La banda de rock Los Guarros, liderada por Javier Calamaro y Daniel Herrera, se prepara para dar un ensayo abierto el jueves 23 en Makena y presentarse el lunes 27 en el escenario principal de Cosquín Rock, tras el show que en noviembre pasado marcó en el Rosedal el regreso del grupo a los escenarios luego de dos décadas de “impasse” y ofició de germen para un nuevo álbum.

“Es como si hubiesen pasado los 20 años de experiencia pero no los 20 años que te avejentan. No éramos personas convencionales y tampoco lo somos ahora', dice Javier Calamaro en charla con Télam, reflexionando sobre lo que fue la banda que irrumpió con fuerza en la escena del rock a fines de los 80 y comienzos de los 90 y los significados de la nueva reunión.

'Hasta ahora -cuenta- grabamos nueve temas de la vieja época pero versionados, con más nivel y otros arreglos, que presentamos en Palermo, y ahora estamos empezando a componer temas, para un nuevo disco, que calculo sacaremos en junio”.

La banda, que fue soporte entre 1992 y 1993 de Joe Cocker, Brian May y Guns N' Roses, se formó en 1988 con Calamaro (guitarra y voz), Herrera (guitarra), Karina Brossio (teclados), Daniel Ávila (batería) y Ándrea Álvarez (percusión) y lanzó su debut “Prostitución y vagancia” (1989), “Rosas En Tu Pecho” (1990), con canciones populares como “El Diablo está caliente” y “Panamericana”.

Tras el segundo álbum Pablo Duchovny reemplazó a Brossio, Marcelo Mira ocupó el lugar de Ávila y el Zurdo Alaguibe se encargó de la percusión de Álvarez, y con esta formación, que es la que se cruza sobre el escenario nuevamente, los músicos lanzaron en 1991 “Los Guarros”, álbum que incluyó “Bajo tu piel” y el clásico “Vamos a la ruta”, y en 1993 “Veneno”.

Entre “Veneno” y su último álbum “Pampas lisérgicas” (1996) pasaron tres años y en ese ínterin, Herrera vivió en Estados Unidos y Calamaro se involucró en otros sonidos. “Cuando volvió, hicimos el disco enseguida. Era buenísimo pero no teníamos contrato con ninguna compañía local. Estábamos convencidos de la música pero no del proyecto, el Gitano tenía la cabeza en Estados Unidos y yo había cantado con grandes del tango. Fue el destino separarnos en ese momento como lo fue encontrarnos”, expresa el menor de los hermanos Calamaro.