Si bien las diferencias entre ambos son conocidas, se profundizaron con la ayuda de sus lenguas afiladas. “Desconfío de los que fueron menemistas, duhaldistas, kirchneristas, delasotistas y schiarettistas”, disparó primero el jefe del bloque UCR, aludiendo al apoyo de Juez a la ley de matrimonio igualitario y acusándolo de haber sido cooptado por el kirchnerismo. “Es muy berreta”, respondió el senador y agregó: “Aguad es demasiado facho para ofenderme. Hace política los sábados, cuando juega al golf. Que diga que soy kirchnerista es como decir que él es un trabajador”.
Al calor de las encuestas que los miden como futuros candidatos, los legisladores ofrecieron en la víspera la postal de un escenario electoral que se perfila aguerrido. Con números que, hasta el momento, no son buenos para las aspiraciones del radical: mientras Juez disputa el mayor porcentaje de intención de voto con el ex gobernador José Manuel de la Sota, Aguad aparece tercero, sin demasiadas chances de convertirse en el mandamás provincial. Además, todavía permanece fresco un episodio que puso en jaque al diputado. El pasado 22 de julio, el ex policía Luis Alberto Urquiza –torturado durante la última dictadura militar– declaró en el juicio contra los represores Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez y solicitó que citaran a Aguad. El motivo: el diputado fue ministro de Asuntos Institucionales de Córdoba, bajo la gobernación del fallecido Ramón Mestre –justo con el retorno de la democracia– y con cien policías en funciones que habrían ejercido torturas y vejámenes durante el Proceso. Con los chistes fuera de agenda, Juez aprovechó la ocasión para presionar a su contrincante, a la vez que recordó la foto en que Aguad apareció compartiendo un acto con Menéndez, en 1999. “Tiene que reconocer su pasado –aseguró el senador–. Su pasado es represor. Por algo le dicen ‘el milico’.”
Atrás parecen haber quedado los intentos de acercamiento que existieron entre el líder del Frente Cívico y el radical. Los meses del 2008 durante los que buscaron puntos de acuerdo con un objetivo compartido: sacar de carrera al actual gobernador Juan Schiaretti. Y los consejos que, hoy en día, los radicales le hacen llegar al propio Aguad: “No les conviene pelearse porque el cordobés que elige a uno, puede tranquilamente votar al otro”, explicó a Veintitrés un asesor del senador cordobés Ramón Mestre (h).
Ningún esfuerzo resultó. Antes, como ahora, Juez y Aguad son el agua y el aceite. Ni juntos se mezclan.
Fuente: Veintitres