El caso de José Aranda es el más interesante de analizar. Posee el principal arrozal de la Argentina, ubicado en la zona de Mercedes, en Corrientes, a menos de 10 kilómetros de la impresionante extensión de campo semi-virgen que adquirió el magnate norteamericano Douglas Tompkins. Se diría que son vecinos.
(…) (Los lazos de Tompkins) con las más altas esferas del poder económico se hacen visibles en el flujo de fondos de dos de las asociaciones ecologistas más grandes del mundo a las que está asociado: la International Forum on Globalization (IFOG) y el Funders Network on Trade and Globalization (FNTG).
Si bien el mismo Tompkins es el primordial proveedor de fondos, con más de 1.250.000 dólares invertidos hasta año 2002, entre los apoyos financieros de IFOG figuran tres instituciones de renombre: el Rockefellers Brothers Fund, la Turner Foundation y la Ford Foundation, instituciones vinculadas al banco JP Morgan Chase.
En 1969, David Rockefeller financió una investigación patrocinada por Henry Kissinger, la que culminó en el llamado Iron Mountain Plan (IMP).
El IMP exponía la imperiosa necesidad que tenía el establishment financiero de buscar una forma silenciosa de ganar presencia en las zonas geográficas que sean de interés estratégico para Estados Unidos, en pos de mantener su posición hegemónica a nivel global. Entre muchas de las alternativas propuestas para tales fines sobresalía la utilización de la causa “ecologista”, ya que la misma “cuenta con social suficiente como para no generar demasiadas sospechas entre la población”, según lo establecido en uno de los considerandos de la plataforma.
Y algo más interesante todavía: se sabe que la familia de Ted Turner, el magnate televisivo casado con la actriz Jane Fonda, es dueña de varias estancias en la Patagonia argentina, dentro de las que se ubica el famoso Lago Escondido. El hombre es un generoso contribuyente de IFOG, una organización entre cuyos miembros también figuran los hijos británicos de Sir Goldsmith: Edgard (dueño de la revista The Ecologist) y James, banquero de Londres que también operó como ejecutivo del Quantum Fund, de George Soros. Que es a donde queríamos llegar… A Soros, el otro poderoso de las finanzas que entra a jugar en este extraño entramado que se está dando en Corrientes y su zona de influencia.
Ahora, ¿qué tendrá que ver Clarín con todo esto? El diario, tal vez nada. Pero su vicepresidente, José Aranda, sí. Y mucho, como veremos a partir de los próximos párrafos.
(…) El viernes 11 de julio de 2008, un ratito antes de las 20, Luis Landriscina “mateaba” el tiempo en su casa a la espera del inicio, dos horas después, del programa Mano a mano con el campo, que conduce desde hace cuatro años por el Canal Rural. En ese momento sonó el teléfono, el conocido humorista atendió y se encontró con la voz de su hijo Fabio, productor periodístico del ciclo: “Viejo, tengo malas noticias. Acabo de recibir una llamada del canal; quieren que levantes la nota sobre el problema en el Ayuí Grande. Parece que estás pisando callos de gente pesada…”.
Landriscina tuvo una actitud ejemplar: “Fabio, nosotros tomamos la decisión de enviar la grabación del programa completo. Si lo cortan sería un caso de censura previa que no podemos permitir. Así que deciles que no sacamos nada…”. Su honestidad intelectual quedó sepultada por la impudicia del Grupo Clarín, propietario del Canal Rural, que ordenó levantar la emisión de ese viernes y repetir, en su lugar, el de la semana anterior. Por supuesto, el otro envío nunca fue emitido al aire.
Los pormenores se conocieron días después. Landriscina había convocado a su programa a Enrique Lacour, presidente de la Fundación Iberá, para que explicara el serio impacto ambiental que ocasionaría en un paraíso natural emblemático de la provincia de Corrientes la reactivación de un proyecto en el que estaban metidos el vicepresidente del Grupo Clarín, José Aranda, y el multimillonario… George Soros.
La historia es así. A fines de la década del ’90, Aranda, asesorado por el ingeniero agrónomo Héctor Huergo, director del suplemento rural de Clarín, compró 36 mil hectáreas en el departamento correntino de Mercedes y se puso a sembrar arroz. Invirtió en ese rubro a sabiendas de que el modelo económico argentino de las últimas décadas se perfilaba cada vez más hacia la producción y exportación de cereales. Le fue muy bien, el negocio se hizo rentable. Buena parte del producto comercializado bajo el nombre de Arroz Gallo, el de mayor consumo en la Argentina, provino del campo de Aranda. No se sabe cómo y cuándo se dio el encuentro, pero ya en el nuevo siglo Soros le propuso al empresario de Clarín conformar una sociedad para incrementar la producción de arroz y conseguir con su venta ganancias extraordinarias, aprovechando el incremento del precio de los granos en el mercado internacional. Se fijaron una meta: exportar más de 130 mil toneladas anuales.
Hasta el 2008, así como se desconocía este acuerdo, tampoco se sabía mucho acerca de los medios de los que querían valerse para sumergir a una parte de Corrientes en una gran olla repleta de la gramínea. Justamente de esa posibilidad hablaba el ecologista Lacour en el censurado programa de Landriscina.
