Todo lo que hace el gobierno es para tapar problemas que, por supuesto, él solito genera. Así tenemos que el tema Malvinas es una mascarada para ocultar Famatina y la implementación de la tarjeta SUBE no es más que un manotazo de ahogado para esconder la realidad del "durísimo ajuste" que, según algunos opositores con más minutos de exposición mediática que votos, se cierne con crueldad sobre nuestra querida Argentina. El kirchnerismo funciona así, fugando permanentemente hacia adelante, por eso en 2008 la recuperación de los fondos previsionales tuvo el miserable objetivo de esconder lo más rápido posible bajo la alfombra el bochornoso desenlace de la pulseada por la 125 y luego la Ley de Medios no tuvo otro fin que hacer olvidar a la sociedad de la severa derrota política que el gobierno sufrió en las elecciones de 2009.
Es que el kirchnerismo no tiene pasado glorioso, presente perdurable ni mucho menos futuro venturoso. Es un manotazo frenético a la caja hecho política. Todo lo hace para tapar malas noticias y la gente, la buena pobre gente, le sigue creyendo. Hoy al mediodía había dos cuadras de cola frente a Casa Rosada para adquirir la SUBE y en Retiro había tres mostradores con 50 metros de cola cada uno. Es que la pobre buena gente no se da cuenta de la maldad de Cristina, por eso no sólo la votó a lo pavote en octubre sino que encima ahora le cree que en esto de que se acaban los subsidios a las empresas de autotransporte y que por ende, aquellos que saquen la SUBE se verán beneficiados y le esquivarán el bulto a algunos aumentos.
La buena pobre gente que sigue sin darse cuenta que La Nación, Clarín, el FAP, la UCR, el FIT y el PRO tienen razón...