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DIEGO TOPA “Hace siete años que soy fanático de Michael Bublé y ahora viene a comer a mi casa”

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Está de elegante-sport, de lejos da un aspecto formal, pero en cuanto cruza la puerta y ve los juegos su cara se transforma y parece convertirse en un nene de cinco años. Pierde la seriedad que aparentaba y en cada rincón abre los ojos como dos soles. Es que Diego Topa tiene alma de chico, aunque ya haya cumplido 35. No por nada es el favorito de los niños, con quienes comparte algo más que las canciones y el momento en el que aparece en televisión; comparte la esencia lúdica y su espíritu inagotable.

El animador descubrió su vocación por el público infantil a los 13 años, cuando quiso aprender teatro. Para el conductor de “Playhouse Disney” no fue fácil llegar al lugar que ocupa hoy, tuvo que golpear muchas puertas y abrirse camino.

En su adolescencia, cuando se le despertó el gusto por la actuación, sus papás no podían financiar las clases, hasta que un domingo, en la casa de su tía Betty descubrió un informe sobre profesores de teatro en la antigua revista “Teleclic”: “Ni miré las caras, me fijé el más económico y le pregunté a mi papá si podía ir. Em-pecé a estudiar y a los tres meses fue Esteban Mellino quien me dijo que tenía que hacer un infantil”, cuenta el animador. Desde ese momento, decidió que ése era al público al que quería llegar.

Durante muchos años, Topa estuvo en obras y programas de cable infantiles. Trabajó junto a la ex conductora infantil Nora Nouche en la tele. “Armábamos el programa, desde la producción y hasta nos turnábamos para llevar el súper VHS para que rote en los canales”, recuerda. Así, un día, acompañó a un amigo a un casting para un ciclo televisivo y terminó presentándose él. Tuvo que pasar siete pruebas para enterarse de que se trataba del programa “Zapping zone” para Disney Channel. “No lo podía creer, soy fanático de Disney desde que era chico y justo cuando hice el casting hacía poco que había ido por primera vez”, comenta.

Estando allá, Topa ya había empezado a percibir que tenía pasta para esto y que su futuro estaba ligado con ese mundo. “Cuando estuve en Disney, en el 2000, yo me anotaba en las participaciones donde había que actuar o hacer doblajes, y yo no sabía inglés, pero la gente no podía parar de reírse porque me expresaba igual con mis caras. Una de las organizadoras me dijo que mandara el material. Hoy cumplo diez años en Disney”, reflexiona.

Topa, ahora, es la cara del canal Playhouse, pensado para los más bebés. Además tiene su show teatral, “Topate con Topa”, con el que está recorriendo el país por lugares como Tandil, Mar del Plata o Villa María (Córdoba).

–¿Qué fue lo más insólito que le pasó con los nenes?

–Los nenes se ponen nerviosos (risas), hacen “popó” y empiezan a contaminar todo. Los papás les dicen: “pero Carlitos, ¿qué hiciste?”. Pero más allá del humor, pasan cosas con el amor. Es muy fuerte ver a un nene de dos o tres años que le brillan los ojitos, que te abraza y te dice: “te quiero”. En cambio, creo que no me iría con el público adolescente, la histeria me pondría nervioso.

–¿Sus sobrinos se enganchan con sus shows?

–Me imitan todo el tiempo. El otro día, a Mateo, que es mi ahijado, lo subí a cantar conmigo, y me emocionó, me desespero porque es de mi sangre. Todos los domingos mis sobrinos ponen mis canciones y bailan. Ahora que estoy por hacer el DVD del show, ellos van a ser los protagonistas. También lo que padecen un poco es que al tío lo quieren todos. Trato de estar atento a eso, si vamos a un lugar cuido de que sea un día en el que no haya tanta gente porque lo sufren de verdad; todo el tiempo me piden fotos y se me corta mi conexión con ellos.

–Además de Mateo, ¿tiene más ahijados?

–Tengo una ahijada que se llama Miranda de la Serna, que cumple nueve años, y ayer me emocioné cuando la vi en el estreno de la película de la mamá, Érica Rivas. La vi vestida como una nena de 14 años, lo miré a Rodrigo y le dije: “¡cómo vamos a sufrir!”.

–¿Son los dos celosos?

–¡Re!, entre Rodri y yo, celosos es poco. Yo soy muy celoso de mis afectos, cuido mucho y a veces protejo demasiado. Soy re guardabosques.

–¿Tiene ganas de tener hijos?

–Sí tengo ganas, pero ahora no, porque estoy en un momento de cosecha. Yo no podría ser papá y estar de gira porque no aguanto, ya no aguanto con mis sobrinos. Cuando tenga que hacer un parate lo haré para disfrutar de eso.

–Para desconectarse un poco, ¿qué música escucha?

–Me volví bastante selecto con la música. Me pasó algo muy loco que es que desde hace siete años soy fanático de Michael Bublé, me encanta lo que hace. Hoy que lo conozco, porque soy muy amigo de Luisana (Lopilato), o sea que viene a cenar a mi casa, ¡imaginate! Trato de disociar un poco eso y cuando estoy con ellos lo trato como al novio de Luisana, y Michael no te pone ninguna distancia, es un amigo más. Nos expresamos como podemos porque yo no sé nada de inglés y él está recién comenzando a hablar castellano. Compartimos momentos súper lindos. También escucho mucho Jason’s Basement, me encanta esa música que me baja un poco, y también la música celta.