-¿Qué piensa de quiénes sostienen que la Argentina vive hoy una devaluación estadística?
-La verdad es que uno trata que no le afecte porque sabemos cómo trabajamos. Más allá de lo mediático, cuando uno habla cara a cara con consultoras, investigadores, economistas, todo el mundo coincide que en las conducciones anteriores el Indec había muchísimas falencias. Ahora pareciera ser que nosotros venimos a romper todo y que antes el Indec era inmaculado y las metodologías eran brillantes. Sabemos que estamos en el buen camino.
-¿Y porqué cree que la gente no confía en las cifras del Indec?
-Algunos directamente por los intereses económicos. Hay incluso quien quiere que el país declare el default. Por otra parte, hay información que antes se les daba por debajo de la mesa a estas consultoras económicas. Hay que entender que el caso Larosa (acusado de sustraer información) no es exclusivo de Economía. Habíamos detectado que se daba en el IPC información más desagregada que lo publicado a algunas empresas privadas sin ninguna contraprestación que lo avalara. En la Encuesta Permanente de Hogares, por ejemplo, donde los ingresos de los hogares eran más bajos que los de las personas que los componían. En el IPC ni hablar.
-¿Qué piensa del proyecto opositor que propone más autarquía para el organismo?
-Mi cargo es técnico y por ello no me voy a inmiscuir en el rol de otro poder como el Legislativo. Pero vale aclarar que no hay ningún país, salvo México desde hace menos de dos años, que tenga un instituto de estadística autónomo. En Francia, en Brasil, en Canadá, en Australia, siempre el instituto de estadística depende del Poder Ejecutivo, en general del ministerio de planificación o de economía. Y esto es lógico porque la estadística es una herramienta para la toma de decisiones y máxime en un sistema presidencialista.
-¿No cree que la Comisión Bicameral del Congreso sería un buen órgano de contralor para un organismo tan cuestionado?
-Prefiero esperar a que el proyecto salga antes de opinar. Por ahora es un dictamen. Cuando salga y se trate ahí lo discutiremos. No está claro que haría la Bicameral. Una cosa es que el Congreso sea para control o plan estadístico y otra es que quiera gestionar el Indec.
-¿Tuvo contacto con economistas o con legisladores de la oposición?
-Con economistas tenemos contacto, con legisladores poco. Sería bueno que nos consulten antes de hablar del Indec. Queremos debate, sentarnos a discutir con consultoras, economistas, organizaciones y mostrar las metodologías, los programas. Se vierten muchas opiniones con conocimiento sesgado o muy escaso.
-¿Por qué las consultoras privadas dan siempre el doble de la inflación que ustedes miden?
-La mayor diferencia la supongo porque no tengo la información de las consultoras privadas. Tenemos 53 encuestadores, todos con sus computadoras. Recorremos 6.000 negocios en todo el Gran Buenos Aires y nos traen 100.000 precios por mes. Ninguna consultora tiene esta capacidad operativa. Hacen estimaciones pero no salen a medir precios. Si lo hacen, es en dos restaurantes y dos supermercados. La cobertura, no sólo la muestra, es la principal diferencia. Nadie quiere discutirlo.
-¿Para medir una inflación más baja se basan en los acuerdos cerrados por Guillermo Moreno con supermercados, con productos de marcas de las menos conocidas?
-Lo que medimos acá es lo que está publicado. La papa está nominalmente más baja que hace dos años. La lechuga también. El colectivo está igual y todo eso entra. Hay una de estas consultoras criticas que dijo en un diario que usa la misma metodología que tenía el Indec hasta 2007. Esto significa medir las mismas variedades en los mismos locales y eso no era público. Entonces, ¿cómo hacen? Para medir todo eso necesitamos 50 encuestadores trabajando todos los días y no los tienen.
-Pero la sociedad tiene la percepción de que la inflación es superior a la oficial del Indec.
-Eso pasa desde siempre. Hay un libro del ‘87 con dibujos de Landrú que le explica a la señora de barrio porqué no se siente representada. Por ejemplo, que aumenten los medicamentos afecta a los ancianos. Si aumentan los útiles a los chicos afecta a los padres. En el IPC se hace un promedio y es lógico que no se sienta reflejado todo el mundo. En Gran Bretaña pasa con el té. Para la gente aumentó un 67% y, para el IPC, menos.
-Los sectores más pobres compran sienten que cada vez pueden comprar menos con su ingreso.
-La canasta básica alimentaria que mide la indigencia, metodológicamente tiene muchos inconvenientes. La inventó Juan Llach, que es ahora uno de los críticos junto con Ernesto Kritz. Y da un aumento interanual del 20
a 21%. No es que decimos está todo igual. No puede ser que se mida la calidad estadística del Indec en términos de los resultados. Si aumenta mucho el índice de precios y no la producción o el producto, entonces decimos la verdad. Si el producto aumenta mucho y los precios no tanto, entonces lo que decimos son mentiras.
-¿Cómo esperan que la sociedad vuelva a creer en el Indec?
- La única forma de revertirlo es trabajando cada vez más y no es un discurso vacío ni de casette. Trabajando en cuestiones estructurales, explicando la metodología y despejando dudas. Están las 440 variedades del IPC
publicadas en la web. Abrimos las puertas y dimos todo. Después discutamos si queremos ponerle más ponderación al tomate o no. Nunca pudimos llegar a una discusión seria con las consultoras privadas que nos critican; siempre nos quedamos en el cotillón mediático.
-¿Se puede criticar al Indec sin que al que critica se lo califique de neoliberal o golpista?
-Hay algunas críticas aceptables, no las más conocidas, que nos han hecho algunos de los miembros del consejo académico universitario. Los que hace muchos años que estamos acá sabemos las cosas que hay que actualizar. Cuentas nacionales es del ’93; la matriz insumo producto del ’97; el índice mayorista es del ’93. Sabemos que la base es vieja. Estamos trabajando para cambiar algunos índices: las bases de mayoristas y de construcción. Son discusiones que queremos tener.
-¿Va a ir al Congreso si lo convocan para dar explicaciones?
-Por el momento no tengo noticias al respecto pero estoy sujeto a todas las obligaciones de cualquier funcionario. Por supuesto que iría al Congreso. No hay ningún inconveniente.