En estos diez años hemos seguido adelante pero llevando la marca de la pérdida. Muchas veces hemos dicho que el dolor iguala a las personas porque se sufre siempre por cosas similares, sin embargo es necesario cargar en nuestra mochila los aportes de quienes comparten el camino y andar por él con optimismo para cambiar lo que lastima por lo que sana, como tantos otros.
Entonces para curar las penas vamos a escuchar algunos textos en la voz de Arturo Bonín, a los coreutas y amigos con los que Mariano cantaba, a su prima Ariana con sus compañeros que hacen percusión y otros artistas solidarios. Es muy gratificante saber que la familia, los amigos, vecinos y compañeros esperan esta convocatoria para reunirse nuevamente con nosotros y mantener viva la llama de la memoria del gordo bromista a despecho del paso del tiempo, y aunque los incrédulos se resistan nos reconforta la certeza de saber que anda por ahí haciendo lo que le toca pero no pierde ocasión de manifestar que acompaña esta cruzada por alumbrar mejores tiempos.