¿Cuándo se reconoció por primera vez como peronista?
En mi juventud. Podría decir que cuando hicimos la revista Envido, con Horacio González, Arturo Armada, Roberto Carri, Alcira Argumedo, Jorge Bernetti. Ahí éramos peronistas, jóvenes peronistas de superficie, que nunca avalamos la violencia. Nunca a favor de los fierros.
De todos modos, el peronismo le llega más como elaboración intelectual.
A mí me llega en la juventud, pero un poco grande. El trío Hegel, Marx y Sartre había sido formativo. Después acumulé Theodor Adorno, Louis Althusser, Michael Foulcault y todo el estructuralismo. Recién después de todo eso llego al peronismo. Por eso me hace gracia cuando me preguntan si soy peronista.
Y fue peronista en búsqueda de la clase obrera.
Siempre en búsqueda de la clase obrera. Después de leer a todos esos autores y después de la lectura profunda que había hecho de El Capital y de los Grundrisses de Marx, salí a preguntar adónde estaba el proletariado británico y me dijeron que, en vez de proletariado británico, había negros peronistas. Ahí me hice peronista.
Supongo que la época de la revista Envido fue su etapa más intensa como peronista.
Maravillosa. Fue una gran experiencia. Nos peleamos, pero más por cuestiones personales.
Tenía entendido que la relación con Montoneros, en ese momento, fue un factor
de escisión.
Eso fue importante. Montoneros pidió la revista y Miguel Hurst y yo, fundamentalmente, dijimos que no. Nosotros perdimos. Creo que la pidió porque le dijeron que era la revista teórica de la JP. “Ah, la tenemos que tener”, dijeron. Pero de esa Envido salió un solo número, porque Firmenich era demasiado bruto para entender lo que ahí se escribía.
Su ruptura con el peronismo llega más tarde, en los ochenta.
En 1985, junto a un grupo numeroso.
Más allá de pensar una y otra vez el peronismo, ya no se siente parte. Ni hay vuelta atrás.
No. Lo que yo siento por el peronismo es la fascinación por un gran relato. En última instancia, he sufrido mucho en este país. He sufrido, lo he maldecido, pero también lo he querido mucho. Mucho. Por eso digo que este libro, que es mi Facundo, es mi enamoramiento de la barbarie, como Sarmiento se enamora de Juan Facundo Quiroga. Sobre qué voy a escribir 1.600 páginas, ¿sobre el radicalismo?
¿Con qué Perón se queda?
Con el primero, con el que se quedó con Evita y la llevó al palco del Colón un 9 de Julio.
Nací un 17 de Octubre de 1930.-Vaya fecha.-Para mí el Peronismo no es historia sino evocación.-Nunca adherí a él.-Soy crítica pero no opositora cerril.-Admiro a Feinmamnn total.-Hoy recorrí mis librerías buscando su último libro.-No lo encontré.Lo que es peor me dijeron:Ud. es la única que lee a Feinmann en Olivos.-No me extraña.Las cumbres son sitios solitarios.-Llegar a esta edad sin perder la actitud discipular me hace feliz.Feinmann es mi ídolo porque por sobre todas sus virtudes intelectuales es un ser humano ejemplar, digno, sin dobleces, intachable.-