Hoy por la mañana, Graciela Rosso estaba explicándole a Víctor Hugo el plan de alfabetización que implementó al llegar a la intendencia de Luján y de pronto se le quebró la voz y la emoción se transformó en llanto. Sentí que estamos muy bien cuando tenemos dirigentes capaces de emocionarse así.
En sociedades con tantos contrastes, la gestión es eso, un plan de alfabetización, una cloaca o el tendido de agua corriente. Es probable que la intendenta se emocione porque perciba cierto ninguneo desde algunos lugares respecto a estos actos de gestión o que no se los valora en su verdadera dimensión. Es probable que las lágrimas se le agolpen porque siente que ahora puede desarrollar desde el gobierno municipal lo que treinta o cuarenta años atrás añoraba en el despliegue de militancia barrial. Es probable que esa rotonda que nos ahorra unos minutos a frenéticos automovilistas tenga más difusión que el plan de alfabetización y es probable también que mucha gente piense que estas son cosas que pasan porque tenían que pasar independientemente del gobierno de turno.
Quizá por eso se quiebra la compañera y nos emocionamos con ella.
En lujan la compañera como le dicen, se fue a Francia a buscar un tecnico para arreglar el organo de la basilica. QUe importante debe ser para ella ese viaje. Aca Lujan no avanza, cloacas, agua corriente, iluminaria. Todo lo que se ve esta alrrededor de la basilica, para decirlo de otra manera, maquillan la fachada y el resto no importa. Eso tienen que mirar, para que crezca una ciudad, tienen que crecer todos sin hacer diferencias.