Ante la intimación firmada por el Dr. Hernán Jaureguiber, abogado de Castillo, el Arzobispado de Buenos Aires, hizo lugar en su totalidad a lo requerido y por tanto el genocida Videla fue retirado de los sacramentos bautismales del hijo de su víctima.
Mediante decisión del Arzobispado de Buenos Aires, firmada por el Notario Eclesiástico, Pbro. Cesar Sturba y notificada al abogado Hernán Jaureguiber el día 4 de Octubre último, se hizo lugar a lo solicitado por el letrado en cuanto intimaba a realizar todos los actos necesarios para quitar al ex dictador Jorge Rafael Videla del acta bautismal de su cliente, Gastón Castillo, quien resulta ser hijo de un desaparecido de la dictadura militar.
El padre de Gastón, fue secuestrado y desaparecido en Enero de 1977.
Por ser 7mo. hijo varón recibió el bautismo con el padrinazgo de Videla en Diciembre de ese mismo año.
Según relató el ahijado, su madre recurrió a la figura del ex dictador pensando en allanar la intensa búsqueda del desaparecido tanto ante las autoridades militares como eclesiásticas de entonces. Finalmente los restos del padre de Gastón fueron identificados por el cuerpo de Antropología Forense en 2009, dictaminando que su asesinato se produjo poco después de su secuestro y por tanto, tiempo antes de que Videla aceptara apadrinar al hijo de su víctima.
La decisión de la alta autoridad eclesiástica Argentina, que hace lugar a lo intimado “por los motivos expuestos...”, según las propias palabras utilizadas por el decisorio clerical, realza la trascendencia de la cuestión, puesto que las razones que convocaron el petitorio fueron el considerar que el acto bautismal se encontraba viciado de nulidad al merituar la condición de genocida de Videla y vinculado al asesinato del padre de la víctima.
Por otro lado, la intimación extrajudicial también fundó la nulidad del padrinazgo en las complicidades de las autoridades católicas del momento del bautismo que no ignoraban el genocidio.
En tal sentido, la respuesta del clero constituye un paso más en el esclarecimiento sobre el genocidio perpetrado por la dictadura militar y su red de complicidades civiles y eclesiásticas.
Por fin, Gastón Castillo, ha quedado sin la mácula infamante de su ex padrino y podrá continuar en la fe sin necesidad de recurrir al auxilio de la Justicia.
Conforme lo resuelto por el Arzobispado, al expulsar a Videla del sacramento bautismal, Gastón deberá indicar el nombre y apellido de su nuevo padrino para que pueda conducirlo en la fe y las enseñanzas de Cristo, misión que jamás podría haber cumplido el genocida Videla.
(El Noticialista)