No fue un exabrupto, no fue una venganza personal de Florencio Randazzo, el hombre que con todo éxito lleva adelante el proceso electoral que bien puede sentirse ofendido por muchas de las cosas que se dijeron sino que en su evaluación, el Gobierno creemos acertadamente decidió que no se puede seguir así en este clima en donde cualquier pavada dicha por mentirosos profesionales como el Tato Brown o Eduardo Amadeo son amplificadas hasta el titular catástrofe o asentidas por el periodista de vestuarios Nelson Castro mientras Chiche Duhalde delira en su programa y ni hablar de la hojarasca propia de los medios producida desde por un movilero hasta analistas de firma reconocida.
Muchos compañeros, y hasta yo me incluyo, pensábamos ayer mientras lo veíamos que no era momento de seguir con la pelea abierta con los medios y sus operadores periodísticos, pero si teniendo los datos duros en la mano brindados por la CNE que desmienten categóricamente el operativo montado no era el momento, entonces cuando? El 23 de octubre a las 6 de la tarde?
Y los medios y buena parte de los candidatos opositores no parecen reconocer la realidad o si lo hacen al no hacer efectivas sus denuncias en la Justicia pero siguen hablando histéricamente. La salida al cruce del ministro fue categórica porque la situación lo merecía y el Gobierno, ahora con el escrutinio definitivo y no hablando en el aire como el resto, responderá a los que descalificando quieren deslegitimar a la democracia.