Creo que es muy simple la respuesta. Aunque me separan kilómetros de distancia ideológica, es absolutamente posible la reconstrucción en la UCR. Al menos esa UCR que supo tironear hasta donde pudo por defender sus ideales (imposible no entregar nada), de la mano del último cuadro del, medianamente perteneciente a lo que podríamos llamar, "pensamiento nacional": Alfonsín. Y ojo!!! No El hijo del Alfonsín. Hablo de Raúl. Si el Peronismo totalmente hegemónico del Menemato pudo dejar una grieta para que se colaran cuadros como Néstor y Cristina, ¿por qué no podría haber algún sobreviviente debajo de los escombros del derrumbe tremendo que acaba de sufrir el partido de Irigoyen? Detrás de esa carcaza vacía que dejan los Moreau, los Morales, los Aguad, los Posse y tanto caradura más que fue modelando el partido a su necesidad puede surgir un "indignado" de boina blanca que quiera refundar esta especie de osamenta que hoy sobrevive como en sombras, y las cosas cambién.
Claro, que mientras tanto, el Kirchnerísmo construye y prepara más cuadros. Ahora (digo para el 2015) entra en acción la generación del 80, a priori menos politizada, y en eso andan preocupados aquellos que quieren que el proyecto político se consolide más allá de Cristina.
Pero aunque parezca mentira, lo peor que puede suceder en el Kirchnerísmo es, que la UCR no se reconstruya. Aún con la debilidad propia de tener nada menos que al Peronismo en el poder, la UCR reconstruida y recuperando las verdaderas banderas históricas (esas de las que escribe Brienza), fortalecería al Kirchnerísmo, que nació y creció cuando se sintió amenazado por quienes pusieran en peligro el proyecto político que algunos pocos sobrevivientes mantuvieron a salvo cuando Menem y Corach arrasaban con todo.
Si para el 2013, no hay una oposición que plantee un debate con seriedad, el Kirchnerísmo puede caer solo cual sibarita descerebrado. ¿Que mejor apuesta podrían hacer las grandes corporaciones? Que se termine de desintegrar la UCR y mientras tanto que se debilite el Kirchnerísmo. Podrán así apalancar con mayor facilidad proyectos afines como el de Macri. Así que creo en esta especie de simbiosis que debe darse entre ideologías distintas dentro de un pensamiento nacional.
Por su estructura (ya vimos que pasa con las payasadas de Sabbatella o Carrió), la UCR puede ser la oposición que mantenga viva la necesidad de seguir creciendo y profundizando un proyecto político, al que le falta mucho todavía, y que será necesario militarlo más que nunca.