Si hay algo que define esta producción es la muerte de uno de sus protagonistas, Anton Yelchin.
Como sabréis Anton murió a los 27 años, tras un accidente casero, dejando atrás creíbles actuaciones (como la que nos ocupa hoy) y lo más importante, dislumbrando un futuro prometedor como actor.
Lástima. Vayamos al grano, ¿ de qué va Green Room?


Sinopsis (Elseptimoarte.net)

Tras una larga y poco exitosa gira, una banda de punk rock —The Ain’t Rights— es inesperadamente contratada para tocar en un desconocido club situado en un perdido paraje boscoso de Oregón. Lo que debería haber sido solamente un concierto en un local de tercera categoría, se convierte en una angustiosa y claustrofóbica pesadilla al toparse el grupo, entre bastidores, con un horrible acto de violencia.




Sin Salida
Un grupo de música que se gana la vida yendo de bar en bar tocando a veces en antros verdaderamente lastimosos, será testimonio de un crimen. A partir de ese momento, sus vidas ya no volverán a ser las mismas.
Podría ser ese el resumen de este thriller de presupuesto ajustado, violencia y crudeza desmadradas.
Lo más importante a mi entender que posee Green Room, es esa tensión que se palpa en el ambiente, esa sensación de que algo malo va a ocurrir, pero no sabes cuando.
La tensión sumada a unas actuaciones más que correctas, puede transmitir al espectador tal sensación de ahogo permanente, que deseas que el final se acerce a su final.
A destacar en el tema interpretativo dos actores que mantienen el interés en saber que destino les depara,
Nos referimos a Anton Yelchin en el papel del bajo del grupo, de nombre Pat, un chico inseguro, con cierta timidez sacará todas sus fuerzas para tratar de sobrevivir. La verdad es que Yelchin a mi entender estaba llegando a tener más presencia en las películas que hacía y por mala suerte no podremos disfrutar sus performances venideras . Seriedad, credibilidad son sus armas.



Imogen Poots, en el papel de Amber demostrará al espectador que cuando todo se vuelve básico, primitivo, algo emerge del interior de quien menos esperas(de ella) rebelando habilidades que seguramente no percibia tener. El instinto de supervivencia lo impregna todo. Imogen es el ejemplo más evidente de ello en este film.
Y llegamos al contrapunto de los anteriormente nombrados, Sir Patrick Stewart. Nuestro Jean Luc Picard nos muestra aquí un registro interpretativo sorprendente, que para nada esperaríamos, entregándonos un personaje cruel, sin escrúpulos, capaz de cualquier cosa para mantener su micro sistema mafioso en marcha. Una gran performance como actor. De lo mejor que nunca le vi en pantalla.



La violencia no digo que gratuita, pero si muy presente a partir de que la presentación de la trama y no nos abandona hasta el brillante desenlace de la historia. Si os va ese tipo de cine, ya tardáis en verla.
No estamos ante un film de esos que ganan millones en taquilla, porque a veces incluso este tipo de films quedan sin el conocimiento de la gran masa, más acostumbrada a otro tipo de cine, el comercial, por decirlo de una manera simple.

Nota de Green Room : 7 sobre 10
Trailer de Green Room