Para ahorristas: tranquilos, no vendan.

Moody´s, una de las "prestigiosas" calificadoras de riesgo que operan en los mercados financieros mundiales, rebajó de estable a negativa la calificación de las perspectivas de la economía argentina.

Las argumentaciones son ridículas: la falta de arreglo con el Club de Paris, la nacionalización de YPF sin indemnizar, los datos cuestionados del INDEC (que no son tan creíbles como las calificaciones de Moody´s), y los "diversos controles a las importaciones", tal como señala Ámbito.

Lo que está haciendo Moody´s es recomendarles a los ahorristas que se desprendan principalmente de los cupones PBI y tangencialmente de algunos otros como los Boden o los Bonar. Seguramente algunos fondos de inversión extranjeros, tan solidarios con los países cuyas perspectivas plantean problemas, estarán agazapados esperando las ventas. Les encanta acudir al rescate de países en problemas, comprando los bonos y cupones (baratos eso sí, el mercado es así) que las calificadoras veladamente recomiendan vender a partir de la emisión de pronósticos que generan pánico en los incautos o los permeables a leer como mala cualquier noticia.

El fanatismo filantrópico de los financistas no tiene límites.

Las repercusiones políticas, tampoco. Porque los mismos dirigentes que antes, cuando las calificadoras no aparecían tan impresentables para la opinión pública nacional, se mostraban preocupados ante este tipo de novedades, hoy no abandonaron las funciones.

Después de haber callado ante la maniobra especulativa y hasta protestar por la insuficiencia de las "inversiones extranjeras", el día que el gobierno anuncie el pago de algún vencimiento de bonos, darán un giro inesperado y en un rapto de fervor revolucionario (e inocua oposición discursiva a ciertos sectores marginales del establishment financiero) aprovecharán para decir que les están pagando a "fondos buitres" de dudosa procedencia con los ahorros de todos los argentinos. Carrió lo hizo, ante la cancelación del Boden 12.

La demanda penal consiguiente, con la que amenazan y rara vez cumplen, no debería dejar afuera a los que hacen silencio cómplice o directamente avalan estas maniobras abusivas amparadas en el diferencial de información del cual algunos analistas "especializados" y dirigentes políticos suelen ser arietes imprescindibles del entramado.

Mariano Grimoldi

Yendo a menos