La actitud de ayer de la secta de la FUBA en el Ministerio de Educación fue un papelón. Lamentable que un grupo de universitarios irrumpa violentamente con un único objetivo: ser reprimidos en la tele. La solidaridad que recibieron del resto del alumnado confirma la representación real que supieron conseguir con su militancia universitaria.
Las partidas de dinero que recibirán las universidades ya estaban pactadas desde hace tiempo y los Centros de Estudiantes insistieron con mantener las universidades tomadas. ¿Qué buscaban, entonces, con la violencia que vivimos ayer? La respuesta es clara: Que el presidente del CECSo, Jair Zolotow, llegue a la TV y viva sus 15 minutos de fama. Conseguido el objetivo, el levantamiento de la toma finalmente puede suceder como viene pidiendo la inmensa mayoría de los universitarios que nada tienen que ver con lo actuado por la FUBA y su patota.
Incapaces de generar una política que convoque al conjunto de los alumnos, los dirigentes de la FUBA optan por las acciones violentas, alejando aún más al resto de la comunidad universitaria. La patota de los Centros de Estudiantes de Sociales y de Filosofía y Letras mantienen las asambleas controladas y no permiten voces en contra de la conducción.
Las universidades, al igual que la sociedad, esta fuertemente despolitizada y esto es algo que debe modificarse para que surjan movimientos universitarios con capacidad de integrarse a la vida política del país y transformarlo. Por el momento, los cuadros universitarios suele ser, cuando crecen, los dirigentes que obtienen el 0,5% de los votos en las elecciones nacionales. Una cifra que representa la legitimidad de sus planteos y la despolitización de las universidades.
Los universitarios merecen algo mejor que su la actual dirigencia, que solo propone desmanes y sectarismo por unos segundos de fama mediática para publicitar a sus respectivos partidos políticos que nada hicieron ni nada harán por las universidades y su comunidad.
estos pibes hacen siempre lo mismo. politica para ellos y para la universidad nada