Es que para materializar su negocio, Aranda-Soros pretenden interrumpir el flujo del Ayuí Grande, en el departamento de Mercedes, con un paredón a cota 60 que lo atravesaría por completo, al punto de inundar su lecho completo en decenas de kilómetros de costas. Escribimos en presente porque el proyecto sigue en pie. La propuesta consiste en crear un lago artificial de proporciones descomunales. Tan grande como El Palmar de Colón, Entre Ríos, mayor que la famosa Laguna del Iberá y 12 veces más extenso que el casco urbano de la propia ciudad de Mercedes. ¿Para qué necesitarían semejante lago artificial? Para disponer de agua suficiente destinada al riego de las plantaciones. Es decir: el agua que naturalmente surgió en ese territorio en el amanecer de los tiempos, ahora pasaría a ser propiedad privada de los empresarios.
Tal como está planteado, se inundarían 18.000 hectáreas de ambientes naturales que incluyen pastizales y bosques nativos con vocación ganadera y conservación de la biodiversidad, para transformarlos drásticamente al cultivo de arroz. El reservorio artificial recibiría, a su vez, los efluentes químicos de la gigantesca superficie de plantíos, y el destino de la cuenca del río Miriñay (receptor final de las aguas que terminan en el río Uruguay) podría quedar severamente comprometido, no sólo desde el punto de vista ambiental, sino también productivo, pues la cantidad y calidad de aguas disponibles cuenca abajo ya no serían las mismas.
Quizá porque el tema tomó estado público, el mismísimo suplemento rural de Clarín destacó en su edición del 21 de junio de 2008 la importancia de la inversión “para la producción y la creación de fuentes de trabajo”. Pero se ve que la iniciativa ya venía madurándose desde antes. “Hubo intentos de llevar adelante el plan mucho antes, pero la debacle de 2001 nos obligó a desistir en aquella oportunidad”, dijo Mario Freire, a quien se indica como representante de las dos empresas asociadas, es decir: Copra S.A., cuyo titular es José Aranda, número 2 del Grupo Clarín, y Adecoagro, perteneciente al financista húngaro George Soros. “El año pasado tomamos la fuerte decisión de terminarlo y presentarlo a las autoridades”, explicó el propio Aranda al matutino del grupo económico que preside.
Así fue como a mediados de 2008, el gobernador de Corrientes, José Colombi, recibió a Aranda y compañía, quienes le entregaron un informe de 2.000 páginas donde se detallaban “aspectos técnicos y estudios de impacto ambiental y social que demuestran la viabilidad de la iniciativa”, según dijeron los inversores. La posición de Colombi no se hizo esperar. En conferencia de prensa el mandatario provincial afirmó: “Saludamos, acompañamos y felicitamos a este emprendimiento del sector privado que ayudará a solucionar cuestiones sociales y da esperanzas de crecimiento a la provincia”.
Sin embargo, organizaciones ambientalistas consideran ilegal que un grupo privado se adueñe de un río para hacerlo desaparecer junto a sus bosques y sus especies animales y vegetales. Al mismo tiempo, la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados de la Nación adelantó en la primera semana de agosto de 2008 que el proyecto inversor debe ser analizado “muy cuidadosamente” por los efectos negativos que podría producir en una zona como la de los Esteros del Iberá. Cuando terminábamos de escribir este libro, el proyecto aún no se había tratado.
(…) De Aranda, que es decir una parte de Clarín, hay otras cosas para contar. El ejecutivo ejerce la titularidad de la Asociación Bradford Argentina, que representa a lo más granado de la oligarquía ganadera. Durante 2008 esta entidad publicó en el diario dos solicitadas en la que defendía la lucha “del campo” contra “la prepotencia del gobierno”. Y más todavía: a través de la compañía Copra S.A., que preside el mismo Aranda, Clarín y La Nación se unieron hace siete años para empezar a organizar las exposiciones rurales que tienen lugar, durante los meses de marzo, en distintos polos rurales de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe o Córdoba. Estos eventos concentran a casi todo el espectro del sector agropecuario, lo que les permite acordar negocios por varios cientos de millones de pesos. En la edición 2008, realizada en Armstrong, Santa Fe, se concretaron ventas por $ 380 millones.
Por eso Clarín supo cómo sembrar el terreno durante el chantaje de los pooles sojeros… Su suplemento rural fue muy cristalino cuando en la edición del 22 de marzo de 2008, es decir, cuando se cumplían 12 días del paro, establecía que “el campo fue provocado y ahora reacciona como debe”, para agregar que “los productores saben que esta pelea va para largo y por eso deben prepararse”. Pocos días antes, en la edición del 8 de marzo, el diario homenajeaba a los sacrificados hombres del campo. En la página central del suplemento sobresalían las fotografías de los titulares de la Sociedad Rural, por entonces Luciano Miguens, y de Confederaciones Rurales, Mario Llambías, brindando con champagne junto al mismísimo Aranda. Buzzi y De Angeli ni figuraban porque, claro, en ese momento no eran del palo… El paro ya estaba en marcha y Clarín parecía salir a dar la bienvenida a los impulsores de la medida. En 2009 el diario repitió la operación. Como si alentara a su tropa de terratenientes a avanzar contra el enemigo a paso redoblado, en la edición del jueves 12 de marzo, Huergo escribía en Clarín: “El aniversario encuentra nuevamente al campo listo para una nueva batalla…”.