hagamos la película, Mercedes había fallecido hacía muy poco, y la premisa inicial fue mostrar lo que ella siempre quiso contar y mostrar, respetando su forma de pensar y su ideología", contó Vila, quien ya había realizado junto a Matus "Cantora, un viaje íntimo".Conmovedores momentos que nunca antes habían sido compartidos como cuando en el medio de un show Pablo Milanés la induce a interpretar "Años" después de haber estado un año entero sin cantar, el dolor que le causó el abandono del compositor Oscar Matus -padre de su hijo-, fotos en las que aparece junto a Atahualpa Yupanqui y Astor Piazzolla en pleno exilio en París, constituyen algunos de los pilares de este testimonio.A través de una selección minuciosa de su repertorio -grabó unas 800 canciones a lo largo de sus 50 años de trayectoria- Vila ilustra las diferentes etapas de su voz, su compromiso y su vínculo con los artistas más importantes de Latinoamérica y del mundo.El tema de la soledad está muy presente en el documental.

Ella sufrió muchísimo la soledad. Sentimentalmente su primer matrimonio no fue una buena experiencia, y cuando encontró un compañero como fue Pocho Mazitelli, que fue un tipo bárbaro lo perdió inesperadamente en 1974 y después de eso nunca más pudo rehacer una pareja seria.Como dijo su amigo y psiquiatra Juan David Nasio, que también aparece en la película, mientras más popular fue, más gente alrededor tuvo y más sola se sintió.El exilio y el amor son otros dos temas que la atravesaron.

Mercedes tuvo una vida muy rica. Vivió hasta los 74 años y pasó por muchas privaciones como la básica que es la comida y después llega a un lugar al que pocos artistas llegaron. Si ves todo eso en una gran película parece un guión hollywoodense, y a eso le sumás muchos fantasmas que la persiguieron durante toda su vida.

Incluso su ideología y el hecho de elegir cantar ciertas canciones le trajo aparejado el exilio, amenazas de muerte, bomba en el teatro donde cantaba. En un mismo año perdió a su pareja y su guitarrista de confianza, muchas personas no hubieran podido soportar todo eso, después tuvo sus enfermedades que en parte fueron consecuencia de su sufirmiento previo.

En la película también se ve reflejada su fortaleza.

Es alguien que se la bancaba solita por eso tenía esa cosa matriarcal que se transmitía los artistas: toda la camada del rock argentino de los 80 estuvo bajo el ala de Mercedes Sosa que era alguien del folclore.

¿Cómo manejaste el hecho de tener tanto material de archivo? 

Fuimos juntando material durante estos años y después nos encontramos con un mundo. Empezamos con un archivo familiar: había unas fotos que tenía Fabián y su familia, cartas, manuscritos, dibujos. Nos encontramos con un montón de material interesante y después trabajamos en base a la historia que queríamos contar.

Fuimos encontrando material maravilloso en Francia, Chile, Italia, Suiza, Alemania, cuya gran parte fuimos a buscar porque sabíamos que existía y otro lo fuimos encontrando también en Córdoba y en Brasil.

El rol de Fabián Matus es muy importante en el filme. ¿Cómo fue el trabajo conjunto?

El acompaña por momentos a Mercedes como en una especie de diálogo, sobre todo en las charlas con los familiares y los artistas que fueron importantes en su vida, fue una elección mía la de proponerle a Fabián que él fuera un interlocutor, que las entrevistas fueran diálogos amenos, de intercambios y recuerdos.

Es muy natural el tono de la charla que Matus entabla con sus tíos, los hermanos de la cantante.

Está filmada en el fondo de la casa de Cacho en San Miguel de Tucumán, están comiendo una empanadas y tomando vino. Las cámaras estaban a un costado captando ese momento natural, no es algo armado y ese es un plus que el espectador lo va a sentir.

¿Qué tipo de cosas fueron descubriendo?

El sabía de la relación que tuvo con su padre porque lo vivió cuando era chiquito, pero cuando fue hablando con amigas de la mamá le contaron cosas que no conocía y que no eran agradables, pero tuvo la madurez de poder soportarlo y la generosidad de dejarme a mí manejar ese material. Siempre hablamos de que esto no tiene que ser un homenaje ciego a Mercedes, esto tiene que ser la vida real, con los éxitos y los fracasos. Mercedes tuvo una vida difícil.

En el documental la música acompaña todos los momentos de su vida. ¿Fue una decisión darle tanto espacio a la música?

Sí, las canciones están elegidas no sólo porque sean conocidas  o populares, también hay temas que no se conocen mucho, de hecho la película empieza con "La vidala de la soledad", que es impresionante. Buscamos que la música retrate ese momento histórico de ella con las canciones que elegía cantar en cierto contexto que no siempre era el apropiado. En  ese sentido era una rebelde pero con causa, algo que después le trajo consecuencias tanto físicas como psíquicas.