Juan Cruz de Urquiza gano en la categoría "Mejor Álbum de Jazz" con su álbum "Indómita luz" un homenaje jazzero a Charly García.

 El noneto que dio origen a "Indómita luz", su particular visión sobre las canciones de Charly García, grabado en vivo en el Café Vinilo está integrado por Juan Cruz de Urquiza y Richard Nant en trompeta y flugelhorn, Ramiro Flores en saxo alto, Martín Rur en barítono, Juan Canosa en trombón, Hernán Jacinto en piano, Lucio Balduini en guitarra, Sebastián de Urquiza en contrabajo y Carto Brandán en batería.

El disco, que parte de un proyecto comisionado para la edición 2011 del Festival Internacional de Jazz de Buenos Aires que dirige Adrián Iaies, integra también a Roxana Amed en voz y la participación del pianista Cirilo Fernández en un tema.

INDÓMITA LUZ

01-Canción para mi muerte

02-La grasa de las capitales

03-Zocaloca

04-No soy un extraño

05-Pubis angelical

06-Ojos de videotape

07-Yendo de la cama al living

08-Rezo por vos

09-Desarma y sangra

10-Canción de Hollywood.

*Grabado en el Café Vinilo entre el 3 y el 5 de agosto de 2012

Reportaje al autor del disco

-Tu último trabajo "Indomita luz" nace del encargo del Festival de Jazz de Buenos Aires, pero vos ya venías haciendo algo de Charly García en discos anteriores.

-Fue un encargo del Festival, pero es verdad que ya venía haciendo algunas experimentaciones aisladas con la música de Charly.  Luego tras el encargo del Festival, de las buenas críticas y la respuesta que tuvo, decidí convertirlo en un disco.

-Con tantos temas a tu disposición no debe haber sido fácil. ¿Cómo los fuiste eligiendo?

-En base a un criterio totalmente libre. Fui eligiendo en función de que cosas podía aportar. Te imaginás que hay decenas de canciones de Charly que me gustan. Pero no se pueden hacer 20 temas en un show o en un disco. En mayor medida si son como los nuestros, con solos, más extensos que las versiones originales. Había que hacer una selección. Y la hicimos.

-¿Y en base a qué descartabas?

-Cuando no encontraba la mejor manera de entrarle al tema, aportando cosas mías y sin desvirtuar la esencia. Quedó mucho material afuera, pero son principalmente aquellos en los que yo veía que no estaba aportando nada al hacerlo.

-En todas las versiones se respeta la melodía. Con arreglos y solos, siguen siendo reconocibles. ¿Así te lo propusiste?

-Si, claro. Desvirtuar la melodía es cambiar una canción. Y qué sentido tiene eso? Si buscás recrear temas que querés seguir reconociendo, seguir disfrutando. Yo creo que hay elementos que tienen que subsistir, como la melodía. Por eso el desafió allí pasa más por lo armónico en algunos temas, por lo rítmico en otros. Además la formación de un grupo con cinco vientos es ya tímbricamente una propuesta en sí misma. Muchas veces lo que buscamos es generar secciones que no forman parte estructural de la canción, pero están agregadas a modo de inserte, donde se puede improvisar, que es el fuerte de nuestra propuesta.

-¿Existe un límite para improvisar, para aportar en temas como estos, tan conocidos, que ya son como standards?

-En realidad son standards pero no standards desde la manera en que se abordan. Tienen un lenguaje armónico muy particular, con una estructura muy particular, con melodías muy especiales. Canción de Charly es toda una entidad.  El límite es muy subjetivo. Y uno  tiene que ir apreciando la composición original y después tiene que haber elementos que puedan enriquecerlo desde algún aspecto. No estoy diciendo que con esto yo mejoro las canciones de Charly, simplemente digo que le aporto una mirada diferente, con otros elementos que pueden despertar algún tipo de atracción. El límite es difícil de delinear y cómo te digo, muy subjetivo.

-¿Por qué tu disco está centrado en etapas más experimentales y arriesgadas de García y no tanto en sus comienzos,  en apariencia más sencillos?  Hay sólo un tema de Sui Generis, por ejemplo.

-La franja  que elegí tiene que ver con mi propia experiencia como oyente. Con mi cercanía con su música, con mi adolescencia, con su primera etapa solista. Por otro lado, y al contrario de lo que podría pensarse, la sofisticación de la época de Serú abre más el juego para un arreglador. En cambio, temas supuestamente más sencillos, como "Canción para mi muerte", que vos citás, son más arriesgados desde otro lado. Porqué son un himno para la gente. ¿Qué vas a agregar allí?…

-¿Con qué te encontraste al analizar tan en profundidad la música de García?

-Si bien hay temas que tenía muy escuchados, al momento de transcribirlos y analizarlos más profundamente me encontré cosas muy sorprendentes, que uno aprecia muchísimo. Hay rítmicas que suenan naturales, pero que se muestran sofisticadas cuando las transcribis, o giros armónicos que los tenes que pensar pero que luego fluyen con total naturalidad. Es muy interesante.

-¿A la hora de buscar los músicos que te acompañaron, tenías algún requerimiento extra, además de la calidad artística?

-Obviamente que busqué buenos músicos, con los que además yo estuviera habituado a trabajar y tuviera afinidad.  Pero además, en este caso puntual, quería que fueran músicos que sientan y aprecien las canciones de Charly García. Que tuvieran una ligazón generacional con su música.  Eso para mi es un plus muy interesante.

-No se si coincidís, pero la grabación tiene esa cosa como de fiesta. Uno escucha solear a Hernán Jacinto, por ejemplo, y no puede dejar de pensar "este tipo la está pasando genial"…

-Si, totalmente. Bueno vos sabes que pianistas de jazz hay muchos y muy buenos, pero Hernán tiene ese background de roce con el rock, que para mi es muy importante, además de su lenguaje jazzístico que es tremendo. Y si claro que la está pasando bien, está supercontento con lo que está haciendo, y el resto de los músicos también. Eso se ve en el disco, como decís. Por eso también quiero rescatar el compromiso y la entrega de todos con la propuesta y con la música que estábamos haciendo.

Por Fernando Rios

Fuente: Argentjazz.com.ar