Pensaba en que uno de los sacrilegios de estos años es que desde diversos espacios se ha posibilitado la amplificación de voces que sencillamente antes estaban recluidas a FM barriales de escasa potencia. Lo pensaba recién al leer un comentario de Mario Burgos, a quien traté muy por arriba en aquellos años del PI y en quien, independientemente de coincidencias o disidencias puntuales, vi siempre a un cuadro de sólida formación.
El pecado del kirchnerismo es que generó las condiciones para que muchas voces de la suburbanía política pudieran desfilar en las calles céntricas de lo permitido. El pecado fue que se dejó de pedir permiso y se sumó voces otrora marginales a la discusión. El pecado -como muy bien lo escribió días pasados Ricardo en un comentario- es que el gobierno obligó a Clarín a privilegiar la cobertura de sus propios intereses por sobre los intereses del conjunto de la sociedad. El pecado, y la virtud, fue también llevarlo a Lanata a Radio Mitre, fue obligarlos a sincerarse, a que demuestren que son lo mismo y que las peleas previas al kirchnerismo eran meras contradicciones dentro de un mismo diseño de poder.
Buen año!